Categoría: Literatura española

María Victoria Atencia

María Victoria Atencia (Málaga, 1931), poeta vinculada a la generación del 50 y al grupo malagueño de la revista Caracola, alterna en su poesía las referencias autobiográficas con el interés culturalista por la pintura y la música. Lectora entusiasta de San Juan y Rainer Maria Rilke, sus versos destacan por su belleza y su simbolismo.

SAZÓN

Ya está todo en sazón. Me siento hecha,
me conozco mujer y clavo al suelo
profunda la raíz, y tiendo en vuelo
la rama, cierta en ti, de su cosecha.

¡Cómo crece la rama y qué derecha!
Todo es hoy en mi tronco un solo anhelo
de vivir y vivir: tender al cielo,
erguida en vertical, como la flecha

que se lanza a la nube. Tan erguida
que tu voz se ha aprendido la destreza
de abrirla sonriente y florecida.

Me remueve tu voz. Por ella siento
que la rama combada se endereza
y el fruto de mi voz se crece al viento.

«Cuatro sonetos», 1955. En Arte y parte, 1961.


Lorenzo Oliván

“Hacer de la poesía un ejercicio de constante revelación de la realidad” es el objetivo que se impone a sí mismo el poeta cántabro Lorenzo Oliván (1968). Para ello, rechaza tanto el realismo objetivista, de óptica fotográfica, como el irracionalismo gratuito. En su lugar ensaya una poética plástica e intuitiva, rica en metáforas y símbolos.

EL PURO DISCURRIR

Córtate con el filo
de un verso que se impone, extiende el brazo
y deja poco a poco que mane así el poema,
sangre que llama a sangre, agua que fluye
desde siempre y que brota ahora en tu piel.
Los pájaros, los pájaros, en círculos
girando por tu frente inmemoriales.
¿No se buscan las llamas entre llamas
con anhelantes gestos de llegar
a mirar por encima de sí mismas?
¿no les basta a los vientos con moverse
para nacerse y ser?
Oh, puro discurrir ensimismado,
oh, plenitud en curso y sin razón,
que sólo en suceder cifra su sino,
y no se ve pasar y así no muere.

Puntos de fuga, 2001.


Max Aub

Aunque el escritor hispano-mexicano, de origen francoalemán, Max Aub (1903-1972) es reconocido sobre todo por su narrativa y su teatro, también escribió poemas. Durante su detención en el campo de concentración de Djelfa (Argelia), se propuso «escribir lo más sencillamente posible» y eligió la poesía porque «el verso es lo más desnudo». 

POÉTICA PARA DJELFA

para que el estilo del decir se assemejase al sentir, y las
palabras y las cossas fuessen conformes

Fray Luis de León (De los nombres de Cristo)

Quisiera decir las cosas
tal como son.
Dar con las palabras justas
como el filo de una hoz.
Quisiera hablar sin imágenes,
mudo como el corazón,
igual objeto y vocablo
como es a lo real el sol,
y que estos mis sentimientos
fueran voz,
trágica potencia muda
de los hechos como son.
Que si digo el verde prado
de esmeralda o corindón,
cada cual se representa
su vivo verde interior.
Y si escribo el verde amor,
cada cual tendrá su tinto
y preferido color.

Quisiera decir las cosas
tal como son,
sin alegorías ni imágenes
como el sol.
Contar, sin más,
lo que fue y sucedió.
Por falta de exactitud
la belleza se inventó;
lo que va de lo visto
a lo que se pintó.
En el cantar que quisiera
sobra todo cuanto soy.

9-3-42, en Diario de Djelfa, 1942.


Antonio Cabrera

Antonio Cabrera (Medina Sidonia, 1958) busca en la poesía «un camino de acceso seguro al conocimiento emocionado de la vida que así se intensifica». Sus versos son antirrománticos, depurados, precisos.

EL ALREDEDOR

Canta el alrededor, no hables de ti,
que no eres sino ovillo, una escondida
trama de rostro y voz, azar y sangre,
de donde emerges hueco a por oxígeno.

Canta el alrededor, llena tus bronquios
con ese gas de ser que flota al lado.

Los frutales de junio ya rebosan.
En las ciruelas amarillas hay
destilación y fin. Si te antepones,
tu día escribe, al reposar sobre ellas,
un ilusorio siempre en el ribazo.

Mira después la bruma al disiparse:
¿podrías albergar tanta advertencia,
tanta premonición sin vanagloria?

En las cosas el tiempo es otro tiempo,
separado del tiempo de tu edad.
No tiene años, tiene luz, no es ansia.
Canta el alrededor, no te dibujes.

Piedras al agua, 2010.


Félix María de Samaniego

Entre los cultivadores de la fábula esópica en la Ilustración española, destaca el poeta alavés Félix María de Samaniego. Sus recreaciones formaron a generaciones enteras de escolares. Su poesía está presidida por la intención moral y la sencillez y claridad del estilo.

EL PARTO DE LOS MONTES

Con varios ademanes horrorosos
los Montes de parir dieron señales.
Consintieron los hombres temerosos
ver nacer los abortos más fatales.
Después que con bramidos espantosos
infundieron pavor a los mortales,
estos Montes, que al mundo estremecieron,
un Ratoncillo fue lo que parieron.
Hay autores, que en voces misteriosas,
estilo fanfarrón y campanudo,
nos anuncian ideas portentosas;
pero suele a menudo
ser el gran parto de su pensamiento,
después de tanto ruido, sólo viento.

Fábulas en verso castellano, Libro II, 1781.