Categoría: Literatura española

José Agustín Goytisolo

Caballo de Troya, de Josep Maria Subirachs

La poesía de José Agustín Goytisolo (Barcelona, 1928-1999), miembro destacado de la generación del 50, se caracteriza por el tono melancólico, la sátira social y el lenguaje claro y directo.

EL OFICIO DEL POETA

Contemplar las palabras
sobre el papel escritas,
medirlas, sopesar
su cuerpo en el conjunto
del poema, y después,
igual que un artesano,
separarse a mirar
cómo la luz emerge
de la sutil textura.

Así es el viejo oficio
del poeta, que comienza
en la idea, en el soplo
sobre el polvo infinito
de la memoria, sobre
la experiencia vivida,
la historia, los deseos,
las pasiones del hombre.

La materia del canto
nos lo ha ofrecido el pueblo
con su voz. Devolvamos
las palabras reunidas
a su auténtico dueño.

Algo sucede, 1968.


Manuel Rico

Sin título, de José Sanleón

Manuel Rico (Madrid, 1952) combina en sus versos memoria, melancolía, apelación a la historia e indagación en el lenguaje. Concibe el poema como un espacio donde amalgamar “palabra reveladora y conciencia crítica”.

PAPELES INCIERTOS

Jamás la certidumbre. Nunca
la posesión de lo absoluto.
Sí lo que abraza y reconstruye
tu frágil corazón con la materia
que forman las palabras, los apuntes,
las piezas de la vida
o de la muerte.

La tentación perenne que no evitas.
El tacto de la ropa acostumbrada
a tus vicios secretos.

La pasión de las horas entregadas
en bares derrotados y en bocas clandestinas.

La secreta función bajo la tinta
de esta pluma que adoras
por no ser sólo tuya, quién diría,
sino medio y cedazo
que recoge y que criba, selecciona
los datos, los temblores, las derrotas,
la luz difuminada de la tarde,
los aloja en el páramo
de esos folios vacíos, a la espera
de la letra y su luz,
del poder que los unge de un tizne diferente:
ser papeles inciertos, llanuras asequibles
a emociones difusas, a recuerdos y nubes,
a octubres memorables.

Papeles inciertos, 1990.


Juan de Salinas y Castro

La vendedora de pescado, de Juan van der Hamen

El sevillano Juan de Salinas y Castro (1559-1643) escribió poemas burlescos, algunos bastante agresivos, y epigramas y letrillas en tono hedonista, completamente alejados de la gravedad propia de su condición sacerdotal. Participó de la polémica entre conceptistas y culteranos, atacando la artificiosidad del lenguaje gongorino.

AL NUEVO LENGUAJE CULTO

Cultísima elocución,
tú que de artículos huyes,
y en los conceptos incluyes
tinieblas de Faraón;
diabólica contajión,
que aun en las letras te pegas,
guarte del fuego si llegas
al castillo de Triana
seta hereje culterana,
pues los artículos niegas.


Julia Otxoa

Azar, de Julia Otxoa

La obra poética de Julia Otxoa (San Sebastián, 1953) manifiesta una preocupación por la dura condición humana, a la vez que un marcado compromiso estético, que la lleva a incursionar en la poesía visual. Son ingredientes fieles en su obra el juego con el lenguaje, el misterio y la ironía.

SÓLO SE PUEDE ESCRIBIR CON FIEBRE…

Pero aquél que es poeta ni en mitad del tumulto
ni emboscado en la orilla logrará su descanso.
Porque el ojo sin párpado no consigue la noche
y en acecho infinito se le enciende y afila…
ÁNGELA FIGUERA AYMERICH

Sólo se puede escribir con fiebre,
Ángela,
desde el ojo del huracán y el fuego,

acaso tal vez desde el delirio
y el vuelo a tumba abierta,

todo lo demás son párpados y párpados
sobre un disparo de piedra
que la niebla enmudece,

porque sólo una temeraria lucidez,
desde el más extremo de los límites,
puede,

sólo unas córneas heridas,
en las que cabe el mundo,
pueden.

Centauro, 1985.


Antonio Hernández

Pasarela para D. Diego, de Emilio Prieto

La poesía del gaditano Antonio Hernández (1943) hunde sus raíces en la memoria y en el testimonio. El amor a Andalucía, su paisaje y sus gentes, la defensa de los oprimidos y la visión nostálgica de la infancia son algunos de sus temas.

AH, DEL CASTILLO

Se ahogó la princesa,
y el príncipe.
Se hundieron las mesnadas,
sucumbieron
pendones y caballos
cuando la ola se llevó el castillo
que construí en la arena
de Cádiz, siendo niño.

Pero quedó el juglar.

Indumentaria, 1986.