{"id":1775,"date":"2009-03-29T08:35:30","date_gmt":"2009-03-29T08:35:30","guid":{"rendered":"http:\/\/poeticas.es\/?p=1775"},"modified":"2017-09-06T15:45:09","modified_gmt":"2017-09-06T13:45:09","slug":"leopoldo-lugones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/poeticas.es\/?p=1775","title":{"rendered":"Leopoldo Lugones"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-1777\" title=\"Vuel Villa, de Xul Solar\" src=\"https:\/\/poeticas.es\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/leopoldolugones.jpg\" alt=\"Vuel Villa, de Xul Solar\" width=\"367\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/poeticas.es\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/leopoldolugones.jpg 367w, https:\/\/poeticas.es\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/leopoldolugones-300x245.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 367px) 100vw, 367px\" \/><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><em>Leopoldo Lugones (Argentina, 1874-1938) destaca, dentro del modernismo hisp\u00e1nico, por su gran variedad de registros y por adelantarse a los vanguardistas en muchas de sus innovaciones, en especial en su <\/em>Lunario sentimental<em> (1909).<\/em><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong>INTRODUCCI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Es una gran columna de silencio y de ideas<br \/>\nEn marcha.<br \/>\n<span style=\"padding-left: 80px;\">El canto grave que entonan las mareas<\/span><br \/>\nRespondiendo a los ritmos de los mundos lejanos;<br \/>\nEl rumor que los bosques soberbiamente ancianos<br \/>\nDan, como si debajo de largas sepulturas<br \/>\nSinti\u00e9ranse crujidos de enormes coyunturas;<br \/>\nLas sordas evasiones de las razas, que arroja<br \/>\nEl hero\u00edsmo n\u00f3made a la vendimia roja.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">El <em>\u00a1han!<\/em> de los supremos designios, que se escucha<br \/>\nen el postrer hachazo que acabar\u00e1 la lucha,<br \/>\nYa sea que se trate de un cedro o de un gigante;<br \/>\nLas torres que no alcanza con su tal\u00f3n triunfante<br \/>\nLa horda: el tr\u00e1jico viento de las batallas:<br \/>\n<span style=\"padding-left: 300px;\">todo<\/span><br \/>\nLo que es grande, o solemne, o heroico de alg\u00fan modo,<br \/>\n\u2013Clamores de conquistas, rumores de mareas\u2013<br \/>\nYa en esa gran columna de silencio y de ideas<br \/>\nQue el poeta ve alzarse desde las hondas grutas.<br \/>\n\u00a1El Sol es su vanguardia!<br \/>\n<span style=\"padding-left: 180px;\">\u2013Por las eternas rutas<\/span><br \/>\nQue accidentan la historia, van los pasos enormes,<br \/>\nEs un largo desfile de tinieblas informes<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Mas, dominando aquella procesi\u00f3n tenebrosa,<br \/>\nEl alba se levanta como una h\u00fameda rosa<br \/>\nCuyos p\u00e9talos caen en una lluvia de oro.<br \/>\nEl poeta apostrofa con su clar\u00edn sonoro<br \/>\nA la columna en marcha; lo que dice, resuena<br \/>\nComo el flujo de bronce de una hornalla harto llena.<br \/>\nTan fuertes son sus alas, que aquel ser de ancho aliento<br \/>\nParece que en los hombros lleva amarrado el viento.<br \/>\nEs el gran luminoso y es el gran tenebroso.<br \/>\nLa rubia primavera le elige por esposo.<br \/>\n\u00c9l se acuesta con todas las flores de las cimas.<br \/>\nLas flores le dan besos para que \u00e9l les d\u00e9 rimas.