Autor: editor

Nicolás Olivari

Homenaje a Baigorria, de Juan Batlle Planas

Para Borges, la poesía de Nicolás Olivari (Argentina, 1900-1966) “expresa con desesperada intensidad el tema que es suyo: el aburrimiento, el estudio para suicida, el rencor suburbano”. Se propuso, según declaró en el prólogo de uno de sus libros, exagerar la realidad hasta la irrealidad.

YO, POETA…

Así como me veis, desmedrado y alto,
como un sí es no es grotesco en la figura
soy un guerrero audaz que va al asalto
del amor de una bella criatura

Para lograrte amada de mi ensueño
en algo ha de valerme la poesía
por ella llegaré a ser tu dueño,
por ella entre mis brazos serás mía

La amada infiel, 1924.


Mario Luzi

Jinete, de Marino Marini

Mario Luzi (1914-2005) es uno de los más importantes representantes de la corriente hermética en Italia. En su obra, que aúna poesía y pensamiento, continuamente aparecen interrogaciones y elipsis, que reflejan las incertidumbres del escritor ante la realidad y sus metamorfosis.

¿DÓNDE ME LLEVAS, ARTE MÍO…?

¿Dónde me llevas, arte mío,
a qué remoto
desértico territorio
de repente me arrojas?

¿A qué paraíso de salud,
de luz y libertad,
arte, mediante hechizo me escoltas?

¿Mío? no es mío este arte,
lo practico, lo afino,
le abro las reservas
humanas del dolor,
divinas me provee
él de ardor
y de contemplación
en los cielos en los que me adentro…

¡Oh mi indescifrable condición,
mi insostenible encarnación!

«Él, su arte», en Viaje terrestre y celeste de Simone Martini, 1994. Traducción de Pedro Luis Ladrón de Guevara.


Eduardo Hurtado

Autorretrato, de Enrique Guzmán

La poesía de Eduardo Hurtado (México, 1950) se propone explorar el mundo desde la emoción y desde la ironía, con un lenguaje antirretórico, y en resuelta complicidad con el lector.

LITERATURA

Nacida contra el blanco:
sueña mares y tierras,
velocidad, estanques,
historias con futuro
–el futuro impaciente
de una puesta de sol.
En su pizarra
caben las curvas y las rectas,
el horizonte al fondo,
el mapa de los fósiles,
las huellas de algún pájaro.
Pero está cerca:
es la línea en el polvo,
la vida de los muertos;
es la voz que convoca
a danzar otra vez
junto a la piedra.
Sus normas no son ley.
Se gasta y se recrea.
Es un código vasto
como el sueño y el agua.
Comienza en el misterio
–y no lo niega.

Puntos de mira, 1997.


Kepa Murua

Nadadora, de Juan Diego Miguel

Kepa Murua (Guipúzcoa, 1962) es un poeta anómalo: independiente, clásico y vanguardista, lírico y comprometido con la realidad. En su ensayo La poesía si es que existe, define a ésta como “objeto en el tiempo: una hoja de cálculo, un ritmo calculado, un entretenimiento del alma, pura matemática”.

TENER UN POEMA

Tener un poema de calles estrechas.
De hielo, de agua, aunque no llueve.
Tener un poema agazapado tras el muro
y recorriendo la silueta de un cuerpo
caminando por el asfalto.
Un poema sin dueño, sin firma un nombre.
Y olvidarse que mañana combatirá el hombre
con la paz de sus rezos, que después
aparecerá un nombre en el sitio donde tú huiste.
Poeta lanzado al abismo. Derrota bañada en verso.
Jamás deletreado en lengua alguna.

Cavando la tierra con tus sueños, 2000.


Reina María Rodríguez

Fruta madura, de Mary Cary

La poesía de Reina María Rodríguez (1952) se aleja de la vocación colectivista de la generación anterior, la del prosaísmo coloquial, para recuperar el protagonismo del sujeto poético como individuo, buscando un lenguaje y unos temas más personales.

LA ISLA DE WIGHT

yo era como aquella chica de la isla de Wight
–el poema no estaba terminado
era el centro del poema lo que nunca estaba terminado–
ella había buscado
desesperadamente
ese indicio de la arboladura.
había buscado…
hasta no tener respuestas ni preguntas
y ser lo mismo que cualquiera
bajo esa indiferencia de la materia
a su necesidad, el yo se agrieta.
(un yo criminal y lúdico que la abraza
a través de los pastos ocres y resecos del verano).
ella había buscado «la infinitud azul del universo en el ser».
–lo que dicen gira en torno a sus primeros años
cuando el padre murió sin haber tenido demasiado
conocimiento del poema–.
sé que esa mentira que ha buscado
obtiene algún sentido al derretirse
en sus ojos oscuros, ha buscado el abrupto sentido del sentir
que la rodea.
(un poema es lo justo, lo exacto, lo irrepetible,
dentro del caos que uno intenta ordenar y ser)
y lo ha ordenado para que el poema no sea necesario.
despojada del poema y de mí
va buscando con su pasión de perseguir
la dualidad. ha perdido, ha buscado.
ha contrapuesto animales antagónicos que han venido a morir
bajo mi aparente neutralidad de especie,
un gato, un pez, un pájaro… sólo provocaciones.
–te digo que los mires–
para hallar otra cosa entre esa línea demoledora de las formas
que chocan al sentir su resonancia.
–también aquí se trata del paso del tiempo,
de la travesía del mar por el poema–
a donde ellos iban, los poemas no habían llegado todavía.
yo era como aquella chica de la isla de Wight
había buscado en lo advenedizo
la fuga y la permanencia de lo fijo y me hallo
dispuesta a compartir con ella a través de las tachaduras
si el poema había existido alguna vez materialmente
si había sido escrito ese papel
para conservar el lugar de una espera.

La foto del invernadero, 1998.