Autor: editor

Rafael Pérez Estrada

Eurídice en el tártaro de los infiernos, de Pedro Guajardo

La poesía del malagueño Rafael Pérez Estrada (1934-2000) se caracteriza por la pasión por destruir el estereotipo, lo repetido, y la aspiración a acceder a mundos desconocidos del sueño y el deseo y sumergirnos en lo sorprendente y maravilloso.

POÉTICA

Escribir o levitar.
El poema es sólo el espejismo del poema que soñamos.
Hondo, al final de la llaga está el poema.

El levitador y su vértigo, 1999.


Armando Ulloa

Papudo, de Augusto Barcia

El chileno Armando Ulloa (1899-1928) cantó el amor, el paisaje, el paso del tiempo, con tierna melancolía, en versos sencillos, armoniosos y clásicos.

PARA ESCRIBIR MIS VERSOS DIÁFANOS Y SENCILLOS…

Para escribir mis versos diáfanos y sencillos,
dos cosas sólo pido, con la humildad de un ciego:
un rincón que perfumen rosa, menta y tomillo
y –¡oh musa inolvidable!– soledad y sosiego.

Quiero que en ellos quede todo lo que fue mío,
la vida que renace con el primer retoño,
el sol que cubre de oro las mieses del estío,
los frutos del invierno y el vino del otoño.

Que viva en sus estrofas todo lo que florece,
el corazón cansado que se rejuvenece,
los sueños de la infancia que marchitó la edad.

Los árboles cargados de frutos esplendentes,
los pájaros, las flores, los bosques, las vertientes
y el alma melancólica de mi vieja heredad.

Poemas de la tierra y otros poemas, 1931, póstumo.


José de Espronceda

El fusilamiento de Torrijos, de Antonio Gisbert

José de Espronceda (1808-1842) representa, en España, el Romanticismo liberal más exaltado. Una caterva de personajes rebeldes y marginales pueblan una obra que oscila entre lo lírico y lo narrativo.

EL ÁNGEL Y EL POETA

ÁNGEL

¿Osas trepar, poeta, a la montaña
de oro del cenit?

POETA

¡Quienquiera seas,
ángel sublime, del empíreo cielo
radiante aparición, o del profundo
príncipe condenado a eterno duelo
y a llanto eterno, dame que del mundo
rompa mi alma la prisión sombría,
mis pies desprende de su lodo inmundo,
y en alas de Aquilón álzame y guía!

ÁNGEL

¡Oh, hijo de Caín! Sobre tu frente
tu orgullo irreverente
grabado está, y tu loco desatino:
do tus negros informes pensamientos,
las nubes que en oscuro remolino
sobre ella apiñan encontrados vientos,
y el raudo surco de amarilla lumbre,
que en pálida vislumbre,
ráfaga incierta de la luz divina,
sus sombras ilumina,
muéstranme en ti al poeta,
¡el alma en guerra con su cuerpo inquieta
muéstranme en ti la descendencia, en fin,
rebelde y generosa de Caín!


Evaristo Carriego

La Vuelta de Rocha, de Víctor Cunsolo

Los poemas de Evaristo Carriego (1883-1912) nos muestran una versión poética de las orillas del norte de Buenos Aires. Es el primer espectador de los barrios pobres en la poesía argentina. Su estilo debe mucho al modernismo, pero se aparta de él en su intento de expresar con realismo el ambiente de los suburbios.

SI DE ESTAS CUERDAS MÍAS, DE TONOS MÁS QUE RUDOS…

Si de estas cuerdas mías, de tonos más que rudos,
te resultasen ásperos sus rendidos saludos,
y quieres blandos ritmos de credos idealistas,
aguarda delicados poetas modernistas
que alabarán en oro tus posibles desdenes,
coronando de antorchas tus olímpicas sienes,
devotos de la blanca lis de tu aristocracia,
con que ilustro los rojos claveles de mi audacia,
o espera, seductora, decadentes orfebres
que graben tus blasones en sus creadoras fiebres:
yo, trabajo el acero de temples soberanos:
los sonantes cristales se rompen en mis manos.

De «Envíos» en Misas herejes, 1908.


Paul Celan

El castillo, de Avigdor Arikha

El rumano Paul Celan (1920-1970) es uno de los mayores poetas de la lengua alemana. En su poema “Fuga de la muerte” expresó el trágico destino del pueblo judío.

HACIA DONDE SE ME CAYÓ LA PALABRA QUE ERA INMORTAL…

Hacia donde se me cayó la palabra que era inmortal:
en la garganta del cielo detrás de la frente,
hacia allí va, asistida por saliva y basura,
la Siete-Estrellas que conmigo vive.

En la bitácora las rimas, el aliento en el estiércol,
el ojo un serviola de imágenes –
y sin embargo: un silencio erguido, una piedra,
que rodea la escala del diablo.

La rosa de nadie, 1963. Traducción de José Luis Reina.