<br \/>\nEl sol le dora el pecho, Dios le sonr\u00ede \u2013apenas<br \/>\nHay nada m\u00e1s sublime que esas sonrisas, llenas<br \/>\nDe divinidad, que hacen surgir sobre la oscura<br \/>\nSilueta de los montes una inmensa blancura<br \/>\nZodiacal\u2013. Forja el hierro de su peto y su casco<br \/>\nLa Paciencia en los yunques de una ideal Damasco,<br \/>\nY el silencio custodia la hoguera donde amasa<br \/>\nCon bronce y sombra el verbo que templar\u00e1n en la brasa.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">A fin de que los hombres alcancen con sus bocas<br \/>\nSu oreja, enormemente sentado entre dos rocas<br \/>\nComo un afable c\u00f3ndor los escucha; y los hombres<br \/>\nCreen que est\u00e1n a un mismo nivel almas, y nombres,<br \/>\nY cabezas. Los grandes hombres y las monta\u00f1as<br \/>\nEs forzoso que siempre est\u00e9n en pie. Extra\u00f1as<br \/>\nson las voces del antro a la cumbre. La oruga<br \/>\nQue esconde entre las hierbas su imperceptible fuga,<br \/>\nVe al \u00e1guila y opina: \u00ab\u00a1Eres un ser monstruoso,<br \/>\n\u00c1guila!\u00bb \u2013En cambio, el \u00e1guila no ve a la oruga. Hermoso<br \/>\nY divino es el cielo porque es indiferente<br \/>\nA las nubes que le hacen mal. El cielo es la frente<br \/>\nDe Dios, sobre la eterna serenidad suspensa:<br \/>\nCuando se llena de astros y sombra, es que Dios piensa,<br \/>\nEl cielo se repite en las frentes radiosas.<br \/>\nNo importa que ellas sean claras, o misteriosas<br \/>\nO formidables, siendo capaces del martirio.<br \/>\n\u00a1No de la infamia! Tanto vale rasgar un lirio<br \/>\nComo manchar un astro; el viejo Cosmos gime<br \/>\nPor la flor y la estrella con un amor sublime<br \/>\nY total. \u00a1Grave enigma de amor! Esto consiste<br \/>\nEn que el gran Ser no quiere que ninguno est\u00e9 triste.<br \/>\nY el dolor, ese fuego que exalta todo nombre,<br \/>\n(Cristo sangriento, brilla; triste, suda como hombre)<br \/>\nEs un heroico vino que ignora la tristeza.<br \/>\n\u00a1Hombres! No escup\u00e1is nunca sobre una gran cabeza.<br \/>\nNo se\u00e1is mancha cuando pudierais ser herida.<br \/>\nEl hierro sufre en lo hondo de la fragua encendida.<br \/>\nPero hasta hoy nadie ha visto las l\u00e1grimas del hierro.<br \/>\nEl poeta es el astro de su propio destierro.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">El tiene su cabeza junto a Dios, como todos,<br \/>\nPero su carne es fruto de los c\u00f3smicos lodos<br \/>\nDe la Vida. Su esp\u00edritu del mismo yugo es siervo.<br \/>\nPero en su frente brilla la integridad del verbo.<br \/>\nCada vez que una de sus colmenas, que en la historia<br \/>\nTrazan nuevos caminos de esfuerzo y de victoria,<br \/>\nEmprende su jornada, dejando detr\u00e1s de ella,<br \/>\nRastros de lumbre como los pasos de una estrella,<br \/>\nNoches siniestras, ecos de l\u00fagubres clarines,<br \/>\nHuracanes colgados de gigantescas crines<br \/>\nY montes descarnados como imponentes huesos:<br \/>\nUno de esos enjendros del prodigio, uno de esos<br \/>\nArmoniosos doctores del Esp\u00edritu Santo,<br \/>\nAlza sobre la cumbre de la noche su canto.<br \/>\n(La alondra y el Sol tienen en com\u00fan estos puntos:<br \/>\nQue reinan en los cielos y se levantan juntos.)<br \/>\nEl canto de esos grandes es como un tren de guerra<br \/>\ncuyas sonoras llantas surcan toda la tierra.<br \/>\nCantan por sus heridas, ensangrentadas bocas<br \/>\nDe trompeta, que mueven el alma de las rocas<br \/>\nY de los mares. Hugo, con su tal\u00f3n fatiga<br \/>\nLos ol\u00edmpicos potros de su imperial cuadriga;<br \/>\nY, como de un oc\u00e9ano que el Sol naciente dora,<br \/>\nDe sus grandes cabellos se ve surgir la aurora.