Autor: editor

Ana Rossetti

Danza cubana, de Isabel Muñoz

Un erotismo trasgresor y un esteticismo culturalista, que se nutre de mitos clásicos y cristianos, y también de otros más modernos, como los poetas románticos, el cabaret y el teatro, caracterizan la obra de la gaditana Ana Rossetti (1950).

AUN LA ESCRITURA DEJA ATRÁS SUS RENGLONES DESATANDO SU INCONTENIBLE ESTELA…

Aun la escritura deja atrás sus renglones desatando su incontenible estela:
impronta que reseca su lacada herida;
sentimientos que se alejan hasta desvanecerse, hasta abismarse, veloces en
[las ráfagas nubladas del principio.
Conforme crece se empequeñecen sus vagones de carga perecedera: imágenes
[que se convierten en reflejo;
consignas que acumulan sus escombros, que domestican sus significados hasta
[que deja de ser.
Irreversiblemente, las palabras, mientras avanzan, mientras se abren camino
[en el vacío, mientras su máquina demoledora persigue los instantes,
van empapando, absorbiendo el agua de la clepsidra.
Van acortando el lápiz, acelerando su consunción, al intentar organizar la
[pervivencia.
Van desposeyéndose, transformándose, escapando en tanto apresan y
[precisan y detienen.
Pues seguir no es sino dejar atrás, pasar la llana al compás de los péndulos,
[ahondar la saeta en el último tramo, fingiendo desdeñar, o desmentir,
[el pacto que liga la fragilidad a la existencia.

Punto umbrío, 1995.


Oliverio Girondo

Pareja con guitarra, de Luis Seoane

La poesía del argentino Oliverio Girondo (1891-1967), vinculada en sus inicios al ultraísmo, destaca por su continua experimentación lingüística: tropos audaces, ritmos extraños, juegos ingeniosos, incursiones en el feísmo neobarroco y el surrealismo…

RESTRINGIDO PROPÓSITO

Demasiado corpóreo,
limitado,
compacto.

Tendré que abrir los poros
y disgregarme un poco.

No digo demasiado.

Persuasión de los días, 1942.


Julio Aumente

Árboles en flor, de Manuel del Río

El poeta cordobés Julio Aumente (1923-2006) es uno de los fundadores de la revista Cántico, que se convirtió, en la inmediata posguerra, en el refugio de la poesía esteticista, bella y sensual. Sus versos destacan por su imaginación, su ironía, su tono decadente…

DE POÉTICA

Torna voluble el facistol girante
de talladas caobas enceradas y oscuras,
donde en pintados pergaminos lucen
árboles genealógicos hasta Olimpos sublimes.

Comnenos, Lusignan, Valois, Hohenstaufen,
Hungría y Aragón, Plantagenet-Anjou;
es tal tanta belleza suntuaria que habría de ser mentira
–real verdad y mentira del hombre o de la historia, quién la sabe–.

Pues sí, amigos, poética concurrencia,
lucháis como jauría hambrienta por vana dominación.

Tomad mi parte, pavoneaos en el jardín de la fama.
Sin ambición, me quedo errante en mi pasado, en mis salones…

La antesala, 1981-83.


Jorge Montealegre

Barricada, de Alberto Pérez

Poeta chileno de la promoción de los 80, Jorge Montealegre (1954) comenzó a escribir a los 19 años, siendo preso político. En sus versos intenta compatibilizar lo íntimo y lo social.

ALTA POESÍA

Todos los vecinos de mi barrio duermen siesta,
pero hay chicos que golpean puertas fastidiando:
piden pan y no dejan
escribir los mejores poemas sobre el hambre.

Exilios, 1983.


José Antonio Mesa Toré

P de Pintura, de Roberto González Fernández

José Antonio Mesa Toré (Málaga, 1963) muestra especial predilección por la rememoración melancólica de episodios autobiográficos y el empleo del endecasílabo.

POÉTICA

Un joven, pensativo, mira el cielo,
paréntesis de luz en el afán estéril
de capturar el tono de la vida en un verso.
Han pasado los años con la prisa
del asesino por borrar las huellas
y el viento y las aguas huidizas se han llevado
la inocencia, las manos que en la noche
disponían los límites del sueño.
Todavía le quedan unas cuantas reliquias:
varios libros firmados, los diplomas
escolares y vanos que afean las paredes
y las cartas que desde la tardanza
le enviara una novia desdeñosa.
No sabe bien si el tiempo se recobra o se pierde
y acaso –piensa ahora– en esa duda
esté la madurez. Ya no es tan joven
como para ingresar en las antologías
del ramo, aunque le sigan
diciendo las visitas que es muy listo,
acepta en la bonanza de la tarde
que malgastó las horas persiguiendo fantasmas
entre la densa niebla de los folios.
Y con los ojos húmedos, cansado,
mientras a sus espaldas el cielo se oscurece,
regresa a su cuaderno: Un joven, pensativo

El amigo imaginario, 1991.