Categoría: VIII) Contemporáneos

Juan Carlos Mestre

Acuarela de Juan Carlos Mestre

El poeta leonés Juan Carlos Mestre (1957) concibe la poesía como reducto de la imaginación, el misterio y el prodigio. Del surrealismo toma el gusto por el versículo y un lenguaje poético irracional, alucinante; también la rebeldía y la protesta.

ELOGIO DE LA PALABRA

Esta palabra no ha sido pronunciada contra los dioses, esta palabra y la sombra de esta palabra han sido pronunciadas ante el vacío, para una multitud que no existe.

Cuando la muerte acabe, la raíz de esta palabra y la hoja de esta palabra arderán en un bosque que otro fuego consume.

Lo que fue amado como cuerpo, lo escrito en la docilidad del árbol único, será consolación en un paisaje lejano.

Como la inmóvil mirada del pájaro ante la ballesta, así la palabra y la sombra de esa palabra aguardan su permanencia más allá de la revelación de la muerte.

Sólo el aire, únicamente lo que del aire al aire mismo trasmitimos como testamento de lo nombrado, permanecerá de nosotros.

La luz, la materia de esta palabra y el ruido de la sombra de esta palabra.

La poesía ha caído en desgracia, 1992 .


Fernando Ortiz

Platón, de Eduardo Arroyo

La ironía, en forma de distancia crítica de la realidad y del propio sujeto poético, trasunto desengañado del autor, es clave en la poesía del sevillano Fernando Ortiz (1947-2014). También, la añoranza de la infancia y la juventud perdidas.

VERBUM

La palabra es altiva señora de los hombres
que en sí nada contienen y que por eso invocan
a su forma sagrada con mísera esperanza.
Pues sin ella, ¿qué harían? Se dejarían caer
al vacío sin fondo. Porque llega un momento
en que se vuelven grises los colores más vivos
que la infancia dibuja. Es cuando la pasión
se va desvaneciendo en el pecho cansado.
Y se secan los ojos. Y se doblan las piernas.
Pero la mente aún lúcida confía en la palabra
pues es ella la cifra de todo lo que amamos:
la caricia del agua y el olor de la yerba,
nuestras lejanas lágrimas en la infancia perdida
y hasta el dorado sueño de que quizá retorne
el violento perfume de la dicha.

Mas los sueños se pagan. Para aquellos que osaron
abrir de par en par sus alcobas más íntimas
les llegará, envuelta en el frío de noviembre,
la importuna visita, la vieja prostituta
de repulsivo afeite. Aspirarán entonces
los fétidos olores de las flores podridas.
Y habrán de revestirse de coraza de bronce
cuando sepan que todo lo que aprender lograron
con el único empleo laborioso del verbo
era sólo el presagio del último silencio.

Personae, 1981.


Justo Jorge Padrón

Jardín de Filolendun, de Juan Betancor

La poesía del canario Justo Jorge Padrón (1943), miembro de la promoción poética del 70, se asienta en la metáfora visionaria y audaz, donde la voluntad de belleza es también fe en la vida.

EL POETA

Ved a este hombre ignorado, ése a quien se desdeña
por el don esencial de su palabra.

El que ama la belleza como a la libertad
porque ambas son la fuerza de su fuego.

El que contra el poder injusto se rebela
ejerciendo su grave disonancia.

El que ilumina la palabra sol
cuando la escribe, y cuando dice pájaro
el aire es una ráfaga que canta en la maleza.

El que hasta el límite su verso pule
como labrado acero por defender la vida
de cuanto late y crece y vuela y sueña.

El que escucha los mundos lejanos de su mundo
y absorto nos trasciende un nuevo espacio.

El que rompe las trampas de la pena
y la esclusa de toda agua estancada
por adentrarse lúcido en su fosca planicie.

Ese mismo que un día abre una grieta
hacia la muerte para nunca ser
un guijarro atrapado en el muro del odio.

Sólo muere la mano que te escribe, 1985-88.


Diego Jesús Jiménez

Bodegón, de Diego Jesús Jiménez

Diego Jesús Jiménez (Madrid, 1942-2009) concibe la poesía como una investigación en el misterio, que, sin embargo, “al intentar penetrarlo se difumina”: el poema nace de la emoción y, por lo tanto, es de origen irracional e inconsciente; la poesía, como en Mallarmé, es un arte de la sugerencia, la sugestión.

CONCEPCIÓN DEL POEMA

I

Las palabras, como los más bellos cuerpos desnudos
rodeados de flores y de muerte, huyen despavoridas de sus santuarios, de sus
[inciertos
mausoleos de agua,
como si el sueño hubiera descubierto
que no son sino objetivaciones disfrazadas
de un dios efímero y radiante a cuya sombra
yace olvidada su propia falsedad.
El pasado es un sueño y las palabras
a las que invoco ahora, noches de incertidumbre y llanto, días
desposeídos del placer de su más alta música. Llenas de heroísmo y vileza
buscan en las tinieblas luz, la suficiente claridad
en su reino sombrío donde, no obstante, la ceremonia de la confusión
deberá resultar imprevisible. Trátase, pues, ante todo, de un paraíso
lleno de una agradable imaginería y, a veces, hasta de la más bella precisión.
He ahí que la vileza misma de la palabra
como medio convencional de dar nombre y destino –nunca origen–,
sea su propia salvación; su única gloria.
Un dios falso en su altar es la palabra
de la que, sin embargo, el creador no puede –debido a la emoción que en su
[reino respira–
desvelar el misterio de su mundo. Tan sólo, le ha sido concedida la dura y bella
[posibilidad de captarlo y mostrarlo: la difícil belleza
de aprehender el disfraz con el que las palabras viven.
A éstas, aparentemente lógicas limitaciones, añádanse las serenas
palabras de Wölffin: «No todo es posible en cualquier época».
Así la libertad se hallará limitada por la Historia.
Giotto es la imagen del capitalismo florentino:
«el estudio del hombre se convierte en el máximo centro de interés»: Masaccio.
¿No formó el mármol el pensamiento de los griegos?
Bajo el cuerpo desnudo de
[la noche
una mano piadosa, una lejana voz desposeída
de su brillante y prestigioso trono
enciende las figuras inmóviles del séquito, ensilla los caballos, ordena a sus
[esclavos y a sus siervos
que recorran el bosque en el que las palabras arden. El halcón en el hombro
y en jauría los ciervos. Bajo la nieve de las escalinatas, rodeadas de rosas y
[jazmines, se desvanecen
las palabras ardiendo.
Veo en el bajorrelieve, junto a la entrada de palacio,
unas imágenes que suceden a otras, cuerpos de piedra consumiéndose, viejas
[palabras
como flores o gestos que hoy son dichas, buscadas,
llenas de realidad y sumisión. Los vocablos galopan como potros el bosque;
su destino es misterio; su resplandor o su silencio
el sueño de un dios falso herido por las sombras.
Mi vida, una palabra, una
[palabra sólo
verdadera y tenaz, enredada a la muerte.


María Rosal

Venus, de Antonio Cazorla

La cordobesa María Rosal (1961) entiende la poesía como pasión y emoción, metáfora y ritmo. En sus versos hay una base realista y actual, y se busca la complicidad con el lector mediante el humor y la ironía.

ECCE

Descifrar los augurios
de la espiral perdida.
Sumergirme en la entraña
del azar y sus lizas.
Interpretar prodigios,
inciertas letanías.
Alimentar la llama
secreta de la vida…

Ese es mi oficio. Al fin,
Sibila día a día.

Sibila, 1993.