Etiqueta: XIX

Joan Maragall

joanmaragall

Joan Maragall (Barcelona, 1860-1911), figura central del modernisme catalán, concibe la poesía como “palabra viva”, dictada por la inspiración e indisociable de la vida.

LA ODA INFINITA

Tengo una oda empezada
que no puedo acabar nunca:
me la dictó día y noche
todo cuanto canta al viento,
cuanto brilla en el espacio.

Fue entonada por mi infancia
entre ensueños de amor puro;
decaída y medio enferma,
mi juventud la repite
con más seguro compás.

Con voz más fuerte en seguida
me ha dictado nuevos cantos;
mas cada año que se va
contemplo otra estrofa muerta
y perdidos consonantes.

Yo no sé cómo empezaba
ni sé cómo acabará;
tengo el pensamiento esclavo
de una fuerza que se calma
dictándola sin cesar.

Y así, siempre a la ventura,
sin saber si rima o no,
enlaza la mano incierta
la amargura con el gozo,
himnos de alta adoración.

Por mi gloria, sólo quiero
que, si alguien sabe esta oda,
al instante de morir
de memoria me la diga
palabra a palabra, entera.

Que me la diga al oído,
hilo a hilo, destejiéndola
de la ignota maravilla
con que la vida prepara
la tela firme y sutil.

Y sabré si en lo que piensas
–¡oh poeta extasiado!–
hay un rumor de cadencias
del ave de inmensas alas
que anida en la eternidad.

1888. Traducción de Diego Navarro y Fernando Gutiérrez.


Rafael Obligado

A la feria, de Jorge Bermúdez

El ámbito natural de los poemas del argentino Rafael Obligado (1851-1920) es la Pampa: su paisaje, sus héroes, sus leyendas. Bajo la influencia de la poesía francesa del XIX, expresó en sus versos su fervor nacionalista, su amor al hogar, la familia y el terruño. La primera edición de sus Poesías es de 1885.

LAS MUSAS

Vivaz, armonïosa,
Risueña y sonrosada,
El trágico coturno
Crujiéndole en las plantas,
Volcado el traje en opulentos pliegues,
La musa excelsa de los griegos pasa.

Batiendo entre las nieblas
Del Rin la veste blanca,
Tendidas al castillo
Las silenciosas alas,
Desciende, envuelta en claridad de luna,
La pensativa inspiración germánica.

Musa de los cantares,
Noctívaga inflamada,
Las cálidas mejillas
Como abiertas granadas,
La dulce Sulamita, olor de rosas
Por los viñedos de Engadí derrama.

Uniendo al alma antigua
Celeste voz cristiana,
Ya cante, en verbo de oro,
De amores o batallas,
Honra sus lares, mas trasciende mares,
La musa egregia de la madre España.

Ágil, robusta, llena
De esplendores el alma,
Cruzando aquí los llanos,
Trepando allá montañas,
–¡Ah ideal, nos grita, a las alturas!
La adolescente musa americana.

1890.


Paul Verlaine

Ariadna y Teseo, de Gustave Moreau

Paul Verlaine (1844-1896), una de las máximas figuras del simbolismo francés, destacó por su lenguaje musical y sugerente.  Su obra refleja las turbulencias de una vida bohemia e intensa.

ARTE POÉTICA

Prefiere la música a toda otra cosa,
persigue la sílaba impar, imprecisa,
más ágil y más soluble en la brisa,
que –libre de lastre– ni pesa ni posa.

Que vuestra palabra tenga un indeciso
y equívoco paso, si lo decidís.
Nada más hermoso que la canción gris,
donde lo indeciso se une a lo preciso.

Detrás de los velos, las miradas bellas.
En el mediodía, una luz que oscila.
Un cielo de otoño templado perfila
un confuso azul de claras estrellas.

Matiz, claroscuro, veladura sola.
Nada de color. Sólo los matices.
El matiz compone parejas felices
entre sueño y sueño, entre flauta y viola.

Aleja de ti la punta asesina,
la gracia cruel y el rictus de hielo,
que harían llorar los ojos del cielo
con todo ese ajo de mala cocina.

Coge la retórica y amordázala.
Sujeta la rima, y dale sentido
a esa carambola de vano sonido,
que, si la dejamos, ¿hasta dónde irá?

¡Ah, la sinrazón de la pobre rima!
¿Qué párvulo sordo, qué negro mochales,
nos forjó esa joya de cuatro reales
que suena a oropel hueco con la lima?

La música siempre, y en tono menor.
Que tu verso sea fugaz y suave,
sutil y ligero, como vuelo de ave
que busca otros cielos y otro nuevo amor.

Que tu verso sea la buena ventura
esparcida al aire de la madrugada,
que huele a tomillo y a menta granada…
Todo lo demás es literatura.

Antaño y hogaño, 1884. Traducción de Esteban Torre.


Rosario de Acuña

La toilette, de Raimundo de Madrazo y Garreta

La madrileña Rosario de Acuña (1851-1923) fue una mujer avanzada para su época. Expresó sus convicciones feministas y anticlericales a través de su poesía y su teatro.

POETISA

Raro capricho la mente sueña:
será inmodesta, vana aprensión.
Tal palabra
no me cuadra;
su sonido
a mi oído
no murmura
con dulzura
de canción;
no le presta
la armonía
melodía
y hace daño
al corazón.

Tiemblo al escucharla. ¿Será manía?
Oigo el murmullo cerca de mí:
no me cuadra
tal palabra;
que el murmullo
que al arrullo
de la sátira
nació,
me lastima
con su giro
y un suspiro
me arrancó.

Si han de ponerme nombre tan feo
todos mis versos he de romper.
No me cuadra
tal palabra,
no la quiero;
yo prefiero
que a mi acento
lleve el viento
y cual sombra
que se aleja
y no deja
ni señal,
a mi canto,
que mi llanto
arrebate
el vendaval.

Ecos del alma, 1876.


Ramón de Campoamor

La Moncloa, de Ángel Lizcano y Monedero

El ovetense Ramón de Campoamor (1817-1901) es la figura más representativa de la poesía española de la época realista. Su obra se caracteriza por el prosaísmo, la ironía escéptica y el sentimentalismo trivial.

LA POESÍA

Del mundo en las edades misteriosas,
el que todo lo crea
dio el alma con la música a las cosas
y al espíritu cuerpo con la idea.

Conquistando después la Poesía
de las artes la palma,
se hizo, uniendo la idea y la armonía,
alma del cuerpo, y cuerpo de nuestra alma.

Doloras.