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João Cruz e Souza

Juventud, de Eliseu Visconti

João Cruz e Souza (1862-1898) está considerado como la principal figura del movimiento simbolista en Brasil. Hijo de padres esclavos, expresó en sus poemas su rechazo a los prejuicios raciales. Su lenguaje, musical, está lleno de imágenes sugerentes y misteriosas.

SUPREMO VERBO

–«Ve, peregrino del camino santo;
haz de tu alma lámpara de ciego;
paso tras paso, alumbra con tu fuego
los invisibles páramos del llanto.

He aquí de amor el cáliz sacrosanto.
Bebe feliz; en tu poder lo entrego.
Es el hijo leal; de él no reniego,
lo defiendo en los pliegues de mi manto.»

Así al poeta le habla la Natura,
mientras él se estremece a su voz pura,
trasfigurado de emoción, sonriendo;

sonriendo a cielos que se van mostrando,
a mundos que se van multiplicando,
a puertas de oro que se van abriendo.

Últimos sonetos, 1905. Traducción de Felipe B. Pedraza.


Salvador Rueda

La primavera, de Joaquim Sunyer de Miró

El malagueño Salvador Rueda (1857-1933) es uno de los principales precursores del modernismo en España. Sus poemas se caracterizan por el intenso colorido y la musicalidad, conseguida por medio de nuevos ritmos y originales combinaciones de estrofas.

LA LÁMPARA DE LA POESÍA

Desde la frente, que es lámpara lírica, desborda su acento,
como un aceite de aroma y de gracia, la ardiente poesía,
y, a los ensalmos que exhala cantando su fresca armonía,
vase llenando de luz inefable la esponja del viento.

Rozan los versos, como alas ungidas de lírico ungüento,
sobre las frentes, que se abren cual rosas de blanca alegría;
y un abanico de ritmos celestes el aire deslía,
cual si moviera sus plumas de magia de Dios el aliento.

Vierte en el aire la lámpara noble sus sones divinos
que, goteantes de sílabas puras, derraman sus trinos
desde el tazón del cerebro de lumbre que canta sonoro.

Y, revolando, las almas acuden de sed abrasadas,
como palomas que beben rocío y ondulan bañadas
en el temblor de la fuente sublime del verso de oro.

Poesía completas, 1911.


Rafael Pombo

Estancieros de las cercanias de Vélez, de Carmelo Fernández

En la amplia producción poética del colombiano Rafael Pombo (1833-1912), publicada póstumamente entre 1916 y 1917, aparecen los principales temas del romanticismo: el amor y la mujer, la religión y la filosofía, la naturaleza, la patria y el pueblo.

A LA POESÍA

Vicio divino, que a groseros vicios
Me hiciste despreciar,
Y las mil vanidades y artificios
Sacro elixir que al corazón y al alma
Das juventud sin fin,
Y entre abrojos y fango, etérea calma
Y alas de serafín,
Con que volver al aire primitivo,
Al gusto primicial
Y juicio puro, y al entero activo
Ser todo personal.
Libre del yugo de años mil, y de hombres,
Y de hábito y refrán,
Para llamar las cosas por sus nombres
Otra vez, como Adán;
Señalar el cauce del derecho,
Y por sobre el saber
Y modo y ley del hombre, siempre estrecho,
Los del Supremo Ser.
Y así del mar ir a su fuente arcana
Y del acto al motor
Y adelantándose a la marcha humana
Servir de gastador.
O revolar por cuantas cosas bellas
Hizo Dios con querer
Y el alma ufana regalando en ellas
Vivir, sentir, creer.
Genio de amor inagotable, ardiente,
Eterno, universal,
Que a pasado y futuro haces presente,
Y real a lo ideal;
Y a un hombre solo, humanidad entera,
Con cuyo corazón
Toda ella lucha, y cree, ama, y espera,
Y llora su aflicción:
Siempre, ¡oh poesía! te adoré en privado
Como a dios familiar.
Nunca a exponerte me atreví al mercado
Ni profané tu altar.
Tu néctar mismo, la embriaguez del canto
Fue mi rico laurel,
Y el tierno abrazo, la sonrisa, el llanto
Que arrebaté con él.
Y una, y ciento, y mil veces te bendigo
Por más de un dulce sí,
Y más de un noble corazón amigo
Conquistados por ti.
Ese es mi oro, el único, tú sabes,
A que tengo afición,
Yo que no sueño en poseer más llaves
Que las del corazón.


José Antonio Domínguez

Los arqueros, de Pablo Zelaya Sierra

El Romanticismo dio algunos frutos tardíos en Honduras: es el caso del poeta José Antonio Domínguez (1869-1903), autor de excelentes sonetos, vigorosos y exaltados.

LA MUSA HEROICA

Si quieres que tu canto digno sea
de tu misión, del siglo y de la fama,
no derroches el estro que te inflama
en dulce pero inútil melopea.

Lanza las flechas de oro de la idea;
depón el culto de Eros y proclama
otro mejor; la lucha te reclama:
yérguete altivo en la social pelea.

No enerves tu vigor con el desmayo
del femenil deliquio; ya no es hora
de lágrimas y besos; doquier mira:

Hoy la estrofa compite con el rayo,
la inspiración es lava redentora y clava
en manos de Hércules la lira.


Carolina Coronado

Juana la Loca, de Francisco Pradilla Ortiz

La poesía de la extremeña Carolina Coronado (1820-1911) participa de las convenciones de la literatura romántica. Entre los poemas de la serie “A las poetisas” (1846) se encuentra algunos en los que reivindica el papel de la mujer en la literatura.

LA POETISA EN UN PUEBLO

¡Ya viene, mírala! ¿Quién?
–Esa, que saca las coplas.
–Jesús, qué mujer tan rara.
–Tiene los ojos de loca.
Diga V., don Marcelino,
¿será verdad que ella sola
hace versos sin maestro?
–¡Qué locura!, no señora;
anoche nos convencimos
de que es mentira, en la boda:
si tiene esa habilidad
¿por qué no le hizo a la novia,
siendo tan amiga suya
décimas o alguna cosa?
–Una décima, es preciso
dije– el novio está empeñado:
«ustedes se han engañado
me respondió, no improviso.»
–Siendo la novia su amiga,
vamos, ¿no ha de hacerla usted?–
«Pero por Dios, si no sé,
¿no basta que yo lo diga?»
La volvimos a rogar,
se levantó hecha una pólvora,
y en fin, de que vio el empeño
se fue huyendo de la boda.
Esos versos los compone
otra cualquiera persona,
y ella luego, por lucirse,
sin duda se los apropia.
–Porque digan que es romántica.
–¡Qué mujer tan mentirosa!
–Dicen que siempre está echando
relaciones ella sola.
–Se enseñará a comedianta.
–Ya se ha sentado ¡la mona!
Más valía que aprendiera
a barrer que a decir coplas.
–Vamos a echarla de aquí.
–¿Cómo? –Riéndonos todas.
–Dile a Paula que se ría.
–Y tú a Isabel, y tú a Antonia.
Ja ja ja ja ja ja ja.
Ya mira, ya se incomoda.
Ya se levanta y se va…
¡Vaya con Dios la gran loca!

1845.