Categoría: Literaturas en lenguas extranjeras

Paul Celan

El castillo, de Avigdor Arikha

El rumano Paul Celan (1920-1970) es uno de los mayores poetas de la lengua alemana. En su poema “Fuga de la muerte” expresó el trágico destino del pueblo judío.

HACIA DONDE SE ME CAYÓ LA PALABRA QUE ERA INMORTAL…

Hacia donde se me cayó la palabra que era inmortal:
en la garganta del cielo detrás de la frente,
hacia allí va, asistida por saliva y basura,
la Siete-Estrellas que conmigo vive.

En la bitácora las rimas, el aliento en el estiércol,
el ojo un serviola de imágenes –
y sin embargo: un silencio erguido, una piedra,
que rodea la escala del diablo.

La rosa de nadie, 1963. Traducción de José Luis Reina.


Arthur Rimbaud

Jugadores de cartas, de Paul Cézanne

El francés Arthur Rimbaud (1854-1891), poeta maldito y simbolista, fundamentó su poética en la alquimia del verbo, gracias a la cual el poeta se hace vidente, comprende lo ignoto y percibe el Absoluto.

MI BOHEMIA

(Fantasía)

Me iba, con los puños en mis bolsillos rotos…
mi chaleco también se volvía ideal,
andando, al cielo raso, ¡Musa, te era tan fiel!;
¡cuántos grandes amores, ay ay ay, me he soñado!

Mi único pantalón era un enorme siete.
–Pulgarcito que sueña, desgranaba a mi paso
rimas. Y mi posada era la Osa Mayor.
–Mis estrellas temblaban con un dulce frufrú.

Y yo las escuchaba, al borde del camino
cuando caen las tardes de septiembre, sintiendo
el rocío en mi frente, como un vino de vida.

Y rimando, perdido, por las sombras fantásticas,
tensaba los cordones, como si fueran liras,
de mis zapatos rotos, junto a mi corazón.

Poesías, 1869-71. Traducción de Javier del Prado.


Oscar Wilde

De cómo el rey Marcos encontró al caballero Tristán, de Aubrey Beardsley

El irlandés Oscar Wilde (1854-1900) es uno de los principales representantes de la corriente esteticista y decadente de la literatura de finales del XIX. Sus primeros poemas, a pesar de su calidad técnica, no alcanzan la grandeza de la Balada de la cárcel de Reading, que canta  con emoción la miseria del ser humano.

EL ARTISTA

Una noche llegó a su alma el deseo de crear una imagen del Placer que resiste un momento. Y se adentró en el mundo en búsqueda del bronce. Porque sólo podía pensar en el bronce.

Pero todo el bronce del mundo había desaparecido, y en parte alguna de todo el mundo había bronce que se pudiera encontrar, salvo el bronce solo de la imagen del Dolor que perdura por Siempre.

Ahora, esta imagen, él mismo, y con sus propias manos, la había creado, y la había colocado en la tumba de lo único que había amado en toda su vida. En la tumba de lo muerto que más había amado había colocado esta imagen de su creación, que bien podría servir como señal del amor de un hombre que no muere, y como símbolo del dolor del hombre que perdura por siempre. Y en todo el mundo no había otro bronce salvo el bronce de esta imagen.

Y tomó la imagen que había creado, y la colocó en un gran horno, y la dio al fuego.

Y del bronce de la imagen del Dolor que perdura por Siempre creó una imagen del Placer que resiste un momento.

Poemas en prosa, 1894. Traducción de Juan Vázquez.


Mario Quintana

Niña triste y enferma, de José Pancetti

La poesía del brasileño Mario Quintana (1906-1994) es poesía sencilla, profunda, certera, del sentido común y de la expresión clara. Acerca del carácter autobiográfico de su poesía, aseguró “nunca escribí una coma que no fuese una confesión”.

EL POEMA

Un poema como un sorbo de agua bebido a oscuras.
Como un pobre animal palpitando herido.
Como una pequeñita moneda de plata perdida para siempre en el bosque
[nocturno.
Triste.
Solitario.
Único.
Herido de mortal belleza.

El aprendiz de brujo, 1950.


Carmina burana

Códex buranus, miniatura

Durante los siglos XII y XIII, los goliardos, estudiantes de vida desordenada, cantaron en latín medieval los placeres del vino y del amor. Los Carmina burana es la mejor colección de poesía goliardesca que se conserva.

CUANDO EL RIJOSO BEBE…

Cuando el rijoso bebe,
dice lo que no debe;
cuando ha potado a gusto,
habla más de lo justo.
Y yo cuando empino el codo,
hago versos sobre modo;
mas sin báquica ambrosía
no estoy para la poesía.

Traducción de Miguel Requena.