Autor: editor

Calímaco

Áyax y Aquiles jugando a los dados, de Exequias

El poeta griego Calímaco (h. 310 a. C. – h. 235 a. C.) es uno de los más importantes epigramistas del período helénico. Buscó la composición breve y exquisita en la forma, así como la experimentación lingüística y métrica.

¡QUÉ BUENO, EL REMEDIO DE AMORES QUE HALLÓ POLIFEMO!…

¡Qué bueno, el remedio de amores que halló Polifemo!
No, no, por la Tierra, no era necio el cíclope.

Cicatrizan las Musas, Filipo, la llaga amorosa;
la poesía es droga que todo lo cura.

Esta ventaja también, creo yo, tiene el hambre,
que erradica el mal de la pederastia.

Y así me es posible, sanado, decir al maligno
Eros: “Puedes, niño, cortarte las alitas.

Me importan un bledo tus tretas, pues tengo en mi casa
dos medicinas contra tus heridas crueles”.

Traducción de Manuel Fernández-Galiano.


Fernando Ortiz

Platón, de Eduardo Arroyo

La ironía, en forma de distancia crítica de la realidad y del propio sujeto poético, trasunto desengañado del autor, es clave en la poesía del sevillano Fernando Ortiz (1947-2014). También, la añoranza de la infancia y la juventud perdidas.

VERBUM

La palabra es altiva señora de los hombres
que en sí nada contienen y que por eso invocan
a su forma sagrada con mísera esperanza.
Pues sin ella, ¿qué harían? Se dejarían caer
al vacío sin fondo. Porque llega un momento
en que se vuelven grises los colores más vivos
que la infancia dibuja. Es cuando la pasión
se va desvaneciendo en el pecho cansado.
Y se secan los ojos. Y se doblan las piernas.
Pero la mente aún lúcida confía en la palabra
pues es ella la cifra de todo lo que amamos:
la caricia del agua y el olor de la yerba,
nuestras lejanas lágrimas en la infancia perdida
y hasta el dorado sueño de que quizá retorne
el violento perfume de la dicha.

Mas los sueños se pagan. Para aquellos que osaron
abrir de par en par sus alcobas más íntimas
les llegará, envuelta en el frío de noviembre,
la importuna visita, la vieja prostituta
de repulsivo afeite. Aspirarán entonces
los fétidos olores de las flores podridas.
Y habrán de revestirse de coraza de bronce
cuando sepan que todo lo que aprender lograron
con el único empleo laborioso del verbo
era sólo el presagio del último silencio.

Personae, 1981.


Vicente Huidobro

Boceto de Sara Malvar sobre el poema Moulin de Vicente Huidobro

Vicente Huidobro (Chile, 1893-1948) es el impulsor del creacionismo, movimiento de vanguardia que pone el énfasis en la autonomía de la expresión poética: «hacer un poema como la naturaleza hace un árbol».

ARTE POÉTICA

Que el verso sea como una llave
Que abra mil puertas.
Una hoja cae; algo pasa volando;
Cuanto miren los ojos creado sea,
Y el alma del oyente quede temblando.

Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;
El adjetivo, cuando no da vida, mata.

Estamos en el ciclo de los nervios.
El músculo cuelga,
Como recuerdo, en los museos;
Mas no por eso tenemos menos fuerza:
El vigor verdadero
Reside en la cabeza.

Por qué cantáis la rosa, ¡oh Poetas!
Hacedla florecer en el poema.

Sólo para nosotros
Viven todas las cosas bajo el Sol.

El poeta es un pequeño Dios.

El espejo de agua, 1916.


Antonia Pozzi

Daniela, de Franco Gentilini

Para la poeta italiana Antonia Pozzi (1912-1938) “la poesía es una catarsis del dolor, como la inmensidad de la muerte es una catarsis de la vida”. Pozzi se suicidó a los 26 años.

PLEGARIA A LA POESÍA

Oh, tu don cómo rige
mi alma, poesía:
tú, que, si fallo y me pierdo,
lo sabes, te me niegas,
y callas.

A ti sola, poesía, te confieso
que eres mi voz más honda:
caminé sobre el prado de oro
que fue mi corazón,
hollé la hierba,
destruida ya la tierra,
poesía, aquella tierra
donde tú me dijiste el más piadoso
de tus cantos;
donde por vez primera una mañana
vi aletear en el azul la alondra
y con los ojos intenté ascender.
Poesía, poesía, tú que alientas
mi hondo remordimiento,
ayúdame a encontrar
mi alta patria abandonada.
Poesía que te das solamente
a quien con llanto en los ojos
se busca,
hazme otra vez digna de ti,
oh, poesía, que aún me miras.

Traducción de Mariano Roldán.


Pedro Salinas

Mujer desnuda recostada, de Pere Creixams Picó

El madrileño Pedro Salinas (1892-1951) concibió la poesía como un modo de acceso a las honduras de la realidad, a la esencia de las cosas y experiencias vitales. Autenticidad, belleza e ingenio son, en ese orden, los tres valores que más apreciaba en la poesía.

ESTOS DULCES VOCABLOS CON QUE ME ESTÁS HABLANDO…

Estos dulces vocablos con que me estás hablando
no los entiendo, paisaje,
no son los míos.
Te diriges a mí con arboledas
suavísimas, con una ría mansa y clara
y con trinos de ave.
Y yo aprendí otra cosa: la encina dura y seca
en una tierra pobre, sin agua, y a lo lejos,
como dechado, el águila,
y como negra realidad, el negro cuervo.
Pero es tan dulce el son de ese tu no aprendido
lenguaje, que presiente el alma en él la escala
por donde bajarán los secretos divinos.
Y ansioso y torpe, a tu vera me quedo
esperando que tú me enseñes el lenguaje
que no es mío, con unas incógnitas palabras
sin sentido.
Y que me lleves a la claridad de lo incognoscible,
paisaje dulce, por vocablos desconocidos.

Presagios, 1923.