
Gerardo Diego (Santander, 1896 – Madrid, 1987) cultivó la poesía vanguardista y la tradicional. Dentro de la línea vanguardista, es el máximo representante español del creacionismo. Algunas de las características de su obra lírica son el dominio del lenguaje y de los recursos técnicos y expresivos, la revitalización de formas estróficas tradicionales con contenidos vanguardistas y un consciente desapego por el tono trascendentalista.
CREACIONISMO
¿No os parece, hermanos,
que hemos vivido muchos años en el sábado?
Descansábamos
porque Dios nos lo daba todo hecho.
Y no hacíamos nada, porque el mundo
mejor que Dios lo hizo…
Hermanos, superemos la pereza.
Modelemos, creemos nuestro lunes,
nuestro martes y miércoles,
nuestro jueves y viernes…
Hagamos nuestro Génesis.
Con los tablones rotos,
con los mismos ladrillos,
con las derruidas piedras,
levantemos de nuevo nuestros mundos.
La página está en blanco:
«En el principio era…»
Imagen, 1922.

ALEGORÍA
Vedme aquí caminando sobre mi propio verso
como el barco de la tarde
que deja sobre el mar un reguero de sangre
No os acerquéis vosotros a escucharme
ganadores del pan
y del licor de amor
Ya murió el último intérprete
Llevaba en la mano la flor natural
Belleza sin jornal
Belleza clásica
de mi violín estival
Los pájaros aprenden mis endecasílabos
y la lluvia afina su guitarra enmohecida
Pasan bailando los días
Cada uno inventa una nueva figura
Y no creáis que esto es un juego
Es el verso sin humo
o el mar que se inaugura
Mi llave abre los trajes
y les extrae la carne interior
Corazón del vestido
Guardarropa y poesía sin dolor
Manual de espumas, 1924.
POESÍA DE CIRCUNSTANCIA…
Poesía de circunstancia.
Trazo fino, leve perfil.
Que una lejana resonancia
envuelva el concreto marfil.
Que el vuelo bien cautivo siga
la órbita de una previa pauta.
No se cante el verso, se diga.
El cielo es largo y la hora canta.
Regresa el pájaro a la jaula
abierta -se entiende- y teórica.
Y es grato renovar el aula
polvorienta de la retórica.
Y desde dentro ver volar
y volar dentro ¿por qué no?
Tiempo eterno, espacio estelar
los mide el radio del reloj.
Servidumbre por cortesía
que es legítima libertad.
Hoy la poesía se quería
vestir de lesa humanidad.
Vieja estrofa y literatura
y aceptar toda ley escrita.
Dice el refrán -verdad madura-
que lo que se da no se quita.
Qué encanto revivir la eterna
distribución del propio hogar,
y volver a sentar la pierna
en el taburete escolar.
Y ver cómo el verso se brinda
a ser un juguete de amor,
aunque tal vez curvo se rinda
al equipaje abrumador
Fiel canastillo de tristeza,
de flores lívidas rebosa
quizá, mientras su dueño reza
-desnuda la cabeza- ante una losa.
O bien, paloma mensajera
dócil al bello aprendizaje,
vuela al amigo que la espera,
llevando en el pico el mensaje.
Efusión, ejercicio, apunte.
Voces de amor y de amistad.
Permitidme que aquí os junte.
Vida. Arte. Mitad y mitad.
Verso obediente, verso humano;
gracias por tu ayuda ejemplar.
Saldremos mañana temprano
a volar libres, a volar.
Versos humanos, 1925.
CAUTELOSO ARQUITECTO DE COLMENA…
Cauteloso arquitecto de colmena,
voy labrando celdilla tras celdilla
y las voy amueblando de amarilla
miel y de cera virgen y morena.
Miel, flor de flores, que unta y envenena
de loca dulcedumbre nuestra arcilla;
y cera, que es espíritu, que brilla
y arde de amor y se consume en pena.
