Autor: editor

Jorge Cáceres

Monumento al marqués de Sade, de Jorge Cáceres

Con sólo 15 años, el poeta, bailarín y artista plástico Jorge Cáceres (1923-1949) integró el grupo surrealista chileno Mandrágora. Su poesía está llena de brillantes intuiciones.

COLLAGE

Por qué esa mano esos ojos de la elocuencia
Los grandes errores de ambos sexos
Las bodas del oro en relación
La solicitud la nieve sobre los pájaros
Sobre todo también la voz del pájaro-lira?

Los campos ópticos, 1938.


Juan Rodríguez del Padrón

Martirio de Santa Catalina, de Fernando de Gallego

La leyenda atribuye diversos lances de amor al gallego Juan Rodríguez del Padrón (1390-1450), cuya poesía cancioneril refleja los sinsabores del servicio amoroso.

BIEN AMAR, LEAL SERVIR…

CANCIÓN

Bien amar, leal servir,
cridar et dezir mis penas,
es sembrar en las arenas
o en las ondas escrevir.
Si tanto quanto serví
sembrara en la ribera,
tengo que reverdesciera
et diera fructo de sí.
Et aun por verdat dezir,
si yo tanto escreviera
en la mar, yo bien podiera
todas las ondas teñir.


Justo A. Facio

Casa campesina, de Tomás Povedano

Los poemas del escritor modernista Justo A. Facio (Costa Rica, 1860-1931) se organizan en cinco núcleos temáticos: la belleza artística, el amor, el paisaje natural, el homenaje a personas y a personajes.

CRISÁLIDA

Es el verbo crisálida en capullo,
y fecunda sus celdas luminosas
el alma inescrutable de las cosas
que desdeña por simples el orgullo.

Yo las sigo en el cósmico barullo
y advierto en vibraciones misteriosas
como un sordo incubar de mariposas
en el fondo del rayo y del arrullo.

¿Qué aliento vivo las fecunda y crea
y en ellas pone singular decoro?
El alma de las cosas, que es la Idea;

¡y si el soplo del arte las anima
al punto rompen el capullo de oro
y vuelan con las alas de la rima!

Mis versos, 1894.


Clemente Rebora

Naturaleza muerta, de Giorgio Morandi

Entre los poetas italianos surgidos en torno a la revista La Voce (1908-1916), destaca Clemente Rebora (1885-1957), cuya obra da cabida a preocupaciones existenciales y religiosas.

OH POESÍA, EN EL LÚCIDO VERSO…

Oh poesía, en el lúcido verso
que la ansiedad de primavera exalta,
que la victoria del verano asalta,
que esperanzas en el ojo del cielo llamea,
que alborozos en el corazón de la tierra conflagra,
oh poesía, en el lívido verso
que lodo de otoño chapotea,
que quiebra carámbanos de invierno,
que salpica veneno en el ojo del cielo,
que estruja heridas en el corazón de la tierra,
oh poesía, en el verso inviolable
aprietas las formas que dentro
malvivas se desmayaban en el efímero
gesto cobarde, en el aire
sin respiro, en el paso
indefinido y desierto
del sueño disperso,
en la orgía sin placer
de la ebria fantasía;
y mientras te levantas para quedarte callada
sobre la algarabía de quien lee y escribe,
sobre la malicia de quien lucra y varía,
sobre la tristeza de quien sufre y ciega,
tú eres la algarabía y malicia y tristeza,
pero eres la charanga
que ritma el camino,
pero eres la alegría
que alienta al vecino,
pero eres la certeza
del magno destino,
¡oh poesía de estiércol y de flores,
terror de la vida, presencia de Dios,
oh muerta y renacida
ciudadana del mundo encadanada!

Fragmentos líricos, 1913. Traducción de Javier Sologuren.


Carlos Patiño

Noche de tango, de Alejandro Pérez Becerra

Carlos Patiño (Argentina, 1934-2013) formó parte del grupo Barrilete, que en los años 60 incorporó a la poesía las preocupaciones del hombre de la calle, las noticias de los periódicos, los motivos del tango…

PARA GANAR EL PAN

el poeta no
encuentra
el poema en el aire y lo caza
el poema no es un pájaro / el poeta no
recibe visitas clandestinas de números graciosos
que se instalan en su egregia cabeza
iluminándola / el poeta es
como un viejo minero solitario y muy terco
que arrastrando su mula
penetra cada día al socavón pico pala esperanza
golpe a golpe a la piedra tras la eterna quimera
e igual que los mineros
son muy pocos los que dan con la dorada veta / pero
una vez y otra vez pico pala esperanza
tras la eterna quimera
golpe y golpe a la piedra jornada tras jornada
pisoteando palabras el aire enrarecido
polvo sobre la frente
sudor lucha trabajo / el poeta es
como el viejo minero
que acostumbra morirse
abrazado a su mula a su pico a su pala.

Esquinas silenciosas, 1990.