
Josefina de la Torre (1907-2002), la más destacada representante canaria de la generación del 27, cultivó una poesía íntima y transparente en torno a sus recuerdos de infancia en la isla de Gran Canaria, el amor y el desamor, el paso del tiempo y las pérdidas que conlleva.
MI PALABRA PARA TI…
Mi palabra para ti.
Y mi cantar para el viento
que en el aire lo perdí.
Este cantar que yo siento
como una campana en mí.
Mis dos manos, para ti.
Pero mi garganta mía
libre con mi fantasía
segura y abierta en mí.
Mi cintura para ti
pero mi boca sin trabas
ni besos ni luces hondas
sino loca, ciega, en mí.
Cuaderno de Josefina de la Torre, h. 1927-1930.
QUEDÓ MI VOZ DESNUDA BAJO EL VIENTO…
Quedó mi voz desnuda bajo el viento
y por el viento descubierta y viva, clara, alta, blanca.
1928. Cuaderno de Josefina de la Torre, h. 1927-1930.
MIS AMIGOS DE ENTONCES…
La palabra del alma
es la memoria.
Luis Rosales
Mis amigos de entonces,
aquellos que leíais mis versos
y escuchabais mi música:
Luis, Jorge, Rafael,
Manuel, Gustavo…
¡y tantos otros ya perdidos!
Enrique, Pedro, Juan,
Emilio, Federico…
¿por qué este hueco entre las dos mitades?
Vosotros ayudasteis
a la blandura del que fue mi nido.
Yo me formé al calor
que con vuestras palabras me envolvía.
Me hicisteis importante.
Con vuestro ejemplo,
me inventé una ambición
y tuve
vuelos insospechados de gaviota.
Gaviota, sí,
porque fue el mar mi espejo
y reflejó mi infancia, mis setiembres…
¡Amigos que de mí hicisteis nombre!
A la mitad vertiente de mi vida
hoy os llamo.
¡Tendedme vuestras manos!
Yo me sentí nacer,
para luego rozar de los cimientos
la certera caricia.
Pero de pronto,
un día me cubrió lo indefendible,
algo sin cuerpo, sin olor, sin música…
y me sentí empujada,
cubierta de ceniza,
borrada con olvido.
¿Dónde estabais vosotros, compañeros,
vuestras letras de molde, vuestro ingenio,
vuestra defensa
contra el desconocido ataque?
¡Oh, amigos!
Enrique, Pedro, Juan,
Emilio, Federico…
nombres
que no responderán mi voz.
Manuel, Gustavo,
lejos…
Luis, Jorge, Rafael…
Que aunque el afán
vientos nos dé para encontrarnos,
ignoro en qué ciudad
y si llegará el día
en que vuelva a sentirme descubierta.
Medida del tiempo, 1989.
NO DIGÁIS QUE AGOTADO SU TESORO…
No digáis que agotado su tesoro
de temas falta enmudeció tu tía.
Podrá no haber notarios, pero siempre
habrá poesía.
Mientras a grupas de Temido, Charo
cabalgue cual walkiria;
mientras Poló se imponga con sus hijos
«por favor, vida mía»;
mientras el campo en sus aromas lleve
ráfagas de comida;
mientras haya en el mundo Agfas y Kodaks,
habrá poesía.
Mientras Manuela a destruir no alcance
la fuente isabelina
y en la bodega haya un barril de vino
que al cálculo resista;
mientras la Marisol, siempre quejosa,
olvide sus encías;
mientras Uka su yugo no abandone,
habrá poesía.
Mientras sintamos que se alegra el alma
al son de una machiña;
mientras se llore, sin que el llanto sea
por causa de una avispa;
mientras el joven Heras, que es tozudo,
batallando prosiga;
mientras haya esperanza en el ingreso
habrá poesía.
Mientras haya unos ojos que no dejen
de estudiar noche y día;
mientras responda el labio tembloroso
al jurado que espía;
mientras sentirse pueden en su empeño
dos almas reunidas;
mientras Ramón y José Luis se ayuden…
¡Habrá notaría!
Poema inédito sin datación.