Burlo y venzo después toda aspereza
y rindo suave al tacto la corteza
y a la vista armonioso el edificio.
Y mi soneto es alta flor de tela
que exhibe ardiente y pudorosa cela
piel de emoción y hueso de artificio.
Versos humanos, 1925.
MIRA EL MAR, SIEMPRE EL MAR. ES EL ETERNO…
Mira el mar, siempre el mar. Es el eterno,
infatigable obrero batihoja,
que va puliendo el agua hoja tras hoja
y legando a la playa su cuaderno.
Rítmicos siempre, pero nunca iguales,
el viento va extendiendo con su pluma
los versos blancos de rizada espuma
que avanzan paralelos y triunfales.
Jamás le ha de fallar ritmo ni rima,
ni imagen justa ni materia prima.
Muere un verso en la arena y otro escribe.
Aprende su alfabeto y deletrea
mi poema que en él eterno vive.
Yo para ti lo pienso y él lo crea.
Versos humanos, 1925.
A LA DISCIPLINA
A Jorge Guillén
Azota con ahínco
mis carnes temerosas y venales,
tú, mi lira de cinco
ramales desiguales,
sángrenme tus espinas y cristales.
¿Maestro yo? Vergüenza
de tanta trampa que hago y que deshago.
Toscaza ni Provenza
ni España de Santiago
vieron jamás tan falso prestimago.
Contigo me confieso
y acudo y me sacuden tus batanes
y de mirar no ceso
mis fealdades y afanes
en tus luises espejos y sanjuanes.
Ensáñate y castiga
mi verso con tu nervio y tu revuelta,
oh música que obliga,
oh línea pura, esbelta,
oh elegancia en el aire tan resuelta.
Después cuando al trabajo
torne de mi jornada humilde en prosa,
me verás en el tajo
dispuesto a más briosa
faena, oh disciplina, firme rosa.
Odas morales, 1966.
EL POETA
Qué triste es la obediencia de un planeta
buey filósofo roído de problemas
los cuernos en la niebla y fecha fija
Solución solución el hombre es hombre
porque la solución le hace poeta
y la poesía es solución regalada
por la cola de llama de un cometa
Quemándose las manos el poeta
nos bendice y nos da
la solución la absolución
completa
1949. En Biografía incompleta, 1925-1967.
ESTE CIEGO LIRISMO
Este ciego lirismo que se arrastra palpando
que alarga sus antenas doloroso y elástico
este torpe lirismo cuajado cuerpo sólido
onerosa presencia de cristales truncados
este sordo lirismo mudo lirismo idiota
lirismo que se está que permanece impávido
sin saber del azul más de lo que le cuentan
roces de golondrinas y cuencas de rayos
ni del ojo del tigre más que la cifra bruta
de sus emisiones instantáneas
sin comprender apenas que es nivel de altitudes
donde empiezan las nieves perpetuas de la música
Este lirismo en fin inválido y tullido
soportando el terrible secreto de sus ansias
su pólvora de odios su pasión de metales
su choque de remoto terremoto
¿lo llevamos al cuello para hundirnos
en el pozo del vértigo sin límite
o para hacer posible el divino equilibrio
de esas alas de seres que
vuelan cantan traspapelan azotan?
Biografía incompleta, 1925-1967.
SONETO A VIOLANTE
Yo no sé hacer sonetos más que amando.
Brotan en mí, me nacen sin licencia.
Los hago o ellos me hacen, inocencia
de amor que se descubre. Tú esperando,
tú, mi Violante, un sueño acariciando
¿cómo quieres que yo no arda en vehemencia
y por catorce llamas de impaciencia
no exhale el alma que te está cantando?
Si yo he amado volcán, árbol y torre,
si te abraza y te abrasa y te recorre
hiedra envolvente y sangre surtidora,
si eres musa y mujer, pena y secreto,
te he de entregar celoso mi alfabeto
que de ti y de tus labios se enamora.
Sonetos a Violante, 1962.