Categoría: Literaturas en lenguas extranjeras

Emily Dickinson

Joven de blanco, de James A. Whistler

La obra poética de Emily Dickinson (Estados Unidos, 1830-1886) es celebrada, gracias a su especial sensibilidad, misterio y profundidad, como una de las más importantes de habla inglesa de todos los tiempos. Dickinson supo crear un lenguaje metafísico y emotivo a la vez.

ERA UN POETA, O SEA…

Era un poeta, o sea
sacaba algún sentido sorprendente
de los significados ordinarios;
y una esencia infinita

de todas nuestras cosas
que tienen que morir en los umbrales;
tal vez fuimos nosotros los que antes
las inmovilizamos.

El poeta descubre
imágenes, y es él quien nos permite
que tengamos, aun siendo paradoja,
la pobreza sin fin.

El inconsciente robo
de una parte no va a quitarle nada,
pues todas las riquezas que posee
nada son para el tiempo.

1862. Traducción de Carlos Pujol.


Lêdo Ivo

Para el brasileño Lêdo Ivo (1924-2012), la poesía es una invención de la palabra, una operación verbal destinada a ocultar la vida personal, generando una mitología particular que sustituye la verdad trivial de la existencia.

LA INFANCIA REDIMIDA

La alegría, yo la creo en este poema.

Aunque sea trágica e íntima de la muerte
La vida es un reino –la vida es nuestro reino
No obstante el terror, el éxtasis y el milagro.

¡Cómo te soñé, Poesía!, no como te soñaron…
Me escondo en el bosque del lenguaje, corro en galerías de espejos.
Estoy siempre al alcance de todo, lleno de orgullo
Porque el Ángel me sigue a cualquier parte.

Tengo un ritmo extenso además para alabarte, Poesía.
Mayor, sin embargo, era la orilla de la playa de mi ciudad
donde, de niño, inventé navíos antes de haberlos visto.
Mayor aún era el mar
Frente al cual todas las tardes yo recitaba poemas
Festejándolo con los ojos llenos de agua y a veces sonriendo de pasión,
Porque gran cosa es descubrir uno el mar, verlo existir en el mundo.

Oh, mar de mi infancia, más grande que el mar de Homero.
Juego a esconderme de Dios, tengo pacto con las hadas
Y con este aire de juglar mantengo querellas con la muerte.
Después de otro lado, hay siempre otro nuevo lado para conquistarse…
Por eso te amo, Poesía, a ti, que vienes a llamarme hacia las californias de la vida.
No es sino un sueño de infancia, un mar visto en palabras.

Cántico, 1949. Traducción de Jorge Lobillo.


William Shakespeare

Lord Herbert of Cherbury, de Isaac Oliver

Los sonetos amorosos de William Shakespeare (1564-1616), dedicados a un rubio amigo y a una dama negra, muestran el mismo conocimiento profundo del corazón humano que sus dramas.

¿CÓMO PUEDE MI MUSA, TRATAR DE INVENTAR ALGO…?

¿Cómo puede mi Musa, tratar de inventar algo,
mientras que tú me alientas y esparces en mis versos,
tu exquisito argumento, demasiado excelente,
para que algún papel, vulgar, te lo repita?

¡Oh! Date tú las gracias, si algo de lo que es mío,
por digno de tu vista se ofrece a la lectura.
¿Quién sería tan necio, que de ti no escribiera,
cuando eres tú quien da la luz de la invención?

Sé la décima Musa, diez veces más valiosa,
que las antiguas nueve, que invocan los poetas
y al juglar que te llama, déjalo producir
los versos inmortales, que al tiempo sobrevivan.

Mas si mi tenue Musa, agrada en ese tiempo,
sea mía la pena y tuya la alabanza.

Soneto XXXVIII. Traducción de Ramón García González.


Antonin Artaud

La proyección del auténtico cuerpo, de Antonin Artaud

Antonin Artaud (1896-1948) fue uno de los principales miembros del grupo surrealista hasta su expulsión en 1926 por “desviacionismo literario”. En su obra literaria y en sus trabajos escénicos (es el principal teórico e impulsor del teatro de la crueldad), pretende destruir los valores culturales artificiales impuestos por siglos de dogmatismo racionalista.

POETA  NEGRO

Poeta negro, un seno de doncella
te obsesiona
poeta amargo, la vida bulle
y la ciudad arde,
y el cielo se resuelve en lluvia,
y tu pluma araña el corazón de la vida.

Selva, selva, hormiguean ojos
en los pináculos multiplicados;
cabellera de tormenta, los poetas
montan sobre caballos, perros.

Los ojos se enfurecen, las lenguas giran
el cielo afluye a las narices
como azul leche nutricia;
estoy pendiente de vuestras bocas
mujeres, duros corazones de vinagre.

El ombligo de los limbos, 1925. Versión de Aldo Pellegrini.


Ingeborg Bachmann

Mujer sentada, de Yosl Bergner

La poeta austriaca Ingeborg Bachmann (1926-1973) aborda en sus versos el tema de la amenaza existencial del individuo a través de la omnipotencia de la Historia. Los dos focos de su obra son el conocimiento poético del mundo y la visión nostálgica de los sueños de los hombres.

VOSOTRAS, PALABRAS

Para Nelly Sachs, la amiga, la poeta, en veneración

¡Vosotras, palabras, levantaos, seguidme!
y aunque ya estemos lejos,
demasiado lejos, nos alejaremos una vez
más, hacia ningún final.

No aclara.

La palabra
sólo arrastrará
otras palabras,
la frase otras frases.
El mundo así quiere,
definitivamente,
imponerse,
quiere estar dicho ya.
No la digáis.

Palabras, seguidme,
¡que no se vuelva definitiva
–esta ansia del verbo
y dicho y contradicho!

Dejad ahora un rato
que ninguno de los sentimientos hable,
que el músculo corazón
se ejercite de manera diferente.

Dejad, digo, dejad.

Nada, digo yo, susurrado
al oído supremo,
que sobre la muerte no se te ocurra nada,
deja y sígueme, ni dulce
ni amargo,
ni consolador,
no significativamente
sin consuelo
tampoco sin signos–

Y sobre todo, no eso: la imagen
en el tejido de polvo, el retumbar vacío
de sílabas, palabras de agonía.

¡Sin decir nada,
vosotras, palabras!

Poemas, 1957-1961. Traducción de Cecilia Dreymüller y Concha García.