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Amparo Dávila (México, 1928-2020) es, además de una de las pioneras del cuento fantástico latinoamericano, una notable poeta. Los cinco títulos que conforman su obra poética tienen en común su brevedad, el tono confesional e íntimo, cierto minimalismo que los conectan con la poesía del silencio y el uso simbólico de elementos naturales para hablar del deseo, la ausencia, la angustia o la muerte.

AQUÍ BAJO LA LUNA

Aquí bajo la luna transparente; entre el río melancólico
de las aguas lunares,
deshojaré mis salmos; salmos color violeta como la flor
del crepúsculo,
dichos a media voz mientras dura la luna.

Salmos bajo la luna, 1950.


Basilio Sánchez

La poesía de Basilio Sánchez (Cáceres, 1958), austera y serena, contemplativa y lúcida, busca una aproximación a la esencia de las cosas. Echa raíces en la tradición simbolista, en su deseo de desentrañar lo secreto y desvelar el misterio.

AMO LO QUE SE HACE LENTAMENTE…

Amo lo que se hace lentamente,
lo que exige atención,
lo que demanda esfuerzo.

Amo la austeridad de los que escriben
como el que excava un pozo
o repara el esmalte de una taza.

Mi habla es un murmullo,
una simple presencia que en la noche,
en las proximidades del vacío,
se impone por sí sola contra el miedo,
contra la soledad que nos revela
lo pequeños que somos.

El poeta no ha elegido el futuro.
El poeta ha elegido descalzarse en el umbral del desierto.

He heredado un nogal sobre la tumba de los reyes, 2019.


Limam Boicha

La poesía saharaui en español está marcada por la política: defiende el espacio, el pueblo, la identidad. En los versos de Liman Boicha (Sáhara Occidental, 1972) aflora la vasta cultura milenaria de su pueblo y dialogan el español y el hassanía.

YO BEBÍ LOS VERSOS DE LA MADERA

En mi infancia yo bebí
los versos de la madera.

Un almurabit me enseñó
a fundirlos en el alma.

En su mano colocó
una lisa madera
castaña de rostro bello.

Con tinta de carbón
empapaba su fina pluma.

Escribía versos
en la memoria de la madera.

Después de las lecciones
vertía agua en la poesía.

Un caudal de versos descendía.
“Tómatelo todo – dijo –
para que fecunde tu mente”.

En mi infancia yo bebí
los versos de la madera.

Un almurabit me enseñó
a fundirlos en el alma.

Los versos de la madera, 2004.


Francisco Ruiz Udiel

En la obra del nicaragüense Francisco Ruiz Udiel (1977-2010), la poesía es transgresión del propio ser, una aventura en la que, enfrentando la soledad y la muerte del propio yo, el poeta se crea una nueva identidad.

EL POETA Y LOS SIGNOS

A Álvaro Urtecho

Uno deja de reconocer
al hombre en las palabras,
aquellas palabras que un día se levantaron
tras el peso de las piedras.

Las palabras desprenden signos
que el hombre cierne
sobre la persistente luz,
sobre la melodía que desiste en la hierba.

El olvido se filtra en cada signo,
y ese balbuceo final
—inaudible para todos—
son palabras que el hombre devuelve al mundo;
palabras que le fueron dadas al nacer,
convertidas ya en puentes, cavernas,
en hilos de arena y humo.

Algún día las palabras volverán a ser hombres,
otra vez puentes,
huellas contra el temblor de la vida,
túneles hacia la libertad.

Memorias del agua, 2011.


Giovanni Quessep

La poesía de Giovanni Quessep (Colombia, 1939) está marcada por la celebración del mundo y la lucha dolorosa e inútil contra el tiempo que nos lo arrebata. Quessep recrea, con un lenguaje decantado, los arquetipos y símbolos de muy diversas tradiciones literarias.

PRELUDIO DE LA MUERTE

¿Aun si la poesía no es un engaño
del telar que se mueve ante tus ojos,
dónde hallarás la salvación
y quién o qué podrá salvarte? En nada crees.

Como quien va a morir
esperas en la puerta de tu casa:
Duro oficio esperar lo que se ignora,
buscando, entre las ruinas, una mágica sombra.

Muerte de Merlín, 1985.