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Teresa Gracia

Dánea, de Juan Navarro Baldeweg

La poesía de Teresa Gracia (Barcelona, 1932-2001) refleja la amarga vivencia del exilio, el paso del tiempo y el anhelo de conquistar en el verso regular, encadenado al metro y la rima, la insobornable libertad interior del artista.

NACE EL POETA CON LA MANO HERIDA…

Nace el poeta con la mano herida
porque a ras de la palma le han cortado
el cordón en los dedos enredado
con que a su madre musa estuvo unida.

Pero se mueve en el papel caída
dejando siempre por el mismo lado
en filial obediencia a un dictado
la señal de que va perdiendo vida.

Sólo un brazo en el cuerpo la protege
y se la lleva al alma, cuna y tumba
donde entrará también cuando sucumba

el puño que en los versos entreteje
golpes contra el barrote de la pluma
que a la pena mayor, la cárcel suma.

Cuarenta y tantos sonetos al soneto, 1998.


Reina María Rodríguez

Fruta madura, de Mary Cary

La poesía de Reina María Rodríguez (1952) se aleja de la vocación colectivista de la generación anterior, la del prosaísmo coloquial, para recuperar el protagonismo del sujeto poético como individuo, buscando un lenguaje y unos temas más personales.

LA ISLA DE WIGHT

yo era como aquella chica de la isla de Wight
–el poema no estaba terminado
era el centro del poema lo que nunca estaba terminado–
ella había buscado
desesperadamente
ese indicio de la arboladura.
había buscado…
hasta no tener respuestas ni preguntas
y ser lo mismo que cualquiera
bajo esa indiferencia de la materia
a su necesidad, el yo se agrieta.
(un yo criminal y lúdico que la abraza
a través de los pastos ocres y resecos del verano).
ella había buscado «la infinitud azul del universo en el ser».
–lo que dicen gira en torno a sus primeros años
cuando el padre murió sin haber tenido demasiado
conocimiento del poema–.
sé que esa mentira que ha buscado
obtiene algún sentido al derretirse
en sus ojos oscuros, ha buscado el abrupto sentido del sentir
que la rodea.
(un poema es lo justo, lo exacto, lo irrepetible,
dentro del caos que uno intenta ordenar y ser)
y lo ha ordenado para que el poema no sea necesario.
despojada del poema y de mí
va buscando con su pasión de perseguir
la dualidad. ha perdido, ha buscado.
ha contrapuesto animales antagónicos que han venido a morir
bajo mi aparente neutralidad de especie,
un gato, un pez, un pájaro… sólo provocaciones.
–te digo que los mires–
para hallar otra cosa entre esa línea demoledora de las formas
que chocan al sentir su resonancia.
–también aquí se trata del paso del tiempo,
de la travesía del mar por el poema–
a donde ellos iban, los poemas no habían llegado todavía.
yo era como aquella chica de la isla de Wight
había buscado en lo advenedizo
la fuga y la permanencia de lo fijo y me hallo
dispuesta a compartir con ella a través de las tachaduras
si el poema había existido alguna vez materialmente
si había sido escrito ese papel
para conservar el lugar de una espera.

La foto del invernadero, 1998.


Nancy Morejón

Desnudo bajo la lluvia, de Joel Jover

En la poesía de Nancy Morejón (Cuba, 1944) se fusiona lo íntimo y lo social, la vida cotidiana y la revolución. La poesía negra tiene en ella a una de sus más célebres representantes.

MANTO

Oh las palabras formando un manto
a mi alrededor.
La pureza de sus sonidos
anda corriendo sobre mi funda de bambula.
Oh las palabras sonando sobre el lago
de un país de África del Sur.
Cuántas palabras entretejidas que no necesito ver
sino escuchar como estrujadas, a una vez,
en el fondo de los océanos,
hasta que un delfín asoma su cola triunfal
en el centro de las madréporas
y un canto de sirena va empujando su nariz rosa
hasta la punta de una luna,
esa luna que las palabras van tejiendo
con una hebra de plata
que tiene como fondo el ardor de las algas ondeantes,
una hebra de plata que se agiganta
como en la música de mi vecino José Claro Fumero
y se transforma en un precioso manto tibio para mi bien.

