Categoría: Otras literaturas

Antonin Artaud

La proyección del auténtico cuerpo, de Antonin Artaud

Antonin Artaud (1896-1948) fue uno de los principales miembros del grupo surrealista hasta su expulsión en 1926 por “desviacionismo literario”. En su obra literaria y en sus trabajos escénicos (es el principal teórico e impulsor del teatro de la crueldad), pretende destruir los valores culturales artificiales impuestos por siglos de dogmatismo racionalista.

POETA  NEGRO

Poeta negro, un seno de doncella
te obsesiona
poeta amargo, la vida bulle
y la ciudad arde,
y el cielo se resuelve en lluvia,
y tu pluma araña el corazón de la vida.

Selva, selva, hormiguean ojos
en los pináculos multiplicados;
cabellera de tormenta, los poetas
montan sobre caballos, perros.

Los ojos se enfurecen, las lenguas giran
el cielo afluye a las narices
como azul leche nutricia;
estoy pendiente de vuestras bocas
mujeres, duros corazones de vinagre.

El ombligo de los limbos, 1925. Versión de Aldo Pellegrini.


Ingeborg Bachmann

Mujer sentada, de Yosl Bergner

La poeta austriaca Ingeborg Bachmann (1926-1973) aborda en sus versos el tema de la amenaza existencial del individuo a través de la omnipotencia de la Historia. Los dos focos de su obra son el conocimiento poético del mundo y la visión nostálgica de los sueños de los hombres.

VOSOTRAS, PALABRAS

Para Nelly Sachs, la amiga, la poeta, en veneración

¡Vosotras, palabras, levantaos, seguidme!
y aunque ya estemos lejos,
demasiado lejos, nos alejaremos una vez
más, hacia ningún final.

No aclara.

La palabra
sólo arrastrará
otras palabras,
la frase otras frases.
El mundo así quiere,
definitivamente,
imponerse,
quiere estar dicho ya.
No la digáis.

Palabras, seguidme,
¡que no se vuelva definitiva
–esta ansia del verbo
y dicho y contradicho!

Dejad ahora un rato
que ninguno de los sentimientos hable,
que el músculo corazón
se ejercite de manera diferente.

Dejad, digo, dejad.

Nada, digo yo, susurrado
al oído supremo,
que sobre la muerte no se te ocurra nada,
deja y sígueme, ni dulce
ni amargo,
ni consolador,
no significativamente
sin consuelo
tampoco sin signos–

Y sobre todo, no eso: la imagen
en el tejido de polvo, el retumbar vacío
de sílabas, palabras de agonía.

¡Sin decir nada,
vosotras, palabras!

Poemas, 1957-1961. Traducción de Cecilia Dreymüller y Concha García.


Josep Palau i Fabre

Transformaciones, de Jaume Muxart

La obra poética completa de Josep Palau i Fabre (Barcelona, 1917-2008) lleva por título Poemes de l’Alquimista. El amor, el erotismo, la reflexión sobre el lenguaje, la identidad y la otredad, el diálogo intertextual con otros poetas, son los temas que la recorren. Como un alquimista, el poeta se empeña en el intento, quimérico, de conquista del absoluto.

POETA-NARCISO

Verso: sé tú mi igual.
Me veo en ti si tú me ves.
¿Somos dos voces a la vez?
¿Pero cuál es de quién? ¿Cuál?

«Poemas epigramáticos», El aprendiz de poeta, 1943. Traducción del autor.


Ibn Rasiq

Ilustración de Yahya ibn Mahmud al-Wasiti, en manuscrito de Al-Maqamat, de Abu Muhammad al Qasim ibn Ali al-Hariri

El magrebí Ibn Rasiq (¿?-1064), formado en Kairwan y fallecido en Sicilia, fue, además de notable poeta, antólogo y crítico literario. Sus Fundamentos sobre poesía y crítica literaria constituyen una obra esencial para el estudio de la poética árabe.

LA POESÍA

La poesía es una buena cosa,
nada se le puede objetar.
A poco que haga
se lleva la tristeza del triste
y con sutileza saca del argumento conclusión.
Cuánta mirada ha trastocado, de horrenda, en bella.
Cuánto ardor ha sofocado
en el corazón ardiente del enamorado.
Cuánta clemencia ha encendido
en el corazón arisco y duro.
A cuánto poeta olvidado,
con las puertas cerradas al consuelo,
le acercó su lengua al rey coronado.
Enseñad, pues, a vuestros hijos
la medicina que cura la vida.

Traducción de Josefina Veglison Elías de Molins.


Joan Maragall

joanmaragall

Joan Maragall (Barcelona, 1860-1911), figura central del modernisme catalán, concibe la poesía como “palabra viva”, dictada por la inspiración e indisociable de la vida.

LA ODA INFINITA

Tengo una oda empezada
que no puedo acabar nunca:
me la dictó día y noche
todo cuanto canta al viento,
cuanto brilla en el espacio.

Fue entonada por mi infancia
entre ensueños de amor puro;
decaída y medio enferma,
mi juventud la repite
con más seguro compás.

Con voz más fuerte en seguida
me ha dictado nuevos cantos;
mas cada año que se va
contemplo otra estrofa muerta
y perdidos consonantes.

Yo no sé cómo empezaba
ni sé cómo acabará;
tengo el pensamiento esclavo
de una fuerza que se calma
dictándola sin cesar.

Y así, siempre a la ventura,
sin saber si rima o no,
enlaza la mano incierta
la amargura con el gozo,
himnos de alta adoración.

Por mi gloria, sólo quiero
que, si alguien sabe esta oda,
al instante de morir
de memoria me la diga
palabra a palabra, entera.

Que me la diga al oído,
hilo a hilo, destejiéndola
de la ignota maravilla
con que la vida prepara
la tela firme y sutil.

Y sabré si en lo que piensas
–¡oh poeta extasiado!–
hay un rumor de cadencias
del ave de inmensas alas
que anida en la eternidad.

1888. Traducción de Diego Navarro y Fernando Gutiérrez.