<br \/>\nDante alumbra el abismo con su alma. Dante piensa.<br \/>\nAlza entre dos crep\u00fasculos una portada inmensa,<br \/>\nY pasa, transportando su empresa y sus escombros:<br \/>\nUna carga de montes y noches en los hombros.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Whitman entona un canto serenamente noble.<br \/>\nWhitman es el glorioso trabajador del roble.<br \/>\nEl adora la vida que irrumpe en toda siembra,<br \/>\nEl grande amor que labra los flancos de la hembra;<br \/>\nY todo cuanto es fuerza, creaci\u00f3n, universo,<br \/>\nPesa sobre las v\u00e9rtebras enormes de su verso.<br \/>\nHomero es la pir\u00e1mide sonora que sustenta<br \/>\nLos talones de J\u00fapiter, goznes de la tormenta.<br \/>\nEs la boca de lumbre surgiendo del abismo.<br \/>\nTan de cerca le ha hablado Dios, que \u00e9l habla lo mismo.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Aquella gran columna se ha poblado de voces:<br \/>\n\u00abLas cosechas proficuas esperan nuestras hoces.\u00bb<br \/>\nLos metales, esclavos de inmutable obediencia,<br \/>\nTrazan la ruta. El \u00edndice severo de la ciencia<br \/>\nSe\u00f1ala el para\u00edso de la grandeza humana.<br \/>\nEl yunque y el martillo, s\u00ed; mas no la campana.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">La raz\u00f3n es el l\u00e1baro del ideal eterno;<br \/>\nLa raz\u00f3n que no admite ni el cielo ni el infierno.<br \/>\nDios es un viejo amo, desterrado monarca<br \/>\nQue agoniza en la inmensa desolaci\u00f3n de su arca.<br \/>\n\u2013Sustituir la noche por la aurora y el falso<br \/>\nCulto por la evidencia de la luz; y el cadalso<br \/>\nPor el libro; ser astro, ser cumbre, ser progreso;<br \/>\nSentir sobre la frente la dicha, como un beso<br \/>\nFloral; prender al flanco de la tiniebla el rayo<br \/>\nCual flam\u00edjera espuela; contradecir el fallo<br \/>\nDe los siglos; dar cimas a la conciencia augusta;<br \/>\nRomper los viejos moldes de la creencia injusta;<br \/>\nConfiscar a la sombra su vasto calabozo;<br \/>\nAnegar las tinieblas en un vasto alborozo;<br \/>\nDeshacer para siempre las coronas de espinas;<br \/>\nSembrar modernas rosas sobre el altar en ruinas;<br \/>\nDesencajar las claves del formidable techo<br \/>\nQue encubre la sombr\u00eda negaci\u00f3n del derecho;<br \/>\nBautizar con vitales perfumes toda frente;<br \/>\nExprimir frescas uvas sobre el deseo ardiente;<br \/>\nDesafiar las borrascas con la altivez de un cedro<br \/>\nSecular; pedir cuentas a C\u00e9sar como a Pedro<br \/>\n\u2013\u00abC\u00e9sar que mata y Pedro que miente\u00bb\u2013; alzar la mano<br \/>\nHasta la consagrada mejilla del tirano,<br \/>\nY con el mismo esfuerzo que inicie la venganza,<br \/>\nAnte el culto de muerte proclamar la Esperanza:<br \/>\n\u00a1He aqu\u00ed el nuevo dogma! Dios, lacerante yugo,<br \/>\nEs el primer tirano y es el primer verdugo.<br \/>\nLa libertad lo niega, la ciencia lo suprime:<br \/>\nLa libertad que alumbra, la ciencia que redime.<br \/>\n\u00a1A destronarle, picas! \u00a1Guerra a Dios! \u00a1Muerte al mito!<br \/>\n\u2013Mas \u00bfcon que vais, entonces, a llenar lo infinito?