Categoría: Literatura chilena

Eduardo Llanos Melussa

Sin título, de Andrés Vio

Eduardo Llanos Melussa (1956), psicólogo, docente y crítico literario, además de poeta, es una de las voces imprescindibles que surgen en Chile en los años 80, tanto por la lucidez crítica de sus versos, como por el diálogo constante que en ellos mantiene con la mejor tradición poética de su país.

ACLARACIÓN PRELIMINAR

Si ser poeta significa poner cara de ensueño,
perpetrar recitales a vista y paciencia del público indefenso,
inflingirle poemas al crepúsculo y a los ojos de una amiga
de quien deseamos no precisamente sus ojos;
si ser poeta significa allegarse a mecenas de conducta sexual dudosa,
tomar té con galletas junto a señoras relativamente deseables todavía
y pontificar ante ellas sobre el amor y la paz
sin sentir ni el amor ni la paz en la caverna del pecho;
si ser poeta significa arrogarse una misión superior,
mendigar elogios a críticos que en el fondo se aborrece,
coludirse con los jurados en cada concurso,
suplicar la inclusión en revistas y antologías del momento,
entonces, entonces, no quisiera ser poeta.

Pero si ser poeta significa sudar y defecar como todos los mortales,
contradecirse y remorderse, debatirse entre el cielo y la tierra,
escuchar no tanto a los demás poetas como a los transeúntes anónimos,
no tanto a los lingüistas cuanto a los analfabetos de precioso corazón;
si ser poeta obliga a enterarse de que un Juan violó a su madre y a su propio
[hijo
y que luego lloró terriblemente sobre el Evangelio de San Juan, su remoto
[tocayo,
entonces, bueno, podría ser poeta
y agregar algún suspiro a esta neblina.

Contradiccionario, 1983.


Armando Ulloa

Papudo, de Augusto Barcia

El chileno Armando Ulloa (1899-1928) cantó el amor, el paisaje, el paso del tiempo, con tierna melancolía, en versos sencillos, armoniosos y clásicos.

PARA ESCRIBIR MIS VERSOS DIÁFANOS Y SENCILLOS…

Para escribir mis versos diáfanos y sencillos,
dos cosas sólo pido, con la humildad de un ciego:
un rincón que perfumen rosa, menta y tomillo
y –¡oh musa inolvidable!– soledad y sosiego.

Quiero que en ellos quede todo lo que fue mío,
la vida que renace con el primer retoño,
el sol que cubre de oro las mieses del estío,
los frutos del invierno y el vino del otoño.

Que viva en sus estrofas todo lo que florece,
el corazón cansado que se rejuvenece,
los sueños de la infancia que marchitó la edad.

Los árboles cargados de frutos esplendentes,
los pájaros, las flores, los bosques, las vertientes
y el alma melancólica de mi vieja heredad.

Poemas de la tierra y otros poemas, 1931, póstumo.


Roberto Bolaño

Estación Central, de Enrique Zamudio

El chileno Roberto Bolaño (1953-2003) dio nombre al infrarrealismo, movimiento poético mexicano irreverente, surgido en los 70, que concibe “el poema como un viaje y el poeta como un héroe develador de héroes”.

RESURRECCIÓN

La poesía entra en el sueño
como un buzo en un lago.
La poesía, más valiente que nadie,
entra y cae
a plomo
en un lago infinito como Loch Ness
o turbio e infausto como el lago Balatón.
Contempladla desde el fondo:
un buzo
inocente
envuelto en las plumas
de la voluntad.
La poesía entra en el sueño
como un buzo muerto
en el ojo de Dios.

Fragmentos de la Universidad Desconocida, 1992.


Mahfud Massís

Parque forestal, de Inés Puyó

La muerte es el eje del tono angustioso de los versos del chileno Mahfud Massís (1916-1990). En ellos abundan los símbolos y las imágenes que aluden a la oscuridad, lo demoníaco, el horror.

PENÚLTIMO CARTEL

¡Soy el Miserable que se ahogó en la poesía!
Pude ser capitán, degollador de escualos,
pero sólo fui cabeza de perro
en la necrópolis de la Gran Ciudad.

Observo mi hígado derretido
mis
poemas
en las letrinas,
en cuyo pórtico me espera una mula negra.

Las putas
y los alguaciles de rígida cabeza
me preguntan quién soy.
En las espaldas
cargo un huevo infinito, una
pierna quebrada,
un piano que gime en la inalcanzable profundidad.

Lloro, entonces,
por la tarea perdida,
por la sangre coagulada lentamente,
por este poema que escribo sin rencor, sin tener otra cosa que hacer,
en circunstancias –como dicen los periodistas–
que sólo quisiera tenderme junto al mar,
esperar que suba la marea
y estirar
los dedos
como un tornillo
sin fin.

Testamentos sobre la piedra, 1971.


Jorge Montealegre

Barricada, de Alberto Pérez

Poeta chileno de la promoción de los 80, Jorge Montealegre (1954) comenzó a escribir a los 19 años, siendo preso político. En sus versos intenta compatibilizar lo íntimo y lo social.

ALTA POESÍA

Todos los vecinos de mi barrio duermen siesta,
pero hay chicos que golpean puertas fastidiando:
piden pan y no dejan
escribir los mejores poemas sobre el hambre.

Exilios, 1983.