Categoría: Literaturas en lenguas extranjeras

Friedrich Hölderlin

Ruina de Eldena, de Caspar David Friedrich

La poesía del alemán Friedrich Hölderlin (1770-1845) expresa la aspiración a un mundo ideal, que es identificado con la Grecia clásica. Los poetas simbolistas admiraron la profundidad espiritual y el carácter intuitivo de sus versos.

A LOS JÓVENES POETAS

Mis queridos hermanos, quizá va a madurar
nuestro arte, tras un largo fermentar juvenil,
y llegará a lograr la calma de lo bello;
no dejéis la virtud, imitad a los griegos.

A los dioses amad, pensad en los mortales.
Ni ebriedad ni frialdad, ni descripción
ni lección; si os asusta algún maestro,
pedid sólo consejo a la naturaleza.

Traducción de Federico Bermúdez-Cañete.


Marianne Moore

Habitación de hotel, de Edwar Hopper

La poesía de Marianne Moore (Estados Unidos, 1887-1972) destaca por la multiplicidad de voces, la búsqueda de lo auténtico en lo concreto y el rigor expresivo.

LA POESÍA

A mí tampoco me gusta.
Pero, al leerla con absoluto desprecio, descubrimos en
ella, al fin y al cabo, sitio para lo auténtico.

Poemas escogidos, 1935. Traducción de Lidia Taillefer de Haya.


Charles Reznikoff

Niño leyendo tiras cómicas en una calle de Nueva York, de André Kertész

El estadounidense de origen judío Charles Reznikoff (1894-1976) es uno de los grandes poetas de lo cotidiano: comprende la seriedad de los pequeños hechos y demuestra una misteriosa compasión por las vidas de la gente vulgar.

TE DEUM

No canto
a mis victorias
pues no tengo ninguna,
sino a la simple luz del sol,
a la brisa;
a la generosidad de la primavera.

No canto a mis victorias
sino al trabajo diario realizado
lo mejor posible;
no aspiro un sitio en el palio
sino a un lugar en la mesa familiar.

Poemas, 1918-1975. Traducción de Mª Eugenia Ciocchini.


José Jorge Letria

Tradición III, de Luzia Lage

La poesía del portugués José Jorge Letria (1951) va de la canción política a la poesía reflexiva, con desencantadas referencias personales.

SE ESCRIBE PARA EL DESDÉN

Se escribe para el desdén, para el vacío,
esperando un día, que puede ser el siguiente,
en que alguien dirá: valió la pena.
Se cuentan a través del techo, se cuentan los versos
del enamoramiento y de la guerra,
se cuentan las islas y las pasiones
y sobre todo se intenta escribir, crédulamente,
con la inocencia de quien descubre petróleo
en una maceta de hierbabuena y sigue adelante,
indiferente a la riqueza y a la posesión. Se escribe
para el desprecio de los que aman otra escritura
y se enredan en ella como las prostitutas
en la bajeza de las camas del lucro garantizado.
Se escribe para no ser leído, para la muerte,
para la ironía de los que dicen: tampoco
era mal poeta, pero escribió demasiado.
Se escribe para el bandolín y para la quimera,
para la queja y para los celos, para después
de la muerte, pluma apuntada a los sesos, a la espera
de que alguien se levante y diga: aprendí
a gustar de la poesía leyendo su silencio,
saboreando su dolor. Se escribe para
gustar de la aventura, como en la prosa de Salgari;
con miedo de que un crítico llegue y diga:
está fuera del canon, cede a la facilidad.
Se escribe para no tener poder, para la nada,
rostro caído sobre la página de adoración de los sonidos.
Se escribe burlescamente, con los ojos puestos
en personajes que se confunden con el musgo
de las casas alucinadas por el tedio. Se escribe,
siempre se escribe para el desdén,
para fingir las voces que prometen
la gloria en la miseria de los libros. Se escribe
para el alma que se queda, mucho después
de que dejemos de escribir, de vivir
estúpidamente en la soledad de lo que escribimos.
Y puede ser que otro día,
al día siguiente, alguien abra el libro,
la gaveta, la caja de los miedos, sonámbulo:
estuvo aquí un poeta, noto su olor,
la forma, el alborozo de la ausencia, la rabia,
la desesperación de no querer partir.
Mucho respeto, que aquí vivió un poeta,
en la más peligrosa curva de las palabras
que matan, liberan y rescatan. Fin.

Los mares interiores, 2001. Traducción de Jordi Virallonga.


Constantino Cavafis

Marinero con taza para café, de Yannis Tsarouchis

Constantino Cavafis (1863-1933), poeta egipcio de expresión griega, destacó en el tratamiento lírico y ético de temas históricos, y en la pintura sensual, doliente y nostálgica del amor homosexual.

COMPRENSIÓN

Los años de mi juventud, mi vida voluptuosa —
qué claramente veo su significado.

Qué vanos remordimientos, qué innecesarios…

Mas no podía entonces comprenderlo.

En el fondo de mi vida joven y disoluta
hallaron forma las imágenes de mi poesía,
se gestaba el alcance de mi arte.

Por ello mis enmiendas fueron tan inconstantes.
Mis resoluciones de continencia, de cambiar,
duraban dos semanas como máximo.

1918. Traducción de José María Álvarez.