Autor: editor

Théophile Gautier

Roger liberando a Angélica, de Jean Auguste Dominique Ingres

El francés Théophile Gautier (1811-1872) es el maestro del parnasianismo, corriente literaria que defiende el culto a la perfección formal, las líneas puras, “escultóricas”.

EL ARTE

Sí, la obra surge más bella
De una forma rebelde
Al trabajo,
Verso, mármol, ónice, esmalte,
No más cárceles falsas!
Pero, para andar derecha,
Calza,
Musa, un coturno estrecho.
Fuera el ritmo cómodo
Como un zapato demasiado grande
De modo
¡Que todo pie lo deja y toma!
Escultor, rechaza
La arcilla que modela
El pulgar
Mientras la inspiración vuela distraída,
Lucha con el carrara,
Con el paros duro
Y escaso.
Guardianes del contorno puro;
Toma de Siracusa
El bronce en el que firmemente
Resalta
El rasgo orgulloso y encantador;
Con mano delicada
Busca en un filón
De ágata
El perfil de Apolo.
Pintor, huye de la acuarela,
Y fija el color
Demasiado frágil
En el horno del esmaltador.
Haz las sirenas azules
Torciendo de cien formas
Sus colas,
Los monstruos de los blasones,
En su nimbo trilobulado
La Virgen y su niño Jesús,
Con el globo
Y la cruz encima.
Todo pasa. El arte robusto
Sólo en la eternidad,
El busto
Sobrevive a la ciudad,
Y la medalla austera
Que encuentra un labrador
Bajo tierra,
Revela un emperador.
Incluso los dioses mueren,
Pero los versos soberanos
Quedan,
Más fuerte que los bronces.
Esculpe, lima, cincela;
Que tu sueño flotante
–Se selle
En el bloque resistente.

Esmaltes y camafeos, 1852. Traducción de Monserrat Tarrés.


Lope de Vega

Retrato de La Calderona, anónimo

Lope Félix de Vega Carpio (Madrid 1562-1635), uno de los mayores renovadores de la lírica en su tiempo, supo convertir en literatura cuanto vivió. Es, junto a Quevedo y Góngora, uno de los tres maestros indiscutibles de la poesía barroca española.

VERSOS DE AMOR, CONCEPTOS ESPARCIDOS…

Versos de amor, conceptos esparcidos,
engendrados del alma en mis cuidados;
partos de mis sentidos abrasados,
con más dolor que libertad nacidos;

expósitos al mundo, en que, perdidos,
tan rotos anduvistes y trocados,
que sólo donde fuistes engendrados
fuérades por la sangre conocidos;

pues que le hurtáis el laberinto a Creta,
a Dédalo los altos pensamientos,
la furia al mar, las llamas al abismo,

si aquel áspid hermoso no os aceta,
dejad la tierra, entretened los vientos:
descansaréis en vuestro centro mismo.

Rimas, 1604.


Ramón Ortega

Paisaje, de Álvaro Canales

Ramón Ortega (1885-1932) es uno de los fundadores de la poesía hondureña. Sus poemas, de factura exquisita, son de temática intimista. Su obra poética participa de los moldes propios del posmodernismo.

SENSITIVA

Mi soneto no es como las orquídeas triunfales
que se abren a la sombra de tus tibios salones,
ni cual los crisantemos de frágiles puñales
que decoran el Sevres azul de tus jarrones.

Es más bien una planta de marchita verdura,
que repliega sus hojas si una mano la mueve;
si un aurífero rayo del buen sol la tortura;
si la agitan los soplos de la brisa más leve.

Así cuando divaguen tus augustas miradas
por este libro lleno de rimas perfumadas,
entre las que mi estrofa se desenvuelve esquiva,

mi soneto, al contacto de tu mano armoniosa,
y al sentir que le baña con tu lumbre gloriosa,
recogerá sus hojas como una sensitiva.

El amor errante, 1931.


Allen Ginsberg

Hombre caminando, de Nathan Oliveira

Allen Ginsberg (1926-1997) es el poeta más destacado del movimiento beat, el de mayor repercusión de la contracultura estadounidense de mediados del siglo XX.

TEMA OBJETIVO

Es cierto que escribo sobre mí mismo
¿A quién otro conozco mejor?
Dónde se juntan más sangre rosas rojas y basura de cocina
Qué más tiene mi grueso corazón, hepatitis o hemorroides–
¿Qué otro vivió mis setenta años, mi vieja Naomi?
Y si por casualidad escribo sobre política norteamericana,
sabiduría, meditación, teoría del arte
es porque leí un periódico amé
a los maestros leí libros por encima y visité un museo

8 de marzo, 1997, 12:30 a. m.

Muerte y fama, 1999, póstumo. Traducción de Ana Becciu.


Manuel Gahete

Dos soledades, de Julia Hidalgo

El cordobés Manuel Gahete (1957) escribe en torno al amor, sentimiento en el que halla una mezcla de dolor y placer, de urgencia y locura, de felicidad e incertidumbre. Su lenguaje culto, selecto, barroco, es de una gran hermosura.

OFICIO DE ESCRIBIR

Escribo ser como si escribo nada,
con la sangre apretada por un puño
creciendo sobre el hueco de la carne.

Escribo amor como si escribo lluvia
para saberme vivo y que tú existes
en el húmedo adiós del horizonte.

Escribo paz como si escribo llanto,
sé que la sed del labio no contiene
tanto dolor de un hombre a la deriva.

Escribo Dios como si escribo muerte
para saberme aquí, que no estoy solo,
que funde el mar mi voz en lo infinito.

El legado de arcilla, 2004.