Autor: editor

Ana Nuño

Pasan y arden, de Luis Lizardo

Ana Nuño (Venezuela, 1957) se aparta en sus versos de la subjetividad poética y reivindica la dimensión artesana de la poesía, el culto de la forma.

LA POESÍA

Como a Marianne Moore, también a mí
me disgusta. Algo incivil hay en la idea
de forzar las palabras a decir
lo que, pudor o pereza, por dentro
llevan. Tomarse uno tan en serio
no es bueno, además, para la salud.

Como sabían curarse en salud,
los griegos se fabricaron la mí
mesis: el único negocio serio
es la realidad. Esta sabia idea
les permitió asaltarla desde dentro,
forzar y saquearla (es un decir).

Un caballo de madera, es decir,
un vientre hueco lleno de salud
ables mercenarios: entre el adentro
y el afuera, el amplio horizonte y mi
agazapada persona, la idea
de un ataque por sorpresa es, en serio,

genial. Así al menos se salva el serio
escollo de la arrogancia. Decir,
además, es decirse, y una idea,
la forma más antigua de salud
o sin tanta redundancia. De mí
se verá la sombra que doy afuera,

como un ombú, un bambú, lo que hacia afuera
tiende naturalmente, pero, en serio,
no me pidan que les presente mi
pereza torpe, enroscada, y qué decir
de mi incómodo elefante. La salud
de un poema está en omitir ideas

tanto como en expulsar de la idea
la excesiva interioridad. Afuera,
en la noche troyana, la salud
es lo que cuenta. Lo de antes, el serio
dudar de todo, el temor, el decir
se que nada vale el esfuerzo… mi

pereza cede ante la saludable idea:
decir el caballo que allá afuera
galopa serio y triste en mi cabeza.

Sextinario, 1999.


Marianne Moore

Habitación de hotel, de Edwar Hopper

La poesía de Marianne Moore (Estados Unidos, 1887-1972) destaca por la multiplicidad de voces, la búsqueda de lo auténtico en lo concreto y el rigor expresivo.

LA POESÍA

A mí tampoco me gusta.
Pero, al leerla con absoluto desprecio, descubrimos en
ella, al fin y al cabo, sitio para lo auténtico.

Poemas escogidos, 1935. Traducción de Lidia Taillefer de Haya.


Álvaro Mutis

Adán, de Eduardo Ramírez Villamizar

La poesía del colombiano Álvaro Mutis (1923-2013) presenta una visión desencantada de la existencia, a través de la voz de Maqroll el Gaviero, personaje de ficción que también protagoniza sus novelas.

CADA POEMA

Cada poema un pájaro que huye
del sitio señalado por la plaga.
Cada poema un traje de la muerte
por las calles y plazas inundadas
en la cera letal de los vencidos.
Cada poema un paso hacia la muerte,
una falsa moneda de rescate,
un tiro al blanco en medio de la noche
horadando los puentes sobre el río,
cuyas dormidas aguas viajan
de la vieja ciudad hacia los campos
donde el día prepara sus hogueras.
Cada poema un tacto yerto
del que yace en la losa de las clínicas,
un ávido anzuelo que recorre
el limo blando de las sepulturas.
Cada poema un lento naufragio del deseo,
un crujir de los mástiles y jarcias
que sostienen el peso de la vida.
Cada poema un estruendo de lienzos que derrumban
sobre el rugir helado de las aguas
el albo aparejo del velamen.
Cada poema invadiendo y desgarrando
la amarga telaraña del hastío.
Cada poema nace de un ciego centinela
que grita al hondo hueco de la noche
el santo y seña de su desventura.
Agua de sueño, fuente de ceniza,
piedra porosa de los mataderos,
madera en sombra de las siemprevivas,
metal que dobla por los condenados,
aceite funeral de doble filo,
cotidiano sudario del poeta,
cada poema esparce sobre el mundo
el agrio cereal de la agonía.

Los trabajos perdidos, 1965.


Ada Salas

Una flor de opio sobre el lago, de Tono Carbajo

Para Ada Salas (Cáceres, 1965), la poesía es descubrimiento y revelación. Al poema “perfecto”, que se consigue con “oficio”, prefiere aquél que contiene un aliento inesperado que acrecienta el conocimiento del hombre, del mundo y de la vida.

HAY LIBROS QUE SE ESCRIBEN SOBRE LA CARNE MISMA…

Hay libros que se escriben sobre la carne misma.
Son esas cicatrices que nos hablan
y sangran
cuando el tiempo se rinde a su derrota
un puñado de signos que apenas
comprendemos

y eran el beso intacto de la vida.

La sed, 1997.


David Escobar Galindo

Sin título, de Benjamín Cañas

La fecunda y controvertida obra de David Escobar Galindo (El Salvador, 1943) abarca desde los temas eternos, como el amor y la muerte, a los problemas sociales más inmediatos de El Salvador.

ARS POÉTICA

¡Belleza, flor de sueño, al fin alientas
después de tanto espanto y tanto llanto!
Porque también tu gracia puede tanto,
tanto más que el crujir de las afrentas.

Después de la dolencia del espanto,
cómo surgen tus músicas sedientas:
surtidores que ayer fueron tormentas
murmullos que mañana serán canto.

Se escondió tu vigilia donde pudo,
durmió entre los escombros hecha un nudo,
se ocultó en un rincón de la cornisa.

Pero ha venido el tiempo del sosiego.
¡Y tú, belleza, manantial de fuego,
renaces otra vez de la ceniza!

Doy fe de la esperanza, 1985-1992.