{"id":5696,"date":"2020-05-19T09:44:20","date_gmt":"2020-05-19T07:44:20","guid":{"rendered":"http:\/\/poeticas.es\/?p=5696"},"modified":"2022-10-03T17:02:25","modified_gmt":"2022-10-03T15:02:25","slug":"giovanni-quessep","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/poeticas.es\/?p=5696","title":{"rendered":"Giovanni Quessep"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-5796\" src=\"https:\/\/poeticas.es\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/G-Quessep.jpg\" alt=\"\" width=\"645\" height=\"205\" srcset=\"https:\/\/poeticas.es\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/G-Quessep.jpg 645w, https:\/\/poeticas.es\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/G-Quessep-300x95.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 645px) 100vw, 645px\" \/><\/p>\n<p><em>La poes\u00eda de Giovanni Quessep (Colombia, 1939) est\u00e1 marcada por la celebraci\u00f3n del mundo y la lucha dolorosa e in\u00fatil contra el tiempo que nos lo arrebata. Quessep recrea, con un lenguaje decantado, los arquetipos y s\u00edmbolos de muy diversas tradiciones literarias.<\/em><\/p>\n<p><strong>PRELUDIO DE LA MUERTE<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfAun si la poes\u00eda no es un enga\u00f1o<br \/>\ndel telar que se mueve ante tus ojos,<br \/>\nd\u00f3nde hallar\u00e1s la salvaci\u00f3n<br \/>\ny qui\u00e9n o qu\u00e9 podr\u00e1 salvarte? En nada crees.<\/p>\n<p>Como quien va a morir<br \/>\nesperas en la puerta de tu casa:<br \/>\nDuro oficio esperar lo que se ignora,<br \/>\nbuscando, entre las ruinas, una m\u00e1gica sombra.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Muerte de Merl\u00edn<\/em>, 1985.<\/p>\n<p><!--more--><br \/>\n<strong>MITO Y POES\u00cdA<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEl poeta no teme a la nada\u00bb. Sabe la lengua del coloquio de los p\u00e1jaros, que aprendi\u00f3 Ad\u00e1n en el para\u00edso terrenal. Y sabe, tambi\u00e9n, que la poes\u00eda es una danza, y que hay un arte de p\u00e1jaros en su asombro y en su vuelo. Los ojos del poeta est\u00e1n tejidos de un cristal m\u00e1gico; en su pasi\u00f3n tienen la esfericidad de los cielos y de su m\u00fasica extremada. A medida que se distancian de lo real, hallan la verdad de la poes\u00eda, o duraci\u00f3n de las f\u00e1bulas, que es el alma. El poeta, que no lo ignora, pone en juego su ser; pero, si quiere perseverar en \u00e9ste, debe entregarse a la \u00fanica ley que rige la creaci\u00f3n po\u00e9tica: la palpitaci\u00f3n del abismo. Y el abismo es el centro del universo: est\u00e1n en \u00e9l las constelaciones, pero tambi\u00e9n la rosa, \u00abespejo del tiempo\u00bb, semejante a la luna en la met\u00e1fora del m\u00edstico persa. Belleza o abismo, palabra y m\u00fasica: encantamiento total, orden del esp\u00edritu que descubre la ciencia del amor y abre las puertas de lo desconocido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El poeta va por su castillo interior, donde se unen los cuatro puntos cardinales de lo ilusorio y lo real. A ellos corresponden, en la escala de la imaginaci\u00f3n, el aire y la luna, la llama y los espejos; y en la del sentimiento el dolor, el vac\u00edo, la soledad y la melancol\u00eda. Con ellos hace el poeta su m\u00edtico tapiz, en el que puede ver todo lo que no puede verse, y oye el c\u00e1ntico de lo que \u00fanicamente puede o\u00edrse en el rumor del hilo sagrado: las voces de lo invisible, que convirtieron a Sherazada en un libro de hojas color de vino; el palacio de cristal donde Merl\u00edn encant\u00f3 a Dulcinea, y el huerto donde Eva invent\u00f3 una manzana para curar ansias de amor y nostalgias de enamorado, como en <em>Las mil y una noches<\/em>; el escudo de plata que dej\u00f3 ciego a Homero; el \u00e1rbol del fin del mundo que le dijo a Alejandro que no volver\u00eda a ver las calles ni las muchachas de Grecia; la ciudad celeste de torres de lapisl\u00e1zuli que prefiguran el cielo estrellado en la mitolog\u00eda de los babilonios; la desgarrada t\u00fanica de jerogl\u00edficos y p\u00e1jaros del adolescente adorador de la luna: cosas que, en feliz expresi\u00f3n de Salustiano, \u00abno ocurrieron jam\u00e1s, pero son siempre\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEl poeta no teme a la nada.\u00bb Sabe de la existencia de lo que nunca ha sido dicho, de lo que a\u00fan no tiene nombre en los ideogramas de la escritura divina: cree en la palabra, pero tambi\u00e9n en el silencio, en lo callado, en lo oculto, en lo que podr\u00eda hacerse fantasma a la luz de la vigilia o abrasadora presencia en la penumbra del sue\u00f1o, bajo la luna, reloj de pitag\u00f3rica cadencia. El poeta nada tiene, y entre asombros y vuelos y peligros interiores escribe su <em>carta imaginaria<\/em> y halla lo diverso y lo \u00fanico y se halla a s\u00ed mismo en la brasa que ilumina la noche oscura de la poes\u00eda.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Carta imaginaria<\/em>, 1998.<\/p>\n<p><strong>DIAMANTE<\/strong><\/p>\n<p>Si pudiera yo darte<br \/>\nla luz que no se ve<br \/>\nen un azul profundo<br \/>\nde peces. Si pudiera<br \/>\ndarte una manzana<br \/>\nsin el ed\u00e9n perdido,<br \/>\nun girasol sin p\u00e9talos<br \/>\nni br\u00fajula de luz<br \/>\nque se elevara, ebrio,<br \/>\nal cielo de la tarde;<br \/>\ny esta p\u00e1gina en blanco<br \/>\nque pudieras leer<br \/>\ncomo se lee el m\u00e1s claro<br \/>\njerogl\u00edfico. Si<br \/>\npudiera darte, como<br \/>\nse canta en bellos versos,<br \/>\nunas \u00abalas sin p\u00e1jaro\u00bb,<br \/>\nsiempre \u00abun vuelo sin alas\u00bb,<br \/>\nmi escritura ser\u00eda,<br \/>\nquiz\u00e1 como el diamante,<br \/>\npiedra de luz sin llama,<br \/>\npara\u00edso perpetuo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Brasa lunar<\/em>, 2004<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La poes\u00eda de Giovanni Quessep (Colombia, 1939) est\u00e1 marcada por la celebraci\u00f3n del mundo y la lucha dolorosa e in\u00fatil contra el tiempo que nos lo arrebata. Quessep recrea, con un lenguaje decantado, los arquetipos y s\u00edmbolos de muy diversas tradiciones literarias. 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