Categoría: Literatura inglesa

Dante Gabriel Rossetti

Venus Verticordia, de Dante Gabriel Rossetti

El pintor y poeta inglés Dante Gabriel Rossetti (1828-1882) fue un apasionado de la belleza. En sus poemas, decadentes, se funden sensualidad y misticismo, carnalidad y espiritualidad.

CANTO DE AGONÍA

Si conmover persigues con tu canto
Han de brotar tus lágrimas primero,
No posees otro espejo que tu entero
Corazón en la mano ni otro encanto

Que no sean tu ardor o tu quebranto.
El verso no es más que un sutil venero
Que mana del misterio, el verdadero
Sólo es aquel que surge con el llanto.

Apolo no es tu siervo, él sólo acecha
Tu alma con sus dardos, nunca olvida
Su repleto carcaj sobre tu mano.

Pero si el llanto brota por la herida
De tus labios, también su alada flecha
Ha de alcanzar al corazón hermano.

La casa de la vida, 1881. Traducción de Francisco M. López Serrano.


John Keats

Lago Buttermere con parte de Cromackwater, Cumberland, un chubasco, de Joseph Mallord William Turner

La poesía del inglés John Keats (1795-1821), figura esencial del romanticismo europeo, proyecta una mirada melancólica sobre la naturaleza, el amor, el dolor, el paso del tiempo… Además, funde, a la perfección, la forma clásica con la emoción y sensualidad del romanticismo.

EL POETA

UN FRAGMENTO

¿Dónde está el poeta? ¡Oh Musas, decídmelo, decídmelo,
para que yo lo conozca!
Es un hombre igual que
cualquier hombre, que un Rey, por ejemplo,
o el más mísero mendigo de la tierra
o cualquier otra cosa asombrosa
que un hombre pueda ser entre un simio y Platón.
Es el hombre que igual que un ave,
águila o chochín, encuentra el camino
a todos sus instintos; que ha escuchado
el rugido del león y puede contarnos
qué es lo que transmite esa dura garganta;
y a quien llega articulado
el aullido del Tigre sonando
en sus oídos como lengua materna.

1816. Traducción de Ángel Rupérez.


Sir Philip Sidney

La princesa Isabel, de Robert Peake

El poeta isabelino Sir Philip Sidney (1554-1586) renovó la lengua poética inglesa, limpiándola de arcaísmos y latinismos y huyendo de toda afectación. En sus poemas amorosos, narra las trampas del amor, la lucha entre el deseo y la virtud o la razón y la pasión, la aparición del engaño, y con el engaño, del dolor.

DE VERAS AMANDO, Y ANSIANDO MOSTRAR MI AMOR EN VERSO…

De veras amando, y ansiando mostrar mi amor en verso
para que Ella, mi amada, obtuviera placer de mi dolor,
y que el placer la llevara a leer, la lectura la hiciera conocer,
el conocimiento provocara su pena, y la pena obtuviera su gracia,
busqué palabras aptas para pintar la negrísima faz del dolor,
estudiando refinadas artes con que recrear sus pensamientos,
a menudo pasando hojas ajenas, por ver si de allí fluía
una lluvia fresca y fructífera sobre mi mente por el sol abrasada.
Mas se resistían las palabras, necesitadas del Ingenio,
el Ingenio, hijo de Natura, huía de los golpes de su madrastra Estudio,
y los pies ajenos aún eran en mi camino extraños.
Así, preñado de oratoria, e incapaz en el alumbramiento,
mordiendo mi pluma holgazana, golpeándome de rabia,
“Necio”, me dijo mi Musa, “mira en tu corazón y escribe”.

Astrophil y Stella, 1581. Traducción de Sonia Hernández.