Categoría: Literatura argentina

Celedonio Esteban Flores

Celedonio Esteban Flores (Buenos Aires, 1896-1947), poeta y letrista de tangos, es uno de los máximos representantes de la literatura lunfardesca. Optó por una “poesía fácil de expresión común” para cantar “el drama de todos los días”.

MUSA REA

No tengo el berretín de ser un bardo,
chamuyador letrao, ni de spamento;
Yo escribo humildemente lo que siento
y pa’ escribir mejor, lo hago en lunfardo.

Yo no le canto al perfumado nardo
ni al constelao azul del firmamento.
Yo busco en el suburbio sentimiento…
¡Pa’ cantarle a una flor, le canto al cardo!

Y porque embroco la emoción que emana
del suburbio tristón, de la bacana,
del tango candombero y cadencioso,

surge a torrentes mi mistonga musa.
¡Es que yo tengo un alma rantifusa
bajo esta pinta de bacán lustroso!

Cuando pasa el organito, 1935.


Baldomero Fernández Moreno

Baldomero Fernández Moreno (Buenos Aires, 1886-1950) fue uno de los más importantes representantes de la escuela denominada sencillismo. Su poesía se basa en la observación y apreciación de la realidad cotidiana con un lenguaje desnudo y con una mirada entre tierna y despegada, no exenta de ironía.

DOLOR

Tira la pluma y déjalo. Otro día
dirás de esto que sufres. Haz un esfuerzo. Vive,
y espera que tu dolor se haga melancolía…
Esta noche se llora y no se escribe.

Por el amor y por ella, 1918.


Aurora Bernárdez

El libro de Aurora (2017) da a conocer, tardíamente, la poesía y los relatos de la argentina Aurora Bernárdez (1920-2014), una figura de capital importancia para la cultura hispánica, tanto por la excelencia de sus traducciones, como por su labor como albacea literaria del que fue su marido, Julio Cortázar. Sus versos reflexionan sobre su gran pasión, la literatura, y sobre las grandes incertidumbres de la vida.

LA TAREA DE ESCRIBIR

Llenarás las palabras de ti mismo,
llenarás las palabras de palabras,
llenarás con las cosas las palabras:
quedan siempre vacías.

Vaciarás las palabras de ti mismo,
vaciarás las palabras de palabras,
vaciarás de las cosas las palabras:
queda siempre el vacío.

¿Dónde estarás tú mismo,
dónde las cosas, dónde las palabras?

«La tarea de escribir y otros poemas», en El libro de Aurora, 2017.


Andrés Neuman

La poesía del escritor hispano-argentino Andrés Neuman (Buenos Aires, 1977) celebra la vida, a pesar de su condición efímera y sus imperfecciones. En sus versos, predomina el tono coloquial, tierno e irónico a un tiempo.

INSPIRACIÓN…

Inspiración:
inflaman los pulmones
dos velas rojas.

Gotas de sal. 20 haikus marinos, 2005.


José Mármol

El escritor argentino José Mármol (1817-1871) es el autor de Amalia, la novela política más importante del romanticismo hispanoamericano. De su poesía, destacan el largo poema narrativo Cantos del peregrino, de temática antirrosista, y las composiciones líricas reunidas en Armonías. En su obra se perciben huellas de Byron, Espronceda y Zorrilla.

CANTO DEL POETA

I

En mi barca de poeta
con mi Lira y mi querida,
surco alegre de la vida
el inmenso y turbio mar.

Y, la vela desplegada,
y en el mástil mi corona,
si por mí ninguno abona,
yo por mí sabré abonar.

Vuela, vuela,
mi barquilla,
no hay orilla
que tocar;
que en tu rumbo
tan incierto,
es tu puerto
todo el mar.

II

Si me encuentro algún pirata
y a mi rumbo presto vira,
yo me río, y en mi Lira
suena un canto sin afán.

Que al puñal que me amenaza
la alma mía no se inquieta,
pues si matan al poeta,
la Canción no matarán.

Vuela, y todo
desafía,
barca mía,
sin temer;
que lo humano
no se avanza
donde alcanza
tu poder.

III

Cuando recio brama el viento
y la ruda mar se empina,
mi cabeza se reclina
en los hombros de mi bien.

Y, al arrullo de las ondas,
yo me aduermo en su regazo,
mientras forma con su brazo
la corona de mi sien.

Corre, barco,
descuidado,
que a tu lado
va el amor;
que este niño
allí se encanta
donde canta
el trovador.

IV

Si altas naves al hallarme
alzan fuerte su bandera,
«Id con Dios, que es más velera
mi barquilla», digo yo;

«de oro y seda son las vuestras,
mis banderas son de flores;
sois más ricas en honores
pero no más libres, no.»

Vuela, vuela,
barca activa,
con altiva
vanidad;
Que en tu humilde
popa airosa
va la hermosa
libertad.

V

Cuando en medio de las olas
se deshaga mi barquilla,
mi corona irá a la orilla
mientras yo a la Eternidad.

Y banderas y altas naves
cuando ya nadie recuerde,
mi corona siempre verde
vivirá en la humanidad.

Sigue, sigue,
barca bella,
yo tu estrella
sé alumbrar.
Yo, que si eres
sumergida,
nueva vida
te he de dar.

VI

En mi barca de poeta
con mi Lira y mi querida,
surco alegre de la vida
el inmenso y turbio mar.

Vuela, vuela,
mi barquilla,

que en tu rumbo no hay orilla,
y es tu puerto todo el mar.

Armonías, 1851.