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Gustavo Adolfo Bécquer

Retrato de niña, de Valeriano Domínguez Bécquer

Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870) es el máximo representante del posromanticismo español. Sus Rimas destacan por su desnudez y su emotividad, muy alejadas de los excesos formales de los primeros románticos.

YO SÉ UN HIMNO GIGANTE Y EXTRAÑO…

Yo sé un himno gigante y extraño
que anuncia en la noche del alma una aurora,
y estas páginas son de ese himno
cadencias que el aire dilata en las sombras.

Yo quisiera escribirle, del hombre
domando el rebelde, mezquino idioma,
con palabras que fuesen a un tiempo
suspiros y risas, colores y notas.

Pero en vano es luchar, que no hay cifra
capaz de encerrarle; y apenas, ¡oh hermosa!,
si, teniendo en mis manos las tuyas,
pudiera, al oído, cantártelo a solas.

Rima I, en Rimas, p. 1871.


Manuel González Prada

Momentos de ocio, de Daniel Hernández

El peruano Manuel González Prada (Lima, 1844-1918) contribuyó a la renovación modernista mediante la experimentación rítmica: introdujo modelos de versificación novedosos como el metro alkmánico del poema «Ritmo soñado».

RITMO SOÑADO

(Reproducción bárbara del metro alkmánico.)

Sueño con ritmos domados al yugo del rígido acento,
libres del rudo carcán de la rima.

Ritmos sedosos que efloren la idea, cual plumas de un cisne
rozan el agua tranquila de un lago.

Ritmos que arrullen con fuentes y ríos, y en el Sol de apoteosis
vuelen con alas de nube y alondra.

Ritmos que encierren dulzor de pañales, susurro de abejas,
juego de auroras y nieve de ocasos.

Ritmos que en griego crisol atesoren sonrojos de virgen,
leche de lirios y sangre de rosas.

Ritmos, oh Amada, que envuelvan tu pecho, cual lianas tupidas
cubren de verdes cadenas al árbol.

Minúsculas, 1901.


Aleksandr Pushkin

El joven jardinero, de Orest Kiprensky

El romántico Aleksandr Serguéyevich Pushkin (1799-1837) está considerado el mayor poeta ruso de todos los tiempos y el fundador de la poesía moderna de su país. En su obra se percibe la influencia de Byron y del folclore ruso.

EL POETA

Hasta que Apolo al poeta no convoca
a ofrecer el sagrado sacrificio,
en los afanes de este mundo vano
está él cobardemente retenido.
Muda se halla su lira sacrosanta,
su alma sumida en frío letargo está
y entre los hijos fútiles del mundo
el más fútil de todos es quizá.

No obstante, apenas el divino verbo
hasta su agudo oído se abre paso,
las alas bate el alma del poeta
como águila que hubiera despertado.
Le hastían los mundanos pasatiempos
y al rumor de las gentes es ajeno;
no agachará orgullosa la cabeza
a las plantas del ídolo del pueblo.
Y correrá, salvaje e inflexible,
henchido de sonido y rebelión,
a la orilla de las desiertas olas,
al bosque que resuena con poderoso son…

1827. Traducción de Eduardo Alonso Luengo.


Juan Valera

En el tocador, de Ignacio Díaz Olano

El cordobés Juan Valera (1824-1905) cultivó con éxito la novela psicológica de intriga amorosa. Su esteticismo lo aleja del naturalismo de la época. Su poesía es, en palabras de Menéndez Pelayo, “reflexiva, erudita, sabia y llena de intenciones”.

MI LIRA

Quaeritis unde mihi toties scribantur unde meus veniat mollis in amore
ora liber non mihi Calliope, non haec mihi cantas Apollo, ingenium
nobis ipsa puella facit.

PROPERCIO

Las cuerdas de mi lira
despiden blancos sones,
de armónica dulzura
henchidas y de amores.
Mi garganta modula
ternísimas canciones
y el sonido del harpa
languidece de amores.
Los aromados céfiros
sus alillas veloces
no extienden tan suaves
sobre las gayas flores.
Ni tan dulces lamentan
con arrullos acordes
las palomas gemelas
que se mueren de amores.
Pero el genio sublime
no inspira mis canciones,
ni despliega sus alas
sobre mi frente pobre.
Sólo me inspiran, ¡Cintia!,
tus ojos seductores,
tus nudosos cabellos
más negros que la noche.
De tu voz melodiosa
los dúlcidos acordes
y de tu blando sueño
los inocentes goces.

Poesías, 1885.


Salvador Díaz Mirón

Fuentes brotantes, de Joaquín Clausell

Figura clave en la evolución del Romanticismo al Modernismo en la poesía hispanoamericana, el mexicano Salvador Díaz Mirón (1853-1928) nos dejó versos de gran perfección formal e intensidad emotiva.

QUÉ ES POESÍA

¡La poesía! Pugna sagrada,
radioso arcángel de ardiente espada,
tres heroísmos en conjunción:
el heroísmo del pensamiento,
el heroísmo del sentimiento
y el heroísmo de la expresión.

Flor que en la cumbre brilla y perfuma,
copo de nieve, gasa de espuma,
zarza encendida do el cielo está,
nube de oro vistosa y rauda,
fugaz cometa de inmensa cauda,
onda de gloria que viene y va.

Nébula vaga de que gotea,
como una perla de luz, la idea;
espiga herida por la segur,
brasa de incienso, vapor de plata,
fulgor de aurora que se dilata
de oriente a ocaso, de norte a sur.

Verdad, ternura, virtud, belleza,
sueño, entusiasmo, placer, tristeza;
lengua de fuego, vivaz crisol;
abismo de éter que el genio salva,
alondra humilde que canta el alba,
águila altiva que vuela al sol.

Humo que brota de la montaña,
nostalgia oscura, pasión extraña,
sed insaciable, tedio inmortal,
anhelo tierno e indefinible,
ansia infinita de lo imposible,
amor sublime de lo ideal.

Lascas, 1901.