Autor: editor

José María Muñoz Quirós

Sin título, de Chema Madoz

José María Muñoz Quirós (Ávila, 1957) expresa en versos sobrios, profundos, sus inquietudes metafísicas en torno al tiempo, la memoria, la soledad.

CARTA

padre, perdóname, no haré más versos.
OVIDIO

Padre, perdóname, no haré más versos,
aunque me hunda en el vano vacío
de no existir, y muera, como pájaro
enjaulado en su cárcel a la que tanto ama
y de la que nunca pensó que escaparía.
Padre, perdóname, no haré más versos,
ni soñaré que algo no tangible me salude
cuando despierto, cuando sólo es de día
para los que tienen oficio más decente.
Perdóname. Los versos sólo pueblan
escaparates de nostalgia, luz oscura
y veneno tan agrio como un beso
premiado por ser dócil, por ser siempre
sólo uno más en el cubil del mundo.
Padre, perdóname. No haré más versos.

Quince años no es nada, 1997.


Carlos Germán Belli

Despertar, de Enrique Galdós Rivas

El peruano Carlos Germán Belli (1927) combina el lenguaje clásico con expresiones coloquiales y temas contemporáneos. De su poesía, dice Vargas Llosa que es “difícil, melodramática, de un narcisismo negro, impregnada de extraño humor, cáustica, cultísima”.

OH HADA CIBERNÉTICA

Oh Hada Cibernética
cuándo harás que los huesos de mis manos
se muevan alegremente
para escribir al fin lo que yo desee
