Manuel Astur

La poesía del asturiano Manuel Astur (1980) combina emoción y belleza. Los misterios del mundo natural, la reflexión sobre el sentido de la vida o la búsqueda de la poesía son algunas de las claves de su literatura.

LA POESÍA

La poesía:
coger un carbón
de la chimenea apagada y dibujar con él
lo que recuerdas
del fuego
antes de que se te olvide.

El fruto siempre verde, 2024.


Bruno Montané Krebs

Bruno Montané Krebs (Chile, 1957) es uno de los miembros más destacados del movimiento infrarrealista. Su obra se caracteriza por los tintes existenciales y la fe en la palabra reveladora. Roberto Bolaño, que lo inmortalizó en su novela Los detectives salvajes, con el nombre de Felipe Müller, dice que «su poesía está hecha de sangre suspendida en el aire».

LAS BELLAS PALABRAS

La palabra es hoguera en los palacios
y tienda de campaña en los jardines.
La palabra, tallo de luz,
muela podrida.
Y tú sientes que la sintaxis
es una factoría oculta en el fondo
del pantano, mugido que no para,
silencio que la envuelve.
La palabra es la voz de los resucitados
que no han muerto, es el juego que se aleja
invisible, pero no sin antes danzar
con sus cortinas flameantes
frente a tu rostro con cerebro,
que es donde vive la palabra
antes de desaparecer.

El maletín de Stevenson, 1979.


Isaac Goldemberg

La poesía del escritor Isaac Goldemberg (1945), descendiente de padre judío, de origen ucraniano, y de madre católica peruana, ahonda en la dualidad de sus raíces culturales. Muchos de sus poemas se presentan como alegorías o fábulas, donde lo narrativo y lo metafórico se unen en un intento de conciliar poesía y filosofía.

LECCIÓN DE POESÍA

La poesía sufrió la mayor devastación.
Fue expulsada de nación en nación.
¿Dónde estaba la justicia en esto?

Al examinar lo ocurrido,
la poesía llegó al corazón del asunto:
Podía ser que hubiese sido la víctima
por haberse dedicado a servir sus propios propósitos.

Cierto, tuvo una visión y una perspectiva del Universo,
pero permaneció oculta al humano.
Su perspectiva fue nada más
que una proyección de sí misma
y quedó bastante satisfecha de su conclusión:
no se encontraba a disposición de los humanos,
y no era sensible a sus términos,
estaba oculta y se revelaba solo cuando lo deseaba.

La poesía era la poesía
y el humano era el humano
y ocurrió que ya casi nunca se encontraban
la una con el otro.
Esto puso al humano en su lugar,
golpeó en la raíz de su error,
de su concepción de la realidad misma.

¿Pero por qué se dio en el humano esa aversión tan profunda?
El humano dijo que su mismísima presencia
lo había puesto en peligro
y tenía que hacerla perecer para no ser su amenaza.
Luego rehusó voltear a mirarla.

Libro de las transformaciones, 2007.


Ana Luísa Amaral

Para la escritora lisboeta Ana Luísa Amaral (1956-2022), la poesía puede ser «un hogar donde se piense y se sienta de una manera más reposada, y no con esta velocidad loca con la que vivimos»; es el espacio mismo de la posibilidad (es poetizable tanto una cebolla como un planeta), es el lugar de la belleza, de lo simbólico y «el antídoto de la barbarie y del odio».

NI TÁGIDES, NI MUSAS

Ni tágides ni musas:
solo una fuerza que me viene de dentro,
de un punto de locura, de pozo
que me asusta,
seduciendo

Una fuente de hilos de agua
finísima
(un rayo de luna de más
la secaría)

Ni río ni lira
ni femenino grupo transbordando:
solo lo que heredé en fuerza no heredada,
en fuente donde la luz de luna
no está

Cosas de partir, 1993. Traducción de Pedro Serra.


Marta Sanz

La poesía de Marta Sanz (Madrid, 1967) aborda, con un lenguaje áspero, lleno de imágenes plásticas, muchas veces feístas, la reflexión sobre temas como la propia identidad, el deseo carnal, la perversión, los mitos culturales, la memoria y la escritura. Es una poesía combativa e irreverente, llena de sugerencias.

NO QUIERO LA PALABRA PRECISA…

No quiero la palabra precisa.
Es pobre y es pequeña.
Quiero una palabra
llena de flecos.

Una lámpara con chupones morados.
Una excrecencia.
Gota que rezuma del canalón.
La estalactita rota.
El polvo de trabajar los brillantes.
Un hielo deshecho.
Y deshaciéndose.
La saliva que le escapa, por la comisura,
a la bella que duerme en el bosque.
La ganga del mineral.
El hilo que sobra detrás del cañamazo.

No quiero la palabra precisa,
sino una llena de flecos,
una lámpara y vuelta a empezar,
un laberinto,
la flor,
una palabra
que ni yo misma entienda
y solo pueda poseer
cuando los otros,
los de buena voluntad,
me la traduzcan.

Perra mentirosa, 2010.