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Pálmenes Yarza

La poesía de la venezolana Pálmenes Yarza (1916-2007) es una constante exploración del tiempo: intenta captar la imagen del presente, el momento clave, y a la vez reencontrar el ámbito del pasado, el tiempo perdido.

PROMESAS

He de aprender a hilar mi tela
como la araña, sin telar;
demarcaré en medio de la vida
la armonía de ser!

Cavaré la tierra con mi raíz,
como la planta,
y después
subirá mi fuerza al cielo
y se dará en flor;
génesis de la vida!
la flor es la canción del árbol!

Con mis ojos diáfanos
soliviantaré la calma de la tierra
en las noches largas!

Hablaré conmigo;
y cuando hable con los otros
mi silencio será el lastre
de las palabras suspendidas
en el alma!

Pálmenes Yarza, 1936.


Yolanda Castaño

Yolanda Castaño (Santiago de Compostela, 1977), poeta bilingüe en gallego y en castellano,  concibe la poesía como una forma de búsqueda de la propia identidad y del lugar en el mundo, a través de cuidadas imágenes y la incorporación al poema de elementos de otros géneros, como el aforismo, el diario, el teatro, la carta…

LA POESÍA ES UNA LENGUA MINORIZADA

Comenzaría por el espesor. Su acidez, su ph.

Camina igual que una mujer:
entre la masacre de lo invisible
y el campo de concentración de la visibilidad.

Ladra estilo y final,
una épica hospitalaria.

En el poema el lenguaje
se hace oídos sordos a sí mismo,
en él las palabras amplían
su círculo de amistades.

Hay que masturbar el abecedario
hasta que balbucee cosas
aparentemente inconexas.

Caja de cambios del habla,
gestos de otro orden.
La sonrisa del mosquito dentro de la piedra de ámbar.

No se trata de que no comprendas árabe.
No entiendes

poesía.

La segunda lengua, 2014. Traducción de la autora.


Dionisia García

La escritora albaceteña Dionisia García (1929) concibe la poesía como reflexión sobre su propia trayectoria vital, una constante búsqueda de claridad en el entramado caótico de la existencia. Para alcanzarla, hará uso de un lenguaje poético depurado: «para enaltecer la palabra conviene dejarla lo más sola posible».

MEDITACIÓN Y CANTO

Mientras seas, conmemora los días,
préndelos en varillas titilantes,
amparado abanico entre tus manos.

El transcurrir ligado a sus historias,
y, desde los registros de recuerdo,
podrás rememorar con impaciencia
cualquier atardecer sobre nosotros.
Es el rastro cuanto nos sobrevive
y unge carne de amar en falso sueño.
Las caricias, ay, las manos, y el beso
de aquella madrugada junto al álamo:
todo quedó grabado sobre el lienzo,
armonía con cintas de paisaje
en tímido desdén amanecido
hasta llenar el vaso de los ojos.

Mientras no sucumbimos, cumple al cielo,
prepara los manteles para el ágape,
reza conmigo el canto apasionado
a tanto pormenor que Dios ofrece.

Mnemosine, 1981.


Yolanda Bedregal

La búsqueda y afirmación de la propia identidad es el motivo nuclear que recorre la poesía de Yolanda Bedregal (La Paz, 1916-1999), conocida como «Yolanda de Bolivia» y «Yolanda de América». Si en sus primeros libros, predomina la búsqueda y exaltación de la niñez; en sus últimas obras, se asume la exploración místico-religiosa de su ser.

INUTILIDAD

En cada nueva luna
mi alma inventa
una canción de cuna
inútilmente.

Veintisiete palabras de ansiedad
tiene mi canto;
y cuando se apaga la luna,
cada palabra se disuelve
inútilmente
en un hilo de sangre.

Ecos, 1940.


Ana María Rodas

En la poesía de Ana María Rodas (Guatemala, 1937), se plantean nuevas visiones del erotismo, desde una perspectiva claramente feminista. Hay, además, una decidida defensa de la libertad, la pasión, la lujuria y la justicia; también, una rotunda condena de la guerra y la violencia.

ESTO NO SIRVE, DICEN…

Esto no sirve, dicen.
no es poesía porque hablo de máquinas.
De cocina.
De lo que cuesta,
cuando no hay deseos,
trabajar.
Yo escribo simplemente lo que siento.
Y todo es poesía, porque para mí lo mismo
vale una gota de lluvia
que el humo negro.
Ahora sí! Me atajan.
La lluvia es objeto poético
el diésel, problema municipal.

Poemas de la izquierda erótica, 1973.