Autor: editor

Leandro Fernández de Moratín

Perseo y Andrómeda, de Anton Raphael Mengs

El comediógrafo madrileño Leandro Fernández de Moratín (1760-1828) escribió poemas de elegante contención y gran perfección formal, que se enmarcan dentro de la corriente neoclásica.

LECCIÓN POÉTICA

SÁTIRA
(FRAGMENTO)

Apenas, Fabio, lo que dices creo,
y leyendo tu carta cada día
más me confunde cuanto más la leo.

¿Piensas que esto que llaman poesía,
cuyos primores se encarecen tanto,
es cosa de juguete o fruslería?

¿O que puede adquirirse el numen santo
del dios de Delo, a modo de escalada,
o por combinación o por encanto?

Si en las escuelas no aprendiste nada,
si en poder de aquel dómine pedante
tu banda siempre fue la desgraciada,

¿por qué seguir procuras adelante?
Un arado, una azada, un escardillo,
para quien eres tú, fuera bastante. […]

1782. Obras dramáticas y líricas, 1825. Poema completo aquí.


Alberto Blanco

Para Alberto Blanco (México, 1951), la poesía es una forma de penetrar en el misterio, de “ir más allá de los lugares comunes del lenguaje, y de la sensibilidad y el pensamiento”.

EN DEFENSA DE LA POESÍA

Recuerdo un pensamiento
relativo a los grillos.

Su clamor es inútil
y es triste su jornada
no tienen auditorio
ni les sirve de mucho
la fricción de sus élitros
y el viento de sus alas.

Pero sin la señal
cifrada en cada brizna
persuasiva y hermosa
que entre ellos se trasmiten
la noche no sería
–para los grillos– noche

y la vida sin traza
de belleza sería
en la noche desierta
punto menos que nada.

Canto a la sombra de los animales, 1988. En El corazón del instante, 1998.


Ángel Guinda

El bosque, de José Hernández

La poesía de Ángel Guinda (Zaragoza, 1948-Madrid, 2022) expresa mediante el uso de la ironía y la paradoja los desvelos y misterios de la existencia humana. Es, en palabras de su autor, “conciencia con ciencia”.

HACIA UNA POÉTICA

No siempre la claridad viene del cielo.

Escucha sólo tu música cuando cantes,
por oscura que sea y espinosa.

Que la luz te ensordezca,
que no te ciegue el ruido.

Y tu obra
sea más que tu vida,
porque te contramuera.

Vida ávida, 1980-1990.


Juana de Ibarbourou

Dama en el café, de Rafael Barradas

La poesía de la uruguaya Juana de Ibarbourou (1895-1979) se caracteriza por la exaltación sentimental de la entrega amorosa, la belleza física y la primavera.

LA CANCIÓN

Mientras fui dichosa
Canté para mí.
De día y de noche la canción aquella
No encontraba fin.

La alcé en primavera con los labios dulces
De perfume y miel.
La alcé en el estío con la boca bella
De tanto querer.

Rodaba mi canto como un viento suave
Por cima y hondor.
Lo deseaban todos con ansia de gozo
Para el corazón.

Cantaba y cantaba por completo extraña
A todo sufrir.
Con los ojos sanos, con la vista limpia,
Como ciega fui.

Mas la pena, un día, lo mismo que a un vaso
Quebró mi canción.
Poco estuve muda, porque es ley sin tregua
Que he de cantar yo.

Corazón en llaga tórnase vidente
Y a la ajena angustia se da en cabezal.
De hoy en adelante por todos los hombres
Tengo que cantar.

Las lenguas del diamante, 1919.


Carmina burana

Códex buranus, miniatura

Durante los siglos XII y XIII, los goliardos, estudiantes de vida desordenada, cantaron en latín medieval los placeres del vino y del amor. Los Carmina burana es la mejor colección de poesía goliardesca que se conserva.

CUANDO EL RIJOSO BEBE…

Cuando el rijoso bebe,
dice lo que no debe;
cuando ha potado a gusto,
habla más de lo justo.
Y yo cuando empino el codo,
hago versos sobre modo;
mas sin báquica ambrosía
no estoy para la poesía.

Traducción de Miguel Requena.