Autor: editor

Carmen Matute

Tucurú, de Arnoldo Ramírez Amaya

Carmen Matute (Guatemala, 1944) concibe la palabra poética como «modelo de espíritu frente a la violencia». El lenguaje es el medio para trascender la soledad, solidarizarse con los oprimidos y construir una nueva identidad femenina, crítica con los modelos convencionales.

PALABRAS

A veces huyo
por intricados caminos
construidos de palabras,
que me llevan
a los páramos de nadie.
Durante breves momentos
tiendo este precario puente
hacia los otros,
con las palabras
que me crecen como ramas
en la boca,
y me sacan de mi silueta
de animal desnudo.
Desde esta orilla solitaria
agito mis palabras mínimas
como banderas blancas
entregadas a un sueño,
y por algún tiempo
logro fugarme
en las palabras,
hermosas
como estrellas antiquísimas.

Círculo vulnerable, 1981.


Julio Herrera y Reissig

Las glicinas, de Pedro Blanes

«Eufocordias», «nocteritmias», «eglogánimas» o «estrolúminas» son algunos de los neologismos creados por Julio Herrera y Reissig (Uruguay, 1875-1910) para designar la variedad de registros de su poesía, que destaca por su audacia verbal y el gusto por lo espectral, lo anormal, lo onírico… 

ERES TODO!…

Oh, tú, de incienso místico la más delgada espira,
Lámpara taciturna y Ánfora de soñar!
Eres toda la Esfinge y eres toda la Lira
Y eres el abismático pentágrama del mar.

Oh, Sirena melódica en que el Amor conspira,
Encarnación sonámbula de una aurora lunar!
Toma de mis corderos blancos para tu pira,
Y haz de mis trigos blancas hostias para tu altar.

Oh, Catedral hermética de carne visigoda!
A ti van las heráldicas cigüeñas de mi Oda.
En ti beben mis labios, vaso de toda Ciencia.

Lírica sensitiva que la Muerte restringe!
Salve, noche estrellada y urna de quintaesencia:
Eres toda la Lira y eres toda la Esfinge!

1908. «Eufocordia» de la colección Los parques abandonados.


Juan Bonilla

Rooms, de Dionisio González

La poesía de Juan Bonilla (Jerez de la Frontera, 1966) transmite, con aparente desenfado, meditaciones profundas sobre la vida cotidiana y su falta de sentido, sobre la pérdida del amor, sobre la muerte… La ironía, el ingenio, los guiños a otros autores están muy presentes en sus versos.

LA AMBICIÓN DE GOTTFRIED BENN

Con un poema devolver a las tabernas al alcohólico
que hubiera prometido no probar nunca jamás el vino.
Con un poema hacer sentir el síndrome
de abstinencia a quien se hubiera jurado
no volver a inyectarse ni una gota de heroína.
Con un poema erguir en las entrañas de un amante
la certidumbre de que se destruye
cada vez que el amor le roba un gesto.
Con un poema hacer abandonar toda esperanza
a quienes sueñan con un mundo mejor.

Buscaba ese poema Gottfried Benn al final de su vida
y por fortuna para todos no consiguió encontrarlo.
Pero latiendo en su fracaso aún podemos oír ese rumor:
la poesía se propone pronunciar una verdad intolerable,
si sus palabras no te alcanzan de una manera física
–puñetazo en el hígado, en los labios mordisco, un vértigo en los ojos–
entonces no es más que onanismo.

El belvedere, 2002,


Manuel José Othón

Después de la orgía, de Fidencio Lucano Nava

La poesía del mexicano Manuel José Othón (1858-1906) expresa un sentimiento profundo, de fervor religioso, ante la grandiosidad de la naturaleza, en especial de las montañas de la altiplanicie mexicana. Su obra pertenece a la transición entre el romanticismo y el modernismo hispanoamericano.

INVOCACIÓN

No apartes, adorada Musa mía,
tu divino consuelo y tus favores
del alma que, nutrida en los dolores,
abrasa el sol y el desaliento enfría.

Aparece ante mí como aquel día
primero de mis jóvenes amores
y tu falda blanquísima con flores
modestas u olorosas atavía.

¡Oh, tú, que besas mi abrasada frente
en horas de entusiasmo o de tristeza,
que resuene en tu canto inmensamente

tu amor a Dios, tu culto a la Belleza,
alma del Arte, y tu pasión ardiente
a la madre inmortal Naturaleza!

Poemas rústicos, 1890-1902.


Hanni Ossott

Capa, de Eugenio Espinoza

El sentimiento de orfandad, la soledad y el desarraigo marcan la obra de Hanni Ossott (Caracas, 1946-2002). Su poesía, lúcida y desgarrada a un tiempo, se posa al ras del ser, revelando el arduo aprendizaje del existir.

UNA PLAYA SIN FIN

a Valentin Flamerich Ossott,
por los poemas que quiere escribir

Sí, habría que escribirlo así, elevado, devoto, casi total
si fuese posible, un gran poema
Pero hay interrupciones, los ruidos de la casa
La respiración del marido. El gato.

Y allí encontraría todo el mar
convulso él, alto, encrespado
golpeando playa y costa, insaciable
y el ardor, los cangrejos, siempre arrepentidos.
La culpa. — — Lo echado a perder, las cosas rotas.
Ese gran poema que lo contuviera todo.
Los vientos. — — La melancolía. — — El arrastre.
Las largas noches. — — Una enumeración de estados.
Fiebres. — — Calores.
Y habría miradas que cubran palabras para detenerlas.
Ojos fijos, casi silentes, propios.
Hablaría de la mentira
la casi insostenible mentira, al ras.
Expresaría lo imposible, instalado en el centro del corazón
como esperanza.
El poema podría ser como un fluir de aguas
en torno a un centro improbable.
Estarían allí los árboles, los amantes, las fuentes,
Dios, la respiración; la sangre, los libros, las muñecas,
las estrellas.

Habría que escribirlo así, abrazado a una totalidad
que se borra en la muerte
como si todo se desvaneciera y se creara
eternamente.
Habría que decir que en él late la pasión
una sangre bullente, una efervescencia.
Un poema fuego
honra de algún dios
honra de un lar de la casa, de un resquicio
atento a la tensión de la calidez.

Si se pudiera, si se pudiera escribir
el poema innumerable
el único, el entero
tenso, vibrante
el atravesado por la gravedad y la divinidad
el zanjado por el horror.

Pero el gato nos ocupa
la cocina nos llama
la solicitud nos distrae.

También irían allí atravesadas las calles, los hombres
las pugnas, las separaciones
y «los pájaros que nos hablan en griego» cuando enloquecemos
de tanto no entender.
Por ello daríamos un salto al infinito. Por ello, el poema.
Si llegase.
Y si llega, viene con él la dicha de ver
La felicidad de contar todos los números del universo
las funciones, los espectáculos
las rarezas, las individualidades
si llegase
la totalidad inundaría mi alma.
Lo absoluto invadiría.
Un dios se haría en nosotros.

Estoy ahora en una playa sin fin. — — Soy estrella y musgo
Me encrespo.
El poema ha llegado de mi carencia, de mi pobreza.

El reino donde la noche se abre, 1987.