Autor: editor

Luis Javier Moreno

Blancos, sofá, de Joaquín Ureña

La poesía de Luis Javier Moreno (Segovia, 1946-2015) reflexiona sobre las relaciones entre el arte y la vida -ha cultivado con acierto el poema ecfrástico-, el paso del tiempo, la inevitabilidad de la muerte… Tensión, elegancia, sorpresa, ironía, pasión de la inteligencia son algunos rasgos de su lengua poética.

LA FORMA DEL POEMA

Lo que sucede tras de las palabras
suele estar ya previsto
en las mismas palabras
y en su casa encantada
de muñecas de trapo de colores
para el teatro de sus marionetas.

Comienza a molestar esa seguridad
de andar siempre sobre la pista…
Tras de las bambalinas del idioma
hay un apuntador que boicotea
la parte más brillante del discurso
introduciendo versos que no nos pertenecen
y echa a perder con sus imitaciones
de timbre, voz y tono, lo mejor del poema.

Los queridos y viejos detectives privados
consumieron sus días en enigmas análogos:
los del rastreo de mil pistas falsas…
Ya no son necesarias esas medias de seda
que se encuentran a veces
en el lugar del crimen.

En contra y a favor, 1980.


Eduardo Llanos Melussa

Sin título, de Andrés Vio

Eduardo Llanos Melussa (1956), psicólogo, docente y crítico literario, además de poeta, es una de las voces imprescindibles que surgen en Chile en los años 80, tanto por la lucidez crítica de sus versos, como por el diálogo constante que en ellos mantiene con la mejor tradición poética de su país.

ACLARACIÓN PRELIMINAR

Si ser poeta significa poner cara de ensueño,
perpetrar recitales a vista y paciencia del público indefenso,
inflingirle poemas al crepúsculo y a los ojos de una amiga
de quien deseamos no precisamente sus ojos;
si ser poeta significa allegarse a mecenas de conducta sexual dudosa,
tomar té con galletas junto a señoras relativamente deseables todavía
y pontificar ante ellas sobre el amor y la paz
sin sentir ni el amor ni la paz en la caverna del pecho;
si ser poeta significa arrogarse una misión superior,
mendigar elogios a críticos que en el fondo se aborrece,
coludirse con los jurados en cada concurso,
suplicar la inclusión en revistas y antologías del momento,
entonces, entonces, no quisiera ser poeta.

Pero si ser poeta significa sudar y defecar como todos los mortales,
contradecirse y remorderse, debatirse entre el cielo y la tierra,
escuchar no tanto a los demás poetas como a los transeúntes anónimos,
no tanto a los lingüistas cuanto a los analfabetos de precioso corazón;
si ser poeta obliga a enterarse de que un Juan violó a su madre y a su propio
[hijo
y que luego lloró terriblemente sobre el Evangelio de San Juan, su remoto
[tocayo,
entonces, bueno, podría ser poeta
y agregar algún suspiro a esta neblina.

Contradiccionario, 1983.


Miguel Hernández

Presos, de Gastón Castelló

Puente entre el 27 y los poetas de posguerra, el alicantino Miguel Hernández (1910-1942) evoluciona de una poesía de corte barroco o clásico a otra sobria, de acento popular, en torno a la guerra y la injusticia.

QUE COMO EL SOL SEA MI VERSO…

Que como el sol sea mi verso
más grande y dulce cuanto más viejo.

Poemas sueltos, 1925-1930.


Ana Cristina Cesar

Catalina, de María Gato

Los poemas de Ana Cristina Cesar (Brasil, 1952-1983) empiezan y terminan in media res, sin resolver la tensión que instauran, como si lo único que importara fuera dinamitar el sentido.

MIRO MUCHO TIEMPO EL CUERPO DE UN POEMA…

miro mucho tiempo el cuerpo de un poema
hasta perder de vista lo que no sea cuerpo
y sentir separado entre los dientes
un hilo de sangre en las encías

Escenas de abril, 1979. Traducción de Teresa Arijón y Sandra Almeida.


Francisco de la Torre y Sevil

Santa Catalina de Alejandría, de Antonio Vela Cobo

El catalán Francisco de la Torre y Sevil (1625-1681) cultivó las diversas corrientes temáticas de la poesía barroca: religiosa, heroica, amorosa y burlesca. Reunió sus poesías bajo el título de Entretenimiento de las musas (1654).

A LA PLUMA

Fértil vara, igual pincel,
regla cierta, alto compás,
aguda flecha que das
en el blanco del papel.
Con voz negra, lengua fiel,
índice del discurrir,
si eterna quieres vivir,
bien hiciste en trasladar
todo el aire del volar
al aire del escribir.

Entretenimiento de las musas, 1654.