Autor: editor

Antonio Fernández Spencer

El buhonero, de Ramón Oviedo

«Contar lo que en la vida sucede» es, en palabras del autor, lo que persigue la poesía de Antonio Fernández Spencer (República Dominicana, 1922-1995). La sencillez de su expresión contrasta con la profundidad metafísica que muchas veces alcanzan sus versos.

ARTE POÉTICA

Atentamente he meditado en todo
y con arte sutil hice vivir el mar en el poema
y la nave cargada de tesoro y la danza,
rostros de líneas entrevistas y muchachos
sudorosos que luchan en la arena.
He puesto en ese verso aquel deseo
que no he alcanzado nunca y el silencio
entre dos labios o en el movimiento de la nave.
Soy dichoso, porque con toque imperceptible
he vivido la vida en el poema.

El regreso de Ulises, 1968-70.


Josep Vicenç Foix

Hombre con pipa, de Joan Miró

La poesía de Josep Vicenç Foix (Barcelona, 1893-1987) integra las innovaciones de los movimientos de vanguardia europeos de los años 20 y 30 con lo mejor de la tradición literaria catalana. Entre sus compañeros de generación, destaca por su gran riqueza verbal y una insólita capacidad técnica.

SI DESPLEGANDO ELOCUENCIA SOMERA…

Si desplegando elocuencia somera…
cauto ordenase mi propia invención,
y en hábil frase la innata pasión,
entre mi estilo infiltrar consiguiera.

Si, desertor de la trova extranjera,
triste expresara en la noche mi unción
por Todo y Nada, sin dar ocasión
a formas raras. Y a ruda manera

de nuestros maestros en lengua vulgar
–¡Oh Lluch! ¡Oh March!–, y sin trazos complejos
tosco, aunque exacto, alcanzara a rimar

para el futuro; ¡y por estos bosquejos
dignos, parejos, lograse durar
sin arpas, cisnes, azules ni espejos!

Solo y dolido, 1947. Traducción de Manuel Longares.


Darío Jaramillo Agudelo

Darío Jaramillo Agudelo (Colombia, 1947) escribe poemas intensos y desnudos, en torno al amor y los grandes temas humanos. Concibe la poesía como “un estado de alerta, una especie de iniciación sobre el valor alucinatorio del lenguaje”.

ALGÚN DÍA TE ESCRIBIRÉ UN POEMA…

Algún día te escribiré un poema que no mencione el aire ni la noche;
un poema que omita los nombres de las flores, que no tenga jazmines o magnolias.
Algún día te escribiré un poema sin pájaros ni fuentes, un poema que eluda el mar
y que no mire a las estrellas.
Algún día te escribiré un poema que se limite a pasar los dedos por tu piel
y que convierta en palabras tu mirada.
Sin comparaciones, sin metáforas, algún día escribiré un poema que huela a ti,
un poema con el ritmo de tus pulsaciones, con la intensidad estrujada de tu abrazo.
Algún día te escribiré un poema, el canto de mi dicha.

Poemas de amor, 1986; 2013.


José María Blanco White

Cincinato abandona el arado para dictar leyes a Roma, de Juan Antonio Ribera

José María Blanco White (Sevilla, 1775 – Liverpool, 1841)  es uno de los pilares fundamentales del romanticismo español. Emigrado a Londres, sirvió de puente entre los liberales españoles exiliados y el romanticismo inglés. Escribió en español y en inglés.

ODA A LAS MUSAS

¿Cuál deidad o cuál héroe, lira mía,
Resonará en tus cuerdas? ¿Qué sagrados
Himnos o cúyos nombres entonados
Gloriosa harán tu suave melodía?
¿Cuál hecho las riberas
Del Permeso florido,
Entre el rüido
De su corriente
Escucharán, bañando las praderas
Más dulce y blandamente?

A ti solo, glorioso, eterno coro,
A quien del Pindo la mansión sagrada
El cielo dio, mi voz, por ti inspirada,
Cantará y de tus dones el tesoro.
Tus glorias, si el aliento,
Soberano me enciende,
Por cuanto extiende
Sus resplandores,
Delio, se escucharán, y el ancho viento
Llevará tus loores.
Por vos, oh claras ninfas de Helicona,

Por vos su pecho arrebatado mira
El dichoso mortal a quien la lira
Disteis y en ella celestial corona.
Por vos Naturaleza
No le esconde su seno,
Mas ya sereno
Su rostro puro
Pródiga muestra y la inmortal belleza
No oculta en velo oscuro.

Mira entonces la faz resplandeciente
De la madre común enardecido,
Y con sonora voz canta atrevido
El seno oculto a la profana gente.
Canta cómo la Aurora,
Con sonrosada mano
Al soberano
Febo el camino
Prepara, y con la bella luz colora
Del semblante divino.

Cuál bordando las nubes de rubíes
Y el viento dulcemente humedeciendo,
El campo dilatado va cubriendo
Con encarnadas rosas y alelíes;
Cuál, si bramó alterado
El austro o noto fiero
En placentero
Aliento leve,
Ante su hermoso rostro ya mudado,
Las tiernas flores mueve.

Canta cuál la carrera en su seguida
Emprende Febo, cómo la ancha esfera,
De sus rayos bañada, reverbera
La eterna luz que al mundo le da vida;
Cómo, precipitado
Ante el carro umbroso,
Con paso odioso
El tiempo anhela
Y de fugaces horas rodeado
Con prestas alas vuela.

Canta cómo al Océano sonoro
Llegando, de su luz en la onda fría
Despoja el carro que ilumina el día
Y tiempla en ella el eje ardiente de oro,
Canta la noche oscura
Siguiendo sus pisadas,
Y las calladas
Horas, que al mundo
Descanso dan de la fatiga dura
En silencio profundo.

¡Ah, sí! Pródigo el cielo en ti derrama,
Sagrado coro, en abundante vena
Sus dones y de honor se mira llena
La tierra por tu aliento e ilustre llama.
Salve, pues, y amoroso
Tu fuego da a mi pecho,
Que en él deshecho
Diré tu gloria,
Del tiempo haré mi nombre victorioso
Y eterna mi memoria.

1796.


Óscar Cerruto

Clamor, de Ponciano Cárdenas

La poesía de Óscar Cerruto (Bolivia, 1912-1981) se caracteriza por la concisión, la agudeza expresiva y el control formal. Sus libros poéticos están recogidos en Cántico traspasado (1976).

POÉTICA

No eres sólo el fulgor que sin mesura
estalla, ni su estrépito previsto.
Ni las apelaciones de la esfinge,
o la avidez, o la otra idolatría.

Lúcida sí, flagrante certidumbre,
región de transparencia en la que inmerso
está el tiempo, zumbando, lo que somos,
la boca memorable del augurio.

En un trono de hierro y santidades,
abiertas las heridas, y la flecha
de las perpetuas causas en las sienes,

eres esa palabra no gastada:
amor; una mitad, como la aurora,
en sombra. Otra mitad deslumbramientos.

Patria de sal cautiva, 1957.