Autor: editor

Javier Egea

Los hermanos Quintero, de Daniel Quintero

Javier Egea (Granada, 1952-1999) es uno de los fundadores de la corriente literaria conocida como La otra sentimentalidad, caracterizada por su compromiso político de izquierdas y por el distanciamiento de la experiencia personal. Fue el brote más llamativo de la llamada poesía de la experiencia.

POÉTICA

A Aurora de Albornoz
Mas se fue desnudando. Y yo le sonreía
JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

Vino primero frívola –yo niño con ojeras–
y nos puso en los dedos un sueño de esperanza
o alguna perversión: sus velos y su danza
le ceñían las sílabas, los ritmos, las caderas.

Mas quisimos su cuerpo sobre las escombreras
porque también manchase su ropa en la tardanza
de luz y libertad: esa tierna venganza
de llevarla por calles y lunas prisioneras.

Luego nos visitaba con extraños abrigos,
mas se fue desnudando, y yo le sonreía
con la sonrisa nueva de la complicidad.

Porque a pesar de todo nos hicimos amigos
y me mantengo firme gracias a ti, poesía,
pequeño pueblo en armas contra la soledad.

La otra sentimentalidad, 1983.


Tatiana Oroño

Composición III, de Gustavo Serra

Para Tatiana Oroño (Uruguay, 1947), la función de la poesía es rescatar el pasado, enfrentar la palabra poética al olvido, dar testimonio de la experiencia vital íntima y colectiva, decir lo que todavía no se ha dicho.

AQUÍ

Quiero escribir los versos
que se aten
a lo que conocí, a las cosas que quise
versos restitutivos
de los tiempos que fueron
como animales mansos
masticando las briznas de mi primera vida.
Quiero escribir un verso en donde cante
mi ligadura al modo que viví
mi destino grupal, mi infatigable rumbo
de célula compleja.
(Y que se escriba
con el corazón alto y un latido
perdiguero y delgado.)

El alfabeto verde, 1979.


Manuel Curros Enríquez

Paisaje, de Ovidio Murguía

Manuel Curros Enríquez (1852-1908), poeta orensano clave en el Rexurdimento de la lírica gallega, denunció en sus versos el caciquismo y el oscurantismo religioso.

¡ROMPED LAS LIRAS!

Por encima de la barahúnda
de escarnios y excomuniones
que las cantigas de los siervos
por doquier suscitan,
espantada, atónita,
la virgen Poesía
clamó desalentada:
«¡Vates, romped las liras!»

¡Romped las liras cuando
se hace temer todavía
la maza de Xan Dente
por vara de Justicia!
¡Cuando en nuestros Códigos
no vale de un nombre la vida
los siete viles escudos
en que la tasó Molina!

¡Callar!… ¡Que no se escucha
el chapotear de las víctimas
en el mar de azufre y sangre
de la esclavitud caídas!
¡Callar!… ¡Y las manos clavadas,
y la túnica ceñida,
y la intolerancia abajo
y la intolerancia arriba!

No. Hecha está la promesa
y es menester cumplirla.
La patria muere. ¡Mal haya
el hijo que no la mira!
¡Y mal haya quien le niegue,
por tedio o cobardía,
los himnos que la amortajen,
la sangre que la redima!

¡Romped las liras delante
de la libertad que aspira
bajo la zarpa férrea
del dogma que la asesina!…
¡Aún gobierna Claudio!
¡Aún Seiano priva!
¡Aún los proscritos lloran
y triunfa Mesalina!

¡No la rompáis, poetas!
Templadla en odio, en ira,
hasta que de ella salgan
las explosiones de las minas;
hasta que cada nota
como una espada hiera,
como una epidemia barra
las viejas teogonías.

Gustoso despedazara
y resignado la mía,
si en eso de mi pueblo
la suerte consistiera,
mas, mientras huérfano y triste
mis consuelos pida,
romperla… ¡en tu testa
tan sólo, tiranía!

Aires de mi tierra, 1880. Traducción de Xavier Costa.


Clementina Suárez

Vista de San Antonio de Oriente, de José Antonio Velásquez

La hondureña Clementina Suárez (1906-1991) cultivó la poesía erótico-amorosa, desde una perspectiva feminista y rebelde, y la poesía social.

COMBATE

Yo soy un poeta,
un ejército de poetas.
Y hoy quiero escribir un poema,
un poema silbatos,
un poema fusiles
para pegarlos en las puertas,
en las celdas de las prisiones,
en los muros de las escuelas.
Hoy quiero construir y destruir,
levantar en andamios la esperanza.
Despertar al niño,
arcángel de las espadas,
ser relámpago, trueno,
con estatura de héroe
para talar, arrasar,
las podridas raíces de mi pueblo.

Con mis versos saludo a las generaciones futuras, 1988.


Antero de Quental

Praia das Maçãs, de José Malhoa

El portugués Antero de Quental (1842-1891) pasó del romanticismo de influencia lamartiniana a la poesía de compromiso social, tras su conversión al socialismo. En sus Sonetos (1886) se refleja la lectura de pensadores pesimistas como Schopenhauer.

A UN POETA

Surge et ambula!

Tú que duermes, espíritu sereno,
a la sombra de cedros seculares,
como un levita al pie de los altares,
ajeno a luchas y fragor terreno,

¡despierta, es hora! El sol, alto ya y pleno,
ha ahuyentado las larvas tumulares…
Un mundo nuevo, al fondo de los mares,
espera el tiempo de dejar su seno…

¡Escucha la gran voz de esas legiones!
¡Son hermanos que se alzan, son canciones
de guerra, son la voz que nada abate!

Álzate, pues, soldado del Futuro,
y con rayos de luz del sueño puro
¡haz, soñador, la espada del combate!

Sonetos, 1886. Traducción de José Antonio Llardent.