Carbones silvestres, 2005.


Clarinda

La Coronación de la Virgen, de Bernardo Bitti

En 1608 se publica en Sevilla el Discurso en loor de la poesía, un arte poética en verso, compuesta por una poeta anónima del Virreinato del Perú, a la que se conoce como Clarinda. A la moda italianizante se acoge este poema en tercetos en alabanza del “metrificar dulce y sabroso”.

DISCURSO EN LOOR DE LA POESÍA

(FRAGMENTO)

Después que Dios con brazo poderoso
Dispuso el caos y confusión primera,
Formando aqueste mapa milagroso;

Después que en la celeste vidriera
Fijó los signos, y los movimientos
Del Sol compuso en su admirable esfera;

Después que concordó los elementos
Y cuanto en ellos hay, dando preceto
Al mar que no rompiese sus asientos;

Recopilar queriendo en un sujeto
Lo que criado había, al hombre hizo
A su similitud, que es bien perfecto.

De frágil tierra y barro quebradizo
Fue hecha aquesta imagen milagrosa,
Que tanto al autor suyo satisfizo;

Y en ella con su mano poderosa
Epilogó de todo lo criado
La suma, y lo mejor de cada cosa.

Quedó del hombre Dios enamorado,
Y diole imperio y muchas preeminencias,
Por Vicediós dejándole nombrado.

Dotole de virtudes y excelencias,
Adornolo con artes liberales,
Y diole infusas por su amor las ciencias.

Y todos estos dones naturales
Los encerró en un don tan eminente,
Que habíta allá en los coros celestiales.

Quiso que aqueste don fuese una fuente
De todas cuantas artes alcanzase,
Y más que todas ellas excelente;

De tal suerte, que en él se epilogase
La humana ciencia, y ordenó que el darlo
A solo el mismo Dios se reservase;

Que lo demás pudiese él enseñarlo
A sus hijos, mas que este don precioso
Sólo el que se lo dio pueda otorgarlo.

¿Qué don es éste? ¿quién el más grandioso
Que por objeto a toda ciencia encierra,
Sino el metrificar dulce y sabroso?

El don de la poesía abraza y cierra,
Por privilegio dado de la altura,
Las ciencias y artes que hay acá en la tierra.

Ésta las comprehende en su clausura,
Las perfecciona, ilustra y enriquece
Con su melosa y grave compostura.

Y aquel que en todas ciencias no florece,
Y en todas artes no es ejercitado,
El nombre de poeta no merece.

Y por no poder ser que esté cifrado
Todo el saber en uno sumamente,
No puede haber poeta consumado.

Pero serálo aquel más excelente
Que tuviere más alto entendimiento,
Y fuere en más estudios eminente.

1608. Incluido en los preliminares de la Primera parte del Parnaso Antártico, de obras amatorias, de Diego Mejía.


Maria Wine

Stora Nassa, motivo, de Roland Svensson

En los versos de Maria Wine (Suecia, 1912-2002) se percibe una concepción místico-romántica de la poesía: la naturaleza, el amor, el tiempo, lo cotidiano, todo ello es imantado por la mirada profundamente subjetiva, a veces visionaria, de la autora.

DENTRO DE CADA POEMA

Dentro de cada poema
brilla una lamparita

En el espacio y en el tiempo
en el mar y en la tierra
en el hombre y el animal
en todo lo creado
por la Naturaleza y por la mano del hombre
hay un poema
que brilla como una lámpara

Si buscas con detención
quizás descubras también una lámpara
dentro de tu oscuridad más profunda.

La fuente de piedra, 1954. Traducción de Justo Jorge Padrón.