María Mercedes Carranza

La poesía de María Mercedes Carranza (1945-2003) explora temas como la soledad, el amor y el desencanto; también reflexiona sobre el valor de la palabra poética y sobre la realidad convulsa de su Colombia natal. Su obra está en continuo diálogo con otros textos, mitos, personajes históricos, obras literarias y tradiciones culturales, que reinterpreta desde una mirada crítica o irónica.

MÉTALE CABEZA

Cuando me paro a contemplar
su estado y miro su cara
sucia, pegochenta,
pienso, Palabra, que
ya es tiempo de que no pierda
más la que tanto ha perdido. Si
es cierto que alguien
dijo hágase
la Palabra y usted se hizo
mentirosa, puta, terca, es hora
de que se quite su maquillaje y
empiece a nombrar, no lo que es
de Dios ni lo que es
del César, sino lo que es nuestro
cada día. Hágase mortal
a cada paso, deje las rimas
y solfeos, gorgoritos y
gorjeos, melindres, embadurnes y
barnices y oiga atenta
esta canción: los pollitos dicen
píopíopío cuando tienen
hambre, cuando tienen frío.

Vainas y otros poemas, 1972.


Pier Paolo Pasolini

Pier Paolo Pasolini (1922-1975) es uno de los poetas italianos más originales del siglo XX. En sus versos, encontramos compromiso político, sensibilidad social y una profunda mirada sobre los marginados. Escribió en italiano, pero también en friulano, como acto de amor (es el dialecto de la región de su madre, Carcasa), pero también como forma de resistencia cultural contra el fascismo.

AL PRÍNCIPE

Si vuelve el sol, si desciende la tarde,
si la noche tiene un sabor de noches futuras,
si una tarde de lluvia parece volver
de tiempos tan amados y nunca del todo poseídos,
ya no soy feliz al gozarlos o sufrirlos:
no siento ya, frente a mí, toda la vida…
Para ser poetas se necesita mucho tiempo:
horas y horas de soledad son necesarias
para formar algo que es fuerza, abandono,
vicio, libertad, para darle forma al caos.
Poco tiempo me queda: por culpa de la muerte
que me viene al encuentro en mi marchita juventud.
Mas por culpa también de nuestro mundo humano
que le quita el pan a los hombres y a los poetas la paz.

La religión de mi tiempo, 1961. Traducción de Martín López-Vega.


Manuel Astur

La poesía del asturiano Manuel Astur (1980) combina emoción y belleza. Los misterios del mundo natural, la reflexión sobre el sentido de la vida o la búsqueda de la poesía son algunas de las claves de su literatura.

LA POESÍA

La poesía:
coger un carbón
de la chimenea apagada y dibujar con él
lo que recuerdas
del fuego
antes de que se te olvide.

El fruto siempre verde, 2024.


Bruno Montané Krebs

Bruno Montané Krebs (Chile, 1957) es uno de los miembros más destacados del movimiento infrarrealista. Su obra se caracteriza por los tintes existenciales y la fe en la palabra reveladora. Roberto Bolaño, que lo inmortalizó en su novela Los detectives salvajes, con el nombre de Felipe Müller, dice que «su poesía está hecha de sangre suspendida en el aire».

LAS BELLAS PALABRAS

La palabra es hoguera en los palacios
y tienda de campaña en los jardines.
La palabra, tallo de luz,
muela podrida.
Y tú sientes que la sintaxis
es una factoría oculta en el fondo
del pantano, mugido que no para,
silencio que la envuelve.
La palabra es la voz de los resucitados
que no han muerto, es el juego que se aleja
invisible, pero no sin antes danzar
con sus cortinas flameantes
frente a tu rostro con cerebro,
que es donde vive la palabra
antes de desaparecer.

El maletín de Stevenson, 1979.


Isaac Goldemberg

La poesía del escritor Isaac Goldemberg (1945), descendiente de padre judío, de origen ucraniano, y de madre católica peruana, ahonda en la dualidad de sus raíces culturales. Muchos de sus poemas se presentan como alegorías o fábulas, donde lo narrativo y lo metafórico se unen en un intento de conciliar poesía y filosofía.

LECCIÓN DE POESÍA

La poesía sufrió la mayor devastación.
Fue expulsada de nación en nación.
¿Dónde estaba la justicia en esto?

Al examinar lo ocurrido,
la poesía llegó al corazón del asunto:
Podía ser que hubiese sido la víctima
por haberse dedicado a servir sus propios propósitos.

Cierto, tuvo una visión y una perspectiva del Universo,
pero permaneció oculta al humano.
Su perspectiva fue nada más
que una proyección de sí misma
y quedó bastante satisfecha de su conclusión:
no se encontraba a disposición de los humanos,
y no era sensible a sus términos,
estaba oculta y se revelaba solo cuando lo deseaba.

La poesía era la poesía
y el humano era el humano
y ocurrió que ya casi nunca se encontraban
la una con el otro.
Esto puso al humano en su lugar,
golpeó en la raíz de su error,
de su concepción de la realidad misma.

¿Pero por qué se dio en el humano esa aversión tan profunda?
El humano dijo que su mismísima presencia
lo había puesto en peligro
y tenía que hacerla perecer para no ser su amenaza.
Luego rehusó voltear a mirarla.

Libro de las transformaciones, 2007.