Categoría: Otras literaturas

Dylan Thomas

And Death Shall Have No Dominion, de Ceri Richards (litografía inspirada en poema de Thomas con el mismo título)

El galés Dylan Thomas (1914-1953) posee un gran torrente verbal, en el que se perciben ecos de corrientes irracionalistas y de la poesía romántica inglesa.

EN MI OFICIO U HOSCO ARTE

En mi oficio u hosco arte
ejercido en la noche tranquila
cuando únicamente se enfurece la luna
y yacen los amantes en la cama
con todas sus tristezas en sus brazos,
trabajo junto a una luz que canta
no por ambición o pan
o vanidad o aplausos
en escenarios de marfil
sino por el más vulgar salario
de su más secreto corazón.

No para los orgullosos solitarios
de la luna enfurecida escribo
en estas páginas de espuma de mar
ni para los muertos celebérrimos
con sus salmos y ruiseñores
sino para los amantes, alrededor
sus brazos de las penas del tiempo,
que no paga salarios ni alabanzas
ni hace caso de mi oficio o arte.

Muertes y entradas, 1946. Traducción de Ángel Rupérez.


Paul Celan

El castillo, de Avigdor Arikha

El rumano Paul Celan (1920-1970) es uno de los mayores poetas de la lengua alemana. En su poema “Fuga de la muerte” expresó el trágico destino del pueblo judío.

HACIA DONDE SE ME CAYÓ LA PALABRA QUE ERA INMORTAL…

Hacia donde se me cayó la palabra que era inmortal:
en la garganta del cielo detrás de la frente,
hacia allí va, asistida por saliva y basura,
la Siete-Estrellas que conmigo vive.

En la bitácora las rimas, el aliento en el estiércol,
el ojo un serviola de imágenes –
y sin embargo: un silencio erguido, una piedra,
que rodea la escala del diablo.

La rosa de nadie, 1963. Traducción de José Luis Reina.


Salvador Espriu

Niña con gato, de Antoni Clavé

El gerundense Salvador Espriu (1913-1985) huyó de los halagos sensoriales y sonoros para elaborar un lirismo sobrio, contenido, pero intenso, en torno a los problemas de la condición humana, su tiempo y su tierra.

VERSOS, CAMINO ADELANTE

De un viejo color de plata
quisiera yo que fuesen
mis versos: de un noble,
antiguo color de plata.

Ante la muerte, que trae
secretas señales del rostro
que yo veo al mirarme,
busco con ellos extinguidas
voces del mar, paso de nubes,
las distantes primaveras.

Triste y libre, camino,
ante la muerte que me mira,
a la luz, por la plata
antigua de mis versos.

Mrs. Death, 1952. Traducción de José Batlló.


Arthur Rimbaud

Jugadores de cartas, de Paul Cézanne

El francés Arthur Rimbaud (1854-1891), poeta maldito y simbolista, fundamentó su poética en la alquimia del verbo, gracias a la cual el poeta se hace vidente, comprende lo ignoto y percibe el Absoluto.

MI BOHEMIA

(Fantasía)

Me iba, con los puños en mis bolsillos rotos…
mi chaleco también se volvía ideal,
andando, al cielo raso, ¡Musa, te era tan fiel!;
¡cuántos grandes amores, ay ay ay, me he soñado!

Mi único pantalón era un enorme siete.
–Pulgarcito que sueña, desgranaba a mi paso
rimas. Y mi posada era la Osa Mayor.
–Mis estrellas temblaban con un dulce frufrú.

Y yo las escuchaba, al borde del camino
cuando caen las tardes de septiembre, sintiendo
el rocío en mi frente, como un vino de vida.

Y rimando, perdido, por las sombras fantásticas,
tensaba los cordones, como si fueran liras,
de mis zapatos rotos, junto a mi corazón.

Poesías, 1869-71. Traducción de Javier del Prado.


Oscar Wilde

De cómo el rey Marcos encontró al caballero Tristán, de Aubrey Beardsley

El irlandés Oscar Wilde (1854-1900) es uno de los principales representantes de la corriente esteticista y decadente de la literatura de finales del XIX. Sus primeros poemas, a pesar de su calidad técnica, no alcanzan la grandeza de la Balada de la cárcel de Reading, que canta  con emoción la miseria del ser humano.

EL ARTISTA

Una noche llegó a su alma el deseo de crear una imagen del Placer que resiste un momento. Y se adentró en el mundo en búsqueda del bronce. Porque sólo podía pensar en el bronce.

Pero todo el bronce del mundo había desaparecido, y en parte alguna de todo el mundo había bronce que se pudiera encontrar, salvo el bronce solo de la imagen del Dolor que perdura por Siempre.

Ahora, esta imagen, él mismo, y con sus propias manos, la había creado, y la había colocado en la tumba de lo único que había amado en toda su vida. En la tumba de lo muerto que más había amado había colocado esta imagen de su creación, que bien podría servir como señal del amor de un hombre que no muere, y como símbolo del dolor del hombre que perdura por siempre. Y en todo el mundo no había otro bronce salvo el bronce de esta imagen.

Y tomó la imagen que había creado, y la colocó en un gran horno, y la dio al fuego.

Y del bronce de la imagen del Dolor que perdura por Siempre creó una imagen del Placer que resiste un momento.

Poemas en prosa, 1894. Traducción de Juan Vázquez.