{"id":1323,"date":"2009-03-04T17:41:52","date_gmt":"2009-03-04T17:41:52","guid":{"rendered":"http:\/\/poeticas.es\/?p=1323"},"modified":"2017-09-06T15:45:42","modified_gmt":"2017-09-06T13:45:42","slug":"felix-grande","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/poeticas.es\/?p=1323","title":{"rendered":"F\u00e9lix Grande"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-1324\" title=\"Febrero, de Lucio Mu\u00f1oz\" src=\"https:\/\/poeticas.es\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/felixgrande.jpg\" alt=\"Febrero, de Lucio Mu\u00f1oz\" width=\"310\" height=\"359\" srcset=\"https:\/\/poeticas.es\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/felixgrande.jpg 310w, https:\/\/poeticas.es\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/felixgrande-259x300.jpg 259w\" sizes=\"auto, (max-width: 310px) 100vw, 310px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>La poes\u00eda de F\u00e9lix Grande (M\u00e9rida, 1937-2014), ideol\u00f3gicamente af\u00edn a la de los poetas de la generaci\u00f3n del 50, se halla m\u00e1s pr\u00f3xima, en el lenguaje, a las nuevas formas expresivas de finales de los 60.<\/em><\/p>\n<p><strong>EL ABOGADO DEL POEMA<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A veces un poema es un chorro de pus, un cuenco de infecci\u00f3n, el term\u00f3metro de una peste, la cosa que el buitre picotea, la geolog\u00eda de una claudicaci\u00f3n descomponi\u00e9ndose; el t\u00famulo corro\u00eddo bajo el que una derrota yace, sin manos ya, en un silencio tumefacto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">C\u00f3mo entregar el caldo de la verg\u00fcenza o de la cobard\u00eda, c\u00f3mo entregar la materia m\u00e1s humillante, qu\u00e9 in\u00fatil coraz\u00f3n celebrar\u00eda las lavacias que quedan en el ba\u00f1o, qu\u00e9 monstruo o loco o enfermo nos agradecer\u00eda esa mugre que escurre el trapo de las lamentaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay una vieja trampa en el arte, que atrapa la parte m\u00e1s horrenda del artista y la parte m\u00e1s hedionda de su p\u00fablico, y las agita entre la equ\u00edvoca sonata del lenguaje, y forma as\u00ed, desde hace siglos, un simulacro de comunicaci\u00f3n. No hay perversi\u00f3n mayor que ese disfraz. Bello parece el acto de ayudar al condenado a cavar su agujero: y sin embargo es monstruoso. Desde hace siglos viene sucediendo. Es una de las formas del arte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n desde hace siglos se vienen sucediendo los artistas feroces que dicen s\u00ed con su ronquera, empujando con su cabeza por entre las ruinas que la \u00e9poca y la nada desencadenan sobre ellos. Alba\u00f1iles inusitados que usan sus propias grietas como cenefas de la casa, que toman sus propios cascotes y los a\u00f1aden a los muros del edificio, tiritando de esfuerzo. Al miedo, a la desgracia, a la desilusi\u00f3n, les ponen de nombre Calumnia. Y buscan los culpables, como busca aire puro el t\u00edsico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay tambi\u00e9n un lejano vendaval de artistas amamantados en la pesadumbre, pero que muerden su pez\u00f3n y escupen de vez en vez la leche de que se sustentan. Son ag\u00f3nicos espirales que a nadie quieren persuadir con su espanto. Perdieron acaso la furia, conservaron la integridad. Levantan su mirada sombr\u00eda y dicen a su gente entra\u00f1able: soy m\u00e1s un s\u00edntoma que un ser, si me veneras me traicionas y te traicionas, escupe al menos como yo, no cedas. Y vuelven a morder su leche, a necesitarla, a escupirla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gangrena, pesadumbre insolente o pedazo del edificio. Ciudad, barrio ululante o s\u00f3tano de la conciencia. Yo s\u00e9 de un hombre que muerde furioso al pez\u00f3n enigm\u00e1tico. Que reintegra hacia el muro com\u00fan los cascotes de su ruina. Que abre tambi\u00e9n la boca para ensuciar al tiempo con todas sus digestiones imposibles. Una parte de \u00e9l interroga. Contraataca otra parte. Pero otra parte aumenta el equ\u00edvoco repugnante de la infelicidad. Ignora qui\u00e9n de \u00e9l vencer\u00e1 en \u00e9l. Juzgad ese combate.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como yo juzgo el vuestro.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>Puedo escribir los versos m\u00e1s tristes esta noche<\/em>, 1969.<\/p>\n<p><!--more--><strong>PO\u00c9TICA<\/strong><\/p>\n<p>Tal como est\u00e1n las cosas<br \/>\ntal como va la herida<\/p>\n<p>puede venir el fin<br \/>\ndesde cualquier lugar<\/p>\n<p>Pero caer\u00e9 diciendo<br \/>\nque era buena la vida<\/p>\n<p>y que val\u00eda la pena<br \/>\nvivir y reventar<\/p>\n<p>Puedo morir de insomnio<br \/>\nde angustia o de terror<\/p>\n<p>o de cirrosis o de<br \/>\nsoledad o de pena<\/p>\n<p>Pero hasta el mismo fin<br \/>\nme durar\u00e1 el fervor<\/p>\n<p>me morir\u00e9 diciendo<br \/>\nque la vida era buena<\/p>\n<p>Puedo quedar sin casa<br \/>\nsin gente sin visita<\/p>\n<p>descalzo y sin mendrugo<br \/>\nni nada en mi alacena<\/p>\n<p>Sospecho que mi vida<br \/>\nser\u00e1 as\u00ed y ya est\u00e1 escrita<\/p>\n<p>Pero caer\u00e9 diciendo<br \/>\nque la vida era buena<\/p>\n<p>Puede matarme el asco<br \/>\nla verg\u00fcenza o el tedio<\/p>\n<p>o la venal tortura<br \/>\no una bomba homicida<\/p>\n<p>ni este mundo ni yo<br \/>\ntenemos ya remedio<\/p>\n<p>Pero caer\u00e9 diciendo<br \/>\nque era buena la vida<\/p>\n<p>Tal como est\u00e1n las cosas<br \/>\nmi coraz\u00f3n se llena<\/p>\n<p>de puertas que se cierran<br \/>\ncon cansancio o temor<\/p>\n<p>Pero caer\u00e9 diciendo<br \/>\nque la vida era buena:<\/p>\n<p>La quiero para siempre<br \/>\ncon much\u00edsimo amor<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>La noria<\/em>, 1984<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La poes\u00eda de F\u00e9lix Grande (M\u00e9rida, 1937-2014), ideol\u00f3gicamente af\u00edn a la de los poetas de la generaci\u00f3n del 50, se halla m\u00e1s pr\u00f3xima, en el lenguaje, a las nuevas formas expresivas de finales de los 60. 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