
La escritora albaceteña Dionisia García (1929) concibe la poesía como reflexión sobre su propia trayectoria vital, una constante búsqueda de claridad en el entramado caótico de la existencia. Para alcanzarla, hará uso de un lenguaje poético depurado: «para enaltecer la palabra conviene dejarla lo más sola posible».
MEDITACIÓN Y CANTO
Mientras seas, conmemora los días,
préndelos en varillas titilantes,
amparado abanico entre tus manos.
El transcurrir ligado a sus historias,
y, desde los registros de recuerdo,
podrás rememorar con impaciencia
cualquier atardecer sobre nosotros.
Es el rastro cuanto nos sobrevive
y unge carne de amar en falso sueño.
Las caricias, ay, las manos, y el beso
de aquella madrugada junto al álamo:
todo quedó grabado sobre el lienzo,
armonía con cintas de paisaje
en tímido desdén amanecido
hasta llenar el vaso de los ojos.
Mientras no sucumbimos, cumple al cielo,
prepara los manteles para el ágape,
reza conmigo el canto apasionado
a tanto pormenor que Dios ofrece.
Mnemosine, 1981.



