Categoría: Literatura portuguesa

Lêdo Ivo

Para el brasileño Lêdo Ivo (1924-2012), la poesía es una invención de la palabra, una operación verbal destinada a ocultar la vida personal, generando una mitología particular que sustituye la verdad trivial de la existencia.

LA INFANCIA REDIMIDA

La alegría, yo la creo en este poema.

Aunque sea trágica e íntima de la muerte
La vida es un reino –la vida es nuestro reino
No obstante el terror, el éxtasis y el milagro.

¡Cómo te soñé, Poesía!, no como te soñaron…
Me escondo en el bosque del lenguaje, corro en galerías de espejos.
Estoy siempre al alcance de todo, lleno de orgullo
Porque el Ángel me sigue a cualquier parte.

Tengo un ritmo extenso además para alabarte, Poesía.
Mayor, sin embargo, era la orilla de la playa de mi ciudad
donde, de niño, inventé navíos antes de haberlos visto.
Mayor aún era el mar
Frente al cual todas las tardes yo recitaba poemas
Festejándolo con los ojos llenos de agua y a veces sonriendo de pasión,
Porque gran cosa es descubrir uno el mar, verlo existir en el mundo.

Oh, mar de mi infancia, más grande que el mar de Homero.
Juego a esconderme de Dios, tengo pacto con las hadas
Y con este aire de juglar mantengo querellas con la muerte.
Después de otro lado, hay siempre otro nuevo lado para conquistarse…
Por eso te amo, Poesía, a ti, que vienes a llamarme hacia las californias de la vida.
No es sino un sueño de infancia, un mar visto en palabras.

Cántico, 1949. Traducción de Jorge Lobillo.


Manuel Bandeira

Carnaval, de Emiliano di Cavalcanti

Manuel Bandeira (1886-1968), representante de la primera fase del modernismo brasileño, fue un maestro del verso libre y el lenguaje coloquial e irónico. Atacó los convencionalismos de la lírica tradicional: el academicismo, la poesía política y sentimental, el purismo…

DESENCANTO

Yo hago versos como quien llora
De desaliento… de desencanto…
Cierra mi libro, si por ahora
No tienes motivo alguno de llanto.

Mi verso es sangre. Voluptuosidad ardiente
Tristeza esparcida… remordimiento vano…
Me duele en las venas. Amargo y caliente
Cae, gota a gota, del corazón.

Y en estos versos de angustia ronca
Así de los labios la vida corre,
Dejando un acre sabor en la boca.

–Yo hago versos como quien muere.

Teresópolis, 1912. Traducción de Helga Maria Saboia Becerra.


João Cruz e Souza

Juventud, de Eliseu Visconti

João Cruz e Souza (1862-1898) está considerado como la principal figura del movimiento simbolista en Brasil. Hijo de padres esclavos, expresó en sus poemas su rechazo a los prejuicios raciales. Su lenguaje, musical, está lleno de imágenes sugerentes y misteriosas.

SUPREMO VERBO

–«Ve, peregrino del camino santo;
haz de tu alma lámpara de ciego;
paso tras paso, alumbra con tu fuego
los invisibles páramos del llanto.

He aquí de amor el cáliz sacrosanto.
Bebe feliz; en tu poder lo entrego.
Es el hijo leal; de él no reniego,
lo defiendo en los pliegues de mi manto.»

Así al poeta le habla la Natura,
mientras él se estremece a su voz pura,
trasfigurado de emoción, sonriendo;

sonriendo a cielos que se van mostrando,
a mundos que se van multiplicando,
a puertas de oro que se van abriendo.

Últimos sonetos, 1905. Traducción de Felipe B. Pedraza.


Sophia de Mello Breyner Andresen

Natacha, de António Soares

La portuguesa Sophia de Mello Breyner Andresen (1919-2004), una de las más importantes herederas de la tradición clásica, define la poesía como “mi explicación con el universo, mi convivencia con las cosas, mi participación en lo real, mi encuentro con las voces y las imágenes”.

MUSA

Aquí me senté queda
Con las manos sobre las rodillas
Queda muda secreta
Pasiva como los espejos
Musa enséñame el canto
Inmanente y latente
Yo quiero oír despacio
Tu súbito hablar
Que de repente me abrasa

Dual, 1972. Traducción de Jacobo Sanz Hermida.


José Saramago

Thot, de Nadir Afonso

Conocido y respetado como novelista, el portugués José Saramago (1922-2010) es también un inspirado poeta. En sus versos medita, con un estilo denso y contenido, acerca del mundo contemporáneo, el amor, los sueños o la propia poesía.

ARTE POÉTICA

¿Viene de qué el poema? De cuanto sirve
Para trazar a escuadra la sementera:
Flor o hierba, floresta y fruto.
Pero avanzar un pie no es hacer jornada,
Ni cuadro será el color que no se inscribe
Con acierto riguroso y armonía.
Amor, si lo hay, con poco se conforma
Si, por ocio de alma acompañada,
Del cuerpo le basta la presciencia.

No se olvida el poema, no se aplaza,
Si el cuerpo de la palabra es moldeado
Con firmeza, ritmo y conciencia.

Los poemas posibles, 1966. Traducción de Ángel Campos.