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Madonna del Caribe, de June Beer

En la poesía de Ernesto Mejía Sánchez (Nicaragua, 1923-1985) se da rigor intelectual, pulcritud artesanal e intensidad creadora en abundancia de formas y temas. Sus prosemas, pequeños textos en prosa, lírico-narrativos, figuran entre lo más original de su producción.

EN DEFENSA DE LOS POETAS

Pro Murena

Yo los conozco, sí, yo los he visto –mirándome como bebiendo aquel punteo de oro en los ojos amados, el vino a cuestas o el hambre, días para no amanecer, umbrales de la noche y almas borrosas en la madrugada– con el orgullo y el terror de la pluma en la mano, que traduce o finge lo que bien saben y calla lo que ignoran, lo que quieren: porque me ha sido dado tenerlos como bestias de jardín, yo los he visto– lamen la cadena o se ahorcan con ella, pagados siempre de la simple caricia o la pobre opinión, asidos, prendidos a ellas como al leño del náufrago. Yo los he visto amantes: aman la vida y la libertad y sólo son felices en la postración y la muerte. Nadie diga que no son generosos.

Estelas / Homenajes, 1947-82.

LA POESÍA

1

Este desasosiego, esta palabra que desde el corazón
me llega y se detiene en mis labios, no es nuevo en mí,
sino que permanece, vive desde cuando mis padres
en amorosa lucha concretaron la carne de la muerte
para darme al mundo; y me crece como un mar en el pecho,
siempre cambiante, furioso y sin consuelo.

Ha de llegar un día en que tanto afán madure
y se desangre, y esa ignorada palabra detenida
en mis labios rompa el aire como un canto y
me haga feliz y duradero el nombre.

2

Le pusimos cadenas, la libertamos
con sólo nombrarla. Infeliz,
para este ritual suplicio la elegimos.
La hicimos inmortal, le dimos eterna
muerte encadenada a un nombre no
escrito. Qué no sacrificara, inaccesible,
porque le dieran muerte en una sola noche,
o por borrar un nombre por no escrito
implacable; virgen, peor que virgen,
qué porque el mismo cielo le cobrara
rencor y le lanzara un rayo
de funesta, perecedera memoria.

El gozo inmerecido es más temible que el más
injusto castigo. Ya no puede morir
aunque quiera morir. Su miseria está en pie,
alta, definitivamente como los ángeles.

3

Más que a mí la aborrezco.
Hinco los dedos en la espalda
del leopardo y me lame
las manos. Intento la bondad
(de suyo menos bella) y la cree
humillación, y da zarpazos.
No encuentro el punto donde pueda
ofenderla o apaciguar su furia.
Humillada, soberbia, amante,
rencorosa, desnuda la
inundo, y de nuevo el amor
vence todo aborrecimiento.

4

Si la azucena es vil en su pureza
y oculta la virtud del asesino,
si el veneno sutil es el camino
para lograr exacta la belleza;

engaño pues mi amor con la nobleza
y confundo lo ruin con lo divino,
hago de la cordura desatino,
de la sola mentira mi certeza.

Nadie sale triunfante en la batalla,
ni angélica promesa en que me escudo
ni humana condición que me amuralla.

Contra toda verdad he de quererte,
equilibrio infernal. Nací desnudo:
sólo contigo venceré a la muerte.

La impureza, 1951.

A LOS POETAS EN EXILIO

No envidiamos vuestra comodidad
ni vuestros insultos al dictador
ni vuestras epopeyas a Sandino;
eso bien puede hacerse fuera de las fronteras.

Preferimos estar aquí, hasta
que el dictador convierta nuestra
cobardía en heroísmo, cada palabra
que no hemos dicho, en certero proyectil:
queremos que Sandino renazca entre nosotros.

Vela de la espada, 1951-60.

A UN POETA DEL RÉGIMEN

Cuando estabas chavalo celebramos
tus gracias y vaivenes; de hombrecito
tu ingenioso buen gusto y osadía.
Ahora que utilizas tu Cervantes,
tu francés, tu Péguy, todo lo que antes
aprendiste, oíste y has escrito
en alabanza de la tiranía,
deja que celebremos tu delito.

Vela de la espada, 1951-60.

PÁGINA BLANCA

A Octavio Paz

Lucidez y/o borrachera del poema. Insolencia del ser que desborda de su propia mirada, plenitud o más, derroche, por el ocioso estremecimiento del favorito, pues que los dones ni siquiera están contados y los prodigas con generosidad viciosa. Aleluya. Alabado quien venga en nombre del despilfarro, que sólo quiere entregar el exceso de poderío. Yo te celebro, salud, fruto de la tierra, parto sin dolor, fluyente leche tibia, vino rebosante, imaginación de la sangre, porque significas el Sí que sobrepasa la mera existencia; porque nadie merece lo que no puede dar.

Poemas temporales, 1952-83.

ARTE POÉTICA

Un poema
que no más
se llame
la vida.

«Serie menor», en Poemas temporales, 1952-83.

VITA ARSQUE POETICA

Bautizo las palabras, pongo
nombres a los nombres. Digo
la noche y significa una
paloma. Imagino el leopardo
y tus ojos lloran. Sufro la luz,
el día y gano la impureza.
Dibujo un rostro más ¡Dios
mío! sobre el tuyo. Escribir
un poema es como recordar
el futuro. Es engendrar un hijo
en la tumba. Grabo tu nombre
y se confunde con el mío.
Qué repentino padre soy
en el mismo instante. Qué
dios sobre este muro que
emborrono desde que nazco.
Éste es mi testamento, mi
bautismo, tu imagen y semejanza.

Contemplaciones europeas, 1957.

TALLER, TALLERES, TALLERISTAS…

–Pinten un huevo con palabras, decía Coronel en su gallinero imaginario. Lo ovoide, lo elíptico, lo rosáceo, pintarlo por dentro y fuera hasta que no quede nada del huevo sino palabras. Corregir la pintura, tacharla, rasparla y que sólo quede lo resplandeciente de la criatura. A ver, vate –me decía a mí–, desembuche. Y yo sacaba mi mierdita de la bolsa y él leía y leía, serio, sonriente, picarón y decía: –Esto es una reverenda mierda. Pues así va uno aprendiendo en el taller de la vida. Así Cardenal aprendió más que ninguno. Y yo sigo aprendiendo todavía.

Managua, 29 de mayo de 1981

La nueva Nicaragua, 1980-84.