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Pilar Paz Pasamar

Bodegón, de Alfonso Fraile

La poesía de la gaditana Pilar Paz Pasamar (1933), miembro de la generación del 50, indaga en las preocupaciones del ser humano, deteniéndose en las pequeñas cosas que dan sentido a la existencia.

LA POESÍA

Por ti, te lo confieso, busqué en el Diccionario
nuevas palabras para nombrarte enriquecida,
extraños nombres de aves, de flores y de pájaros,
nombres que al escribir tu nombre se me olvidan.

Nada aprendí. Lo siento. Los libros no me aportan
otra cosa que dulces golpes de agua escondida,
como si una marea subiere por mi pecho
y un bajamar total me dejase rendida.

Mis palabras de ahora son las mismas palabras
como siempre que espero, mi esperanza es la misma
de encerrarte en un canto total en donde quepan
todas aquellas cosas que no son para escritas.

Para decir tu nombre mejor, yo convocara
todas las primaveras del mundo y las que existan
cuando mi boca quede hundida para siempre
en la tierra, y yo pueda cantarte desde arriba.

Pero es así, y te cumplo de esta inútil manera,
de este modo deforme con que tejo sin prisa
el tapiz amoroso donde he de echar mi cuerpo
cuando esté la tarea rebosada y cumplida.

Acato el mutilado sonido que me tañes,
las imprevistas flores, tus fugas y visitas.
Déjame que te nombre como puedo nombrarte:
la Nunca Poseída.

Abreviado mar, 1957.


Linda Pastan

La sala de espera, de George Tooker

La estadounidense Linda Pastan (1932) explora a través de su poesía la complejidad que se oculta detrás de los hechos de la vida cotidiana: la vida familiar, la maternidad, las relaciones humanas.

VOCES

Juana oyó voces,
y por ello ardió.
Mientras conduzco en la oscuridad
escribo poemas.
Anoche pensando
en cómo espaciar los versos
me pasé una señal de stop.
Cuando me justifiqué
el policía asintió,
y me puso
una multa.
Un entendido me dijo
que los escritores tienen un plazo de quince años:
luego llega la repetición,
incluso la locura.
Como Midas, supongo que
todo lo que tocamos se convierte
en un poema
cuando el hechizo existe.
Pero piensa en el poeta después de ese plazo
tocando los árboles que
siempre ha tocado,
pero esta vez no ocurre nada.
Imagínatelo yendo de un tronco
a otro, magullándose
las manos con la áspera corteza.
Sólo quedan cinco años.
A veces entierro
mis poemas en el jardín,
reservándolos
para los fríos días venideros.
De todos modos
te quemas por ello.

Las cinco fases del dolor, 1975. Traducción de Rosa Lentini y Susan Schreibman.


Carmen González Huguet

Carrusel, de César Menéndez

La poesía de Carmen González Huguet (El Salvador, 1958) gira en torno a la memoria histórica, la identidad femenina, el goce y el dolor de amar… Su dominio de las formas tradicionales se manifiesta sobre todo en la perfección y rotundidad de sus sonetos.

¿POR QUÉ, PARA QUE LA OBRA SEA DIVINA…?

Según siente Celesti-
Libro, en mi opinión, divi-
Si encubriera más lo huma-.

Miguel de Cervantes

¿Por qué, para que la obra sea divina,
Tendría que encubrirnos más lo humano?
No rechaza al invierno ni al verano
La tierra, ni la flor a cada espina.

Con ancha libertad y disciplina
El arte forja su esplendor ufano
Y el fruto escancia su sabor lozano
A salvo de la envidia y de su inquina.

Tartufo, de tu hueste vengadora
Sálvanse el coño, el culo y cada teta,
Toda la fauna exótica y la flora

De la corte de Venus, la saeta
Feroz que no da tregua ni la implora
A criaturas vivas del planeta.

2006. Publicado en El invisible anillo, 2006.


Laura Campmany

Fotografías de un diario, de Óscar Molina

En la poesía de Laura Campmany (Madrid, 1962) hay una lograda simbiosis entre literatura y vida, además de un notable dominio de la forma.

SONETO

En un soneto cabe cualquier cosa:
la tarde del revés, la golondrina
que asoló con sus alas mi oficina,
y el humo, convertido en mariposa.

Le cabe la certeza luminosa
del rayo que ni cesa ni fulmina.
Le cabe la soberbia gongorina
que urdió en la noche el nombre de la rosa.

Si abarcará universos literales,
campos, espigas, lunas, mares, montes,
que, por caber, le caben catedrales
y lirios que resumen horizontes.

¿Y dices que no cabe el amor nuestro?
Si me das un papel, te lo demuestro.

Del amor o del agua, 1993.


Julia Otxoa

Azar, de Julia Otxoa

La obra poética de Julia Otxoa (San Sebastián, 1953) manifiesta una preocupación por la dura condición humana, a la vez que un marcado compromiso estético, que la lleva a incursionar en la poesía visual. Son ingredientes fieles en su obra el juego con el lenguaje, el misterio y la ironía.

SÓLO SE PUEDE ESCRIBIR CON FIEBRE…

Pero aquél que es poeta ni en mitad del tumulto
ni emboscado en la orilla logrará su descanso.
Porque el ojo sin párpado no consigue la noche
y en acecho infinito se le enciende y afila…
ÁNGELA FIGUERA AYMERICH

Sólo se puede escribir con fiebre,
Ángela,
desde el ojo del huracán y el fuego,

acaso tal vez desde el delirio
y el vuelo a tumba abierta,

todo lo demás son párpados y párpados
sobre un disparo de piedra
que la niebla enmudece,

porque sólo una temeraria lucidez,
desde el más extremo de los límites,
puede,

sólo unas córneas heridas,
en las que cabe el mundo,
pueden.

Centauro, 1985.