<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">\u00a1No! La fe es la suprema reveladora. El mundo<br \/>\nEs un milagro eterno de fe. Lo que es fecundo,<br \/>\nO luminoso, o bello \u2013amor, estrella, rosa\u2013<br \/>\nCertifica el imperio de una ley misteriosa<br \/>\nQue combina la trama de los destinos, y hace<br \/>\nConverger los esfuerzos de todo lo que nace<br \/>\nSobre un eterno foco que ejecuta y que piensa<br \/>\nTal como el haz de m\u00fasculos de una derecha inmensa.<br \/>\nLa fe es una monta\u00f1a llena de precipicios.<br \/>\nEn sus cavernas moran las larvas de los vicios:<br \/>\nLo negro es lo monstruoso. Su cuesta es agria y dura.<br \/>\nEn todas las monta\u00f1as s\u00f3lo la cima es pura,<br \/>\nLa cima es el esfuerzo visible del abismo<br \/>\nQue lucha en las tinieblas por salir de s\u00ed mismo.<br \/>\nEl alma tiene una: Dios. Si el alma descuella<br \/>\nSobre su propio vuelo, se reconoce en ella.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Pueblo, s\u00e9 poderoso, s\u00e9 grande, s\u00e9 fecundo;<br \/>\n\u00c1brete nuevos cauces en este Nuevo Mundo;<br \/>\nRespira en las monta\u00f1as saludables alientos;<br \/>\nDestuerce los cerrojos del antro de los vientos;<br \/>\nRecoge las primicias de los frutos opimos;<br \/>\nC\u00ed\u00f1ete la corona de espigas y racimos;<br \/>\nDesarma la mu\u00f1eca y el calca\u00f1ar del fuerte<br \/>\nCuyos sobacos huelen a brav\u00edo y a muerte;<br \/>\nFunda en las nuevas aras los dogmas fraternales<br \/>\nNoblemente rodeados de nimbos siderales;<br \/>\nBorra de tus enc\u00edas la hiel de todo insulto;<br \/>\nY haz que las hostias sena, en tu moderno culto,<br \/>\nNo de carne sangrienta, sino de dulce trigo.<br \/>\nEl T\u00edo Sam es fuerte. Arraigada en su ombligo<br \/>\nTiene la cepa de H\u00e9rcules. En su vasta cabeza<br \/>\nHay no s\u00e9 qu\u00e9 proyectos de una informe grandeza:<br \/>\nAprende el recio canto que esfuerzan sus martillos;<br \/>\nMuerde con sus tenazas la cu\u00f1a de tus grillos;<br \/>\nPon en las f\u00e9rreas ancas de sus locomotoras<br \/>\nUna gigante carga de nubes y de auroras;<br \/>\nDesflora con su hierro las cumbres familiares;<br \/>\nY alz\u00e1ndote desde esos gigantescos altares.<br \/>\nProclama a Dios, enfrente de las excelsas lumbres<br \/>\nDel Sol. Los arrabales del cielo son las cumbres.<br \/>\nCastiga, si hay infamia que castigar; nivela<br \/>\nLos antros, no las cimas; alza tu blanca vela<br \/>\nSobre el egregio m\u00e1stil de la fe; tiende al viento<br \/>\nComo un plumaje de oro todo tu pensamiento.<br \/>\nY abre a la aurora su alma como un bosque armonioso.<br \/>\nEl astro de tu suerte flota en lo misterioso;<br \/>\nAlgo como una sorda germinaci\u00f3n que abraza<br \/>\nCon sus potentes v\u00e1stagos la carne de la Raza,<br \/>\nAlgo que sobre el monte de sus espaldas pesa<br \/>\nCual la triunfante garra de un c\u00f3ndor que hace presa,<br \/>\nPretende libertarte de tu pe\u00f1\u00f3n sombr\u00edo;<br \/>\nSalvadora borrasca que sacude al nav\u00edo,<br \/>\nOscuras expansiones del oculto renuevo,<br \/>\nAlas que se presienten en la eclosi\u00f3n del huevo\u2026<br \/>\nT\u00fa eres el arca errante del abismo. Tu frente<br \/>\nEs el lecho de sombra del ideal naciente.<br \/>\nLos siglos te desean, pero tu alma est\u00e1 oscura<br \/>\nTodav\u00eda; la llama divina que fulgura<br \/>\nSobre el total esfuerzo de las razas, no brilla<br \/>\nEn tu cabeza. El \u00e1rbol duerme a\u00fan en la semilla,<br \/>\nMas la semilla en lo hondo del porvenir vegeta.<br \/>\nDe ella surgir\u00e1 este \u00e1tomo, este sol:<br \/>\n<span style=\"padding-left: 275px;\">\u00a1Un poeta!<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">\u00bfUn poeta? Es preciso. Dios no trabaja en vano.<br \/>\nCuando sobre las cumbres del pensamiento humano<br \/>\nLa noche se constela de lejanos fulgores,<br \/>\nCuando las grandes lenguas del viento dan rumores<br \/>\nInauditos, y cuando sobre esas cumbres flota<br \/>\nLa inefable caricia de una armon\u00eda ignota,<br \/>\nLa luz presiente al astro, la fe presiente al alma.<br \/>\nDios trabaja en el seno de una inmutable calma.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Pero las grandes voces: el trueno, el mar, el viento,<br \/>\nDicen las predicciones de aquel advenimiento.<br \/>\n\u2013Yo escuch\u00e9 esas tres grandes voces: Dios ha querido<br \/>\nQue esas tres grandes voces sonaran en mi o\u00eddo.<br \/>\nDios ha dicho palabras a la hoja de hierba:<br \/>\nPueblo de Nuevo Mundo, t\u00fa eres la gran reserva<br \/>\nDel Porvenir. Tu grave destino, que medita<br \/>\nEl vasto pensamiento de la sombra, palpita<br \/>\nComo el feto de un astro futuro entre el oleaje<br \/>\nDe las Causas divinas. Tu frente alta y salvaje<br \/>\nDeja correr en olas pensamientos sombr\u00edos,<br \/>\nTal como una monta\u00f1a madre de muchos r\u00edos.<br \/>\nTus esperanzas, formas que en lo vago se mecen<br \/>\nLlenando excelsitudes luminosas, parecen<br \/>\nUna visi\u00f3n de torres bajo una alba dorada.<br \/>\nAll\u00ed est\u00e1 Dios. Su mano paternal levantada<br \/>\nSobre el abismo, ense\u00f1a las proficuas cosechas.<br \/>\nEn su mirada de oro vibran sublimes flechas.<br \/>\nSu seno es inefable. Su poder no fatiga<br \/>\nNi un p\u00e9talo de rosa, ni una atenta de hormiga.<br \/>\nVosotros los siniestros que le llam\u00e1is tirano,<br \/>\nVosotros los campeones del ideal humano,<br \/>\nVosotros los int\u00e9rpretes austeros de la Vida,<br \/>\nVosotros los ap\u00f3stoles de la raz\u00f3n deicida,<br \/>\nLos que quer\u00e9is derecho, libertad, luz, aurora,<br \/>\nPara todo el que sufre, para todo el que llora,<br \/>\nPara todo el que piensa, para todo el que canta,<br \/>\n\u00a1Oh admirables rebeldes de la luz: si os espanta<br \/>\nQue Dios reine en sus cielos, que su grandeza impere<br \/>\nEn todo lo que vive y en todo lo que muere,<br \/>\nQue su palabra, llena de celestes cari\u00f1os,<br \/>\nCubra de bendiciones las cunas de los ni\u00f1os,<br \/>\nQue el trueno de su boca desarraigue los montes.<br \/>\nQue el fulgor de su gloria llene los horizontes,<br \/>\nQue el rayo de sus ojos, omnipotente, vibre,<br \/>\nDejadle, por lo menos, que sea un hombre libre!\u2026<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">\u2013Los astros centellaban de fulgores divinos,<br \/>\nY daban fuertes sones como un bosque de pinos<br \/>\nFlameante cabalgado por el hurac\u00e1n, sones<br \/>\nQue flotaban cual nubes sobre los escuadrones<br \/>\nDe aquella gran columna blasfema. El mar o\u00eda,<br \/>\nO\u00eda la monta\u00f1a, o\u00eda la selva, el antro, el d\u00eda,<br \/>\nPresintiendo un lejano temblor de cataclismo<br \/>\nAnte esas formidables alarmas del abismo.<br \/>\nAquellos sones eran las palabras de una ira<br \/>\nTenebrosa que hablaba como el viento en la lira.<br \/>\n\u00ab\u00a1El alma est\u00e1 en peligro!\u00bb, clamaban. Desde el cielo<br \/>\nCa\u00edan sordas l\u00e1grimas de sangre y luz; el duelo<br \/>\nDe las sombras pesaba sobre la tierra inerte<br \/>\nComo un \u00e1rbol sobre una meditaci\u00f3n de muerte.<br \/>\nLa Cruz austral radiaba desde la enorme esfera<br \/>\nCon sus cuatro flam\u00edgeros clavos, cual si quisiera<br \/>\nEn sus terribles brazos crucificar al Polo.<br \/>\nEn medio de aquel tr\u00e1gico horror, yo estaba solo<br \/>\nEntre mi pensamiento y la eternidad. Iba<br \/>\nCruzando con dantescos pasos la noche. Arriba,<br \/>\nLos astros continuaban levantando sus quejas<br \/>\nQue ninguno sent\u00eda sonar en sus orejas.<br \/>\nRug\u00edan como bestias luminosas, heridas<br \/>\nEn el flanco, mas nadie sujetaba las bridas;<br \/>\nNadie alzaba los ojos para mirar aquellas<br \/>\nGigantes convulsiones de las locas estrellas;<br \/>\nNadie les preguntaba su divino secreto;<br \/>\nNadie urd\u00eda la clave de su largo alfabeto;<br \/>\nNadie segu\u00eda el curso sangriento de sus rastros<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Y decid\u00ed ponerme de parte de los astros.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"padding-left: 30px;\"><em>Las monta\u00f1as del oro<\/em>, 1897.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong>DE LA MUSA AL ACAD\u00c9MICO<\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Se\u00f1or Arcadio, hoy es la fiesta,<br \/>\nEs la fiesta del Carnaval.<br \/>\nEstalla al sol como una orquesta<br \/>\nToda su ch\u00e1chara jovial.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Lindos est\u00e1n el mar y el cielo;<br \/>\nFermentan s\u00e1tira y tonel;<br \/>\nla mosca azul detiene el vuelo<br \/>\nEn tu saliva de hidromiel.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Traza mi casta\u00f1uela intrusa<br \/>\nUn loco vals sobre el tapiz,<br \/>\nY mi ligero pie de musa<br \/>\nUn arco bajo tu nariz.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Mi vino es p\u00e1lido y valiente<br \/>\nComo un h\u00e9roe, y va tambi\u00e9n,<br \/>\nEl flaco pollo decadente<br \/>\nFrito en mi m\u00e1gica sart\u00e9n.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Mi sart\u00e9n, reina de las ollas,<br \/>\nPorque es la luna \u2013gran perol\u2013<br \/>\nDonde fr\u00edo como cebollas<br \/>\nCr\u00e1neos sabios en luz de sol.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Ven, que en la danza, las parejas<br \/>\nTe dar\u00e1n sitio principal,<br \/>\nPorque tus pl\u00e1cidas orejas<br \/>\nSon la mitra internacional.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"padding-left: 30px;\"><em>Lunario sentimental<\/em>, 1909.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong>AL JOVEN POETA<\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Para lo bello, joven cofrade,<br \/>\nBasta una cuerda de viol\u00edn.<br \/>\nUna fresa en la copa de jade,<br \/>\nUna rima, un beso, un jazm\u00edn\u2026<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"IT\">\u2026<\/span>O una l\u00e1grima si tu miseria<br \/>\nCon dignidad la ha de verter.<br \/>\nMucho esp\u00edritu en poca materia.<br \/>\nEsto es todo cuanto hay que hacer.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><em>La copa de jade<\/em>, 1935-1937. Poemas publicados en <em>La Naci\u00f3n<\/em>, de Buenos Aires.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Leopoldo Lugones (Argentina, 1874-1938) destaca, dentro del modernismo hisp\u00e1nico, por su gran variedad de registros y por adelantarse a los vanguardistas en muchas de sus innovaciones, en especial en su Lunario sentimental (1909). INTRODUCCI\u00d3N Es una gran columna de silencio y de ideas En marcha. 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