Categoría: Autores

Giosuè Carducci

Thais, de Ercole Rosa

Giosuè Carducci (1835-1907) es el más importante poeta italiano de finales del XIX: en sus poemas se supera el formalismo caduco de la poesía decimonónica, mediante el rechazo del sentimentalismo romántico y la vuelta a las formas clásicas y su decir ético.

PRELUDIO

Odio la poesía al uso; brinda,
fácil, al vulgo sus costados lacios;
alárgase entre abrazos rutinarios,
lánguida, y duerme.

Viva la estrofa quiero yo, que al ritmo
de pies y palmas en los coros salte;
su ala yo atrapo al vuelo, y ella, indómita,
niégase y lucha.

Tal la bacante, en el Edón nevoso,
de ávido fauno entre los brazos presa;
estrujadas, del pecho en flor las gracias
tiemblan más bellas.

Gritos y besos en la ardiente boca
mézclanse; el sol en la marmórea frente
ríe, y la larga cabellera ondula
trémula al viento.

Odas bárbaras, 1899. Traducción de Amando Lázaro Ros.


Enrique Díez-Canedo

Retrato de mujer sentada, de Cristóbal Ruiz Pulido

La poesía del pacense Enrique Díez-Canedo (1879-1944) se inscribe dentro del posmodernismo. Cultiva cierto intimismo sobrio, bajo la influencia de Verlaine y Darío.

GRILLO DE MI VENTANA, POETA LASTIMERO…

Grillo de mi ventana, poeta lastimero
que, entre alambres y corchos, esperas, prisionero,
días y días, noches y noches, a la muerte:
me conforta el oírte si me contrista el verte…
Lastimero poeta, tus eternas canciones
cantan el triunfo eterno de las constelaciones
en el cielo; el encanto nocturno de la tierra;
la salud de la brisa que por el campo yerra,
y el correr de las aguas del manantial. Tu nota
celebra la armonía que del gran Todo brota.
La nota persistente de su monotonía,
la nota tremulenta de tu melancolía,
la desesperación serena de tu calma,
penetran hondamente, penetran en mi alma.
Comprendo lo que pasa por ti; comprendo el duro
misterio que es cadena de tu existir oscuro;
y admiro tu resignación de anacoreta,
grillo, de mi ventana, lastimero poeta,
y admiro ese desbordamiento franciscano
de amor con que saludas a todo, grillo hermano.
Yo te admiro y quisiera, grillo bueno, imitarte:
contestar a la ofensa con amor y con arte;
vivir siempre en mi jaula resignado y sereno;
ver a la tierra hermosa, juzgar al hombre bueno
y hacer mis versos como tus cánticos sencillos
de amor, que te granjean el cielo de los grillos…

Versos de las horas, 1906.


Jaime García Terrés

Dilema, de Manuel Felguérez

Jaime García Terrés (1924-1996) es un destacado miembro de la generación mexicana del 50. En su poesía lo íntimo y lo civil son acentos que se complementan.

CABALLERO CHARLATÁN

Hablar. Hablar para decirlo todo.
Que nada permanezca en el tintero.
Quiero servir de loco pregonero
a cuanto vive o muere de algún modo.

Vuela, pluma. Que fluya con beodo
frenesí de cristal el vocinglero
total vocabulario. Caballero
de la palabra, tal será mi apodo.

Despertaré los nombres de las cosas
a golpes de cuchillo si es preciso.
Callen otros. Yo no. Jamás podría.

Mi pluma nutre un manantial de rosas.
¡Cómo voy a callar! La vida quiso
hacerme charlatán. No es culpa mía.

Las provincias del aire, 1956.


Théophile Gautier

Roger liberando a Angélica, de Jean Auguste Dominique Ingres

El francés Théophile Gautier (1811-1872) es el maestro del parnasianismo, corriente literaria que defiende el culto a la perfección formal, las líneas puras, “escultóricas”.

EL ARTE

Sí, la obra surge más bella
De una forma rebelde
Al trabajo,
Verso, mármol, ónice, esmalte,
No más cárceles falsas!
Pero, para andar derecha,
Calza,
Musa, un coturno estrecho.
Fuera el ritmo cómodo
Como un zapato demasiado grande
De modo
¡Que todo pie lo deja y toma!
Escultor, rechaza
La arcilla que modela
El pulgar
Mientras la inspiración vuela distraída,
Lucha con el carrara,
Con el paros duro
Y escaso.
Guardianes del contorno puro;
Toma de Siracusa
El bronce en el que firmemente
Resalta
El rasgo orgulloso y encantador;
Con mano delicada
Busca en un filón
De ágata
El perfil de Apolo.
Pintor, huye de la acuarela,
Y fija el color
Demasiado frágil
En el horno del esmaltador.
Haz las sirenas azules
Torciendo de cien formas
Sus colas,
Los monstruos de los blasones,
En su nimbo trilobulado
La Virgen y su niño Jesús,
Con el globo
Y la cruz encima.
Todo pasa. El arte robusto
Sólo en la eternidad,
El busto
Sobrevive a la ciudad,
Y la medalla austera
Que encuentra un labrador
Bajo tierra,
Revela un emperador.
Incluso los dioses mueren,
Pero los versos soberanos
Quedan,
Más fuerte que los bronces.
Esculpe, lima, cincela;
Que tu sueño flotante
–Se selle
En el bloque resistente.

Esmaltes y camafeos, 1852. Traducción de Monserrat Tarrés.


Lope de Vega

Retrato de La Calderona, anónimo

Lope Félix de Vega Carpio (Madrid 1562-1635), uno de los mayores renovadores de la lírica en su tiempo, supo convertir en literatura cuanto vivió. Es, junto a Quevedo y Góngora, uno de los tres maestros indiscutibles de la poesía barroca española.

VERSOS DE AMOR, CONCEPTOS ESPARCIDOS…

Versos de amor, conceptos esparcidos,
engendrados del alma en mis cuidados;
partos de mis sentidos abrasados,
con más dolor que libertad nacidos;

expósitos al mundo, en que, perdidos,
tan rotos anduvistes y trocados,
que sólo donde fuistes engendrados
fuérades por la sangre conocidos;

pues que le hurtáis el laberinto a Creta,
a Dédalo los altos pensamientos,
la furia al mar, las llamas al abismo,

si aquel áspid hermoso no os aceta,
dejad la tierra, entretened los vientos:
descansaréis en vuestro centro mismo.

Rimas, 1604.