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Mercedes González de Moscoso

Reflexión nº 1, de Camilo Egas

Mercedes González de Moscoso (1860-1911), poeta mayor del segundo romanticismo ecuatoriano, cantó las emociones tiernas y dulces de la vida cotidiana y hogareña. Cultivó con asiduidad el romance heroico.

COMO ESCRIBO

La luz del sol me daña; por la tarde
llamo a mis compañeras, a las sombras,
y pensando en mis muertos y en los que amo
de memoria compongo mis estrofas.

Surgen del alma débiles y tiernas
para arrullar mi sueño, son palomas
que abandonan el nido ya muy frío,
pues cayeron las flores y las hojas.

Las dejo que me arrullen, con el alba
abro mi libro azul con líneas rojas,
y las diseco allí como si fueran
pensamientos o blancas mariposas.

Así es como las creo y nunca cuido
del sentido del verso o de la forma,
que broten como brotan de las plantas
lirios azules y encarnadas rosas.

Mi cerebro sin luz, jamás podría
forjar idilios de color de aurora,
esos que surgen bajo forma extraña
llevando una caricia en cada nota.

Yo desconozco el arte; no construyo
estancias con jacintos ni magnolias,
mi musa no se envuelve en el ropaje
del azul de los cielos y las olas.

Se presenta muy triste y enlutada
envuelta en el misterio de las sombras,
sin otro adorno en la cabeza rubia
que un ave blanca con las alas rotas.

Por eso mis estrofas tan amadas
son de aquellas que gimen y sollozan;
con la noche despiertan a la vida
sin anhelos de aplausos ni de gloria.

Allí en el libro azul, muy en secreto
guardo mis avecitas melancólicas,
como guardé de niña las muñecas
de claros ojos y cabezas blondas.

Ya sabes como escribo… Te sorprende,
tú que conoces mis tristezas hondas?
Deja que las exprese en mi ignorancia
como expresan sus quejas las alondras.

Cantos del hogar, 1910.


Renée Ferrer

Tulipanes, de Mónica Frachia

Para la escritora paraguaya Renée Ferrer (1944), “la condición primaria del poeta es mantener tenso el arco de su autenticidad, y sólo puede hacerlo cuando se siente atravesado íntimamente por los hechos propios o ajenos”.

POEMAS

Los poemas caen sobre mí
como lluvias torrenciales,
como partes de un astro visionario
que vuelven a nacer entre mis manos,
como ríos anhelantes de su cauce
a través de mi carne.

Caen en mí
cuando las horas parten
y no estoy en mi cuerpo sino llena
de sed y de distancia
en el tránsito alado de los pájaros.

Peregrino de la eternidad , 1985.


Rosa Chacel

Paisaje otoñal con fuente, de Timoteo Pérez Rubio

La narradora y poeta vallisoletana Rosa Chacel (1898-1994), miembro de la generación del 27, optó por una poesía intelectual y de gran contención verbal. En el siguiente poema, expresa su ideario en términos nietzcheanos, defendiendo la literatura apolínea frente a la dionisíaca.

APOLO

Habitante de los anchos portales
donde el laurel de la sombra oculta el arpa de la araña,
donde las losas académicas,
donde las arcas y las llaves mudas,
donde el papel caído
recubre el polvo de frágil terciopelo.

¡El silencio dictado por tu mano,
la línea entre tus labios sostenida,
tu suprema nariz exhalando un aliento
como brisa en las praderas,
por gemelas vertientes recorriendo los valles de tu pecho,
y en torno a tus tobillos un espacio
pálido como el alba!

¡Eterna, eternamente un universo a imagen tuya!
Con la frente a la altura de tu plinto,
viniendo de aritméticas vacías como claustros,
de cielos oprimidos como flor entre páginas,
¡eternamente! dije, y desde entonces,
¡eternamente! digo.

Beso a mi voz, que expresa tu mandato,
la suelto y voy hacia ti, como paloma
obediente en su vuelo,
libre en la jaula de tu ley.

El trazo de tu norma, en el basalto
de mi inocencia oscura,
el paso de tu flecha ¡para siempre!
Y hasta el fin tu soberbia.
Sobre mí, solo eterno
tu mandato de luz, Verdad y Forma.

Versos prohibidos, 1978.


María Fernanda Espinosa

Ángeles de poesía, de Santiago Carbonell

En la obra de María Fernanda Espinosa (Ecuador, 1964) predominan los poemas breves, de versos cortos, con una gran fuerza expresiva. La ironía, el cuidado del ritmo y la exploración en la memoria son otras de sus características.

POÉTICA

Lo temporal está en nosotros
como en las ranas su metamorfosis.

Atados a la escritura
para no morir
nos enlazamos verbales
jungláseos
lianas buscando el eco.

Así el pasado permanece
empoemado.

Loba triste, 2000.


Luz Méndez de la Vega

Ansia de vuelo, de Roberto González Goyri

La poesía de Luz Méndez de la Vega (Guatemala, 1919-2012) se caracteriza por el lenguaje recio, vigoroso, ajeno a las sensiblerías y a los juegos verbales. Desde una perspectiva rebelde, feminista y honesta, analiza las tradiciones y mitos y rechaza todo lo que hay en ellos de discriminatorio.

PRÓLOGO

Pronto fui expulsada
del coro de las voces claras,
cuando ya había
perdido el derecho
al canto del solo.

Colgué al hombro
mi voz
–agria y ronca–
como un arma,
y me fui
por los caminos
transitados por el grito.

De allí, también,
salí proscrita
por mi voz opaca
incapaz
de alturas y violencia.

Desde entonces,
camino por extravíos
con mi voz
muerta
atada al cuello;

e, inútilmente, trato
–muda para siempre–
de hablar, cantar
o gritar
con torpes gestos.

Eva sin Dios, 1979.