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Eduardo Langagne

Casa de alegría, de Carlos Pellicer López

Eduardo Langagne (México, 1952) destaca entre los poetas de su generación por el concienzudo trabajo prosódico, aprendido en las formas clásicas, la vanguardia y la poesía contemporánea.

SEIS

y tú pensando que duerme el sustantivo
porque tropieza tu mirada en el poema
y lo observas escrito en el papel
y es más inofensivo que un alacrán sin cola
y no se ve la espuma que rabia por la boca
y lo arrinconas
en el sitio de las cosas desgastadas

entonces no puedes entender
si el sustantivo es hipócrita
o te faltó coraje para hacerlo vomitar
o si te mira con los ojos de animal desconocido
que te va carcomiendo poco a poco
o si ya te ha matado y tú aún no percibes
el olor desgarrado de tu entraña

«Números», en Donde habita el cangrejo, 1980.


Horacio Castillo

Piedra Lunar, de Ernesto Deira

El poeta Horacio Castillo (Argentina, 1934-2010), excelente traductor de poetas griegos antiguos y modernos, aspira, como éstos, a la armonía del lenguaje y a la recreación de mitos y anécdotas.

ARTE POÉTICA

Soltar la lengua, de manera que no trabe el producto
que viene desde adentro, impulsado
por una fuerza superior
y el hábil juego de riñón y diafragma;
insistir presionando los músculos
como para expulsar
un caballo o un cíclope;
repetir el procedimiento
provocándolo inclusive con los dedos
o una materia acre,
hasta quedar vacío, sólo reseca piel,
odre para colgar del primer árbol,
extenuada matriz de lo volátil, acaso de la luz.

Materia acre, 1974.


José Gutiérrez

Las Meninas y un servidor, de Eleazar

El granadino José Gutiérrez (1955) concibe el poema como la “plasmación artística, a través del lenguaje, de nuestros impulsos más verdaderos”. Rigor poético y autenticidad moral son los dos principios que se impone como creador.

POÉTICA

Un deseo de luz para las manos,
esta lira que suena en mi silencio,
cuchillada de sol entre los ojos,
alto vuelo de pájaros solemnes
sobre el dolor del mundo: denso olvido;
navaja cenicienta, la palabra,
es el arma que esgrimo.

Primeros poemas, 1976.


Margaret Atwood

Calisto, de Tony Scherman

La poesía de Margaret Atwood (Canadá, 1939) comparte con su obra narrativa y ensayística el interés por los mitos culturales y literarios, los derechos humanos, el papel de la mujer en la sociedad y los problemas medioambientales. Su lengua poética se caracteriza por la contención retórica, el ritmo cuidado y el uso de la paradoja.

LAS PALABRAS SIGUEN SU VIAJE

¿Sufren en realidad los poetas más
que otra gente? ¿No es sólo
que a ellos les toman fotos
y se les ve hacerlo?
Los manicomios están llenos de aquellos
que nunca escribieron un poema.
La mayoría de los suicidas no son
poetas: una buena estadística.

Algunos días sin embargo quiero, todavía,
ser como otra gente;
pero entonces voy y hablo con ellos,
esa gente que se supone que son
distintos, y se parecen mucho a nosotros,
excepto que carecen de esa cosa
que pensamos que es una voz.
Nos decimos entre nosotros que ellos son más débiles
que nosotros, menos definidos,
que ellos son lo que nosotros definimos,
que les estamos haciendo un servicio,
que nos hace sentir mejor.
Ellos son menos elegantes en el dolor que nosotros.

Pero mira, dije nosotros. Aunque pueda odiar tus tripas
individualmente, y nunca quiera verte,
aunque prefiera pasar el rato
con dentistas, porque aprendo más,
hablé de nosotros en plural, nos uní
como los miembros de alguna caravana de la muerte
que es como nos veo, viajando juntos,
las mujeres con velo y de una en una, con esa mirada
hacia adentro y los ojos desviados,
los hombres en grupo, con sus bigotes
y pasatiempos y baladronadas

en el lugar al que estamos pegados, el lugar que hemos escogido,
un peregrinaje que tomó un rumbo equivocado
en alguna parte hace mucho y terminó
aquí, a plena luz
del sol, y las sombras duras rojinegras
desplegadas por cada piedra, cada árbol muerto misterioso
en sus particularidades, su doble gravedad, pero flotando
también en la aureola de piedra, de árbol,

y no estamos más malditos en realidad que nadie, mientras vamos
juntos a través de este terreno lunar
donde todo está seco y agoniza y está
tan vivo, hacia las dunas, desvaneciéndonos fuera de campo,
desvaneciéndonos fuera de la vista de los demás,
desvaneciéndonos incluso fuera de nuestra propia vista,
buscamos agua.

Luna nueva, 1984. Traducción de Luis Marigómez.


Tomás Segovia

Cráter, de Vicente Rojo

La poesía del hispano-mexicano Tomás Segovia (Valencia, 1927-2011) es una reflexión sobre el tiempo, el erotismo, la vida del hombre en la naturaleza, y el sentido de la existencia. Su originalidad reside en su desobediencia a las recetas y consignas de escuelas y grupos.

ANSIA

Completa, mi obra será un día
todo un mar rico y cambiante
que en un profundo acorde vasto
fundirá todo el pequeño esmero.

Sobre él flotará mi vida,
dichosa como un dios
y como un dios cumplida y sin futuro.

[2.9.48]

La triste primavera, 1948-1950.