Autor: editor

Michel Deguy

Reflejos en el agua deformados por el espectador, de François Morellet

Michel Deguy (París, 1930) es uno de los autores más representativos de la tendencia metapoética que ha marcado la poesía francesa de las últimas décadas. La analogía, el símil, los contrastes, son recursos frecuentes de su obra, fuertemente influida por el pensamiento filosófico.

EL POETA

Con ojeras de muerto el poeta desciende a este mundo del milagro. ¿Qué siembra sin amplio ademán en el único surco de la arena –donde de seis en seis horas cual una sirvienta iletrada que prepara la página y el escritorio el mar con toca blanca dispone y modifica de nuevo el alfabeto vacío de las algas? ¿Qué favores concede a las cosas que nada esperan en el silencio del gris?
la coincidencia
*
Por eso el poema concluye arbitrario

Ave que manipula su jaula
Separa los barrotes del templo
Se repone del pasado Abandona el censo
Procede, ya dispuesto, a la otra versión

Y entonces el poema busca un poema más profundo
Otro bajo éste
Que se agita en su espacio bajo este trazado
Un poema más profundo bajo el poema
Un poema que empieza mal

esta escalera frágil sin fondo en la página

Saetines, 1964. Traducción de David Marín Hernández.


Alejandro Oliveros

Amigos, de Alexis Fernández

Alejandro Oliveros (1949) introduce en la poesía venezolana el poema de talante narrativo de inspiración anglosajona, en el que se combina culturalismo y experiencia.

ARS

Con los mismos pronombres y adjetivos
todos los poemas deben estar escritos
en alguna parte. Tal vez nuestra derrota
sea lo puramente aproximativo, la cercanía
máxima del ave a la rareza de los cuerpos fijos.
A menos que el círculo
cuadre y se encierre
en el techo convexo de su doble, que la palabra
resista y se reconozca en el horizonte.
Reconocer los confines del canto, su extensión,
no frente a la muerte en la rama del árbol
sino ante el centro mismo que nos evade.

El sonido de la casa, 1983.


Blanca de los Ríos

Luna de miel, de Cecilio Pla

La sevillana Blanca de los Rios (1862-1956) destacó como estudiosa de los grandes escritores del siglo de oro y como narradora. Como poeta, tiene versos estimables, llenos de refinamiento y precisión.

LA HOJA BLANCA

¡Cuántas veces, la frente en la mano
y en el blanco papel la mirada,
entre el blanco papel y la mente
sorda lucha en secreto se entabla!

Como el mar solicita las velas,
como el aire estimula las alas,
el papel, con su casta blancura,
solicita a la idea y la llama.

Ven -le dice-; sumido en la mente,
pobre germen, te anulas, te matas;
tenue ser de la nada engendrado,
¿no te asusta el volver a la nada?

Ven, amiga; yo soy tu destino,
soy el aire que al águila aguarda,
soy silencio que aguarda armonías,
soy el mármol que quiere ser estatua.

Soy espera y misterio de cita;
tú la ignota belleza esperada;
soy lo incierto, lo vago, lo amorfo;
tú la línea, el color, la palabra.

Yo, mezquino papel, soy el lienzo
donde el Verbo su imagen estampa…
¡Cuántas veces impresa con sangre
en mi nieve su faz deja el alma!

«Las hablas mudas», Esperanzas y recuerdos, 1912.


Gilberto Owen

Paisaje de Papantla, de Gunther Gerzso

Gilberto Owen (1905-1952), componente del grupo poético mexicano Contemporáneos, cultivó una poesía hermética, pero impregnada por un particular sentido del humor y la ironía.

PUREZA

¿Nada de amor –¡de nada!– para mí?
Yo buscaba la frase con relieve, la palabra
hecha carne de alma, luz tangible,
y un rayo del sol último, en tanto hacía luz
el confuso piar de mis polluelos.

Ya para entonces se me había vuelto
el diálogo monótono,
y el río, Amor –el río: espejo que anda–,
llevaba mi mirada al mar sin mí.

¡Qué puro eco tuyo, de tu grito
hundido en el ocaso, Amor, la luna,
espejito celeste, poesía!

Desvelo, 1925.


John Donne

Frances Teresa Stuart, Duquesa de Richmond y Lennox, de Sir Peter Lely

Las canciones y sonetos amorosos del inglés John Donne (1572-1631) conjugan la tradición literaria con un punto de vista personal, sensual y cínico.

TRES VECES TONTO

Sé que soy dos veces tonto,
por amar, y por decirlo
en poesía quejumbrosa.
Pero ¿dónde está ese sabio, que no podría ser yo,
si ella no me rehusara?
Así, como las vías interiores, tortuosas,
purgan el agua del mar de la corrosiva sal,
pensé que si alejar conseguía mis pesares
por la inoportuna rima, los aliviaría.
El pesar, cuando al metro se reduce, no puede ser tan agudo
pues, si verso se encadena, se somete.

Mas, cuando eso está hecho, alguien,
por mostrar su arte y su voz,
mi dolor compone y canta,
y, mientras a otros deleita, de nuevo
el dolor libera, que los versos contenían.
Al amor corresponde el tributo del verso, y al dolor,
pero no el de aquel que cuando es leído agrada.
Ambos por estas canciones se incrementan:
pues así son los triunfos de ambos difundidos.
Y yo, que dos veces tonto era, paso así a serlo tres,
pues son los mejores tontos los que un poco sabios son.

Traducción de purificación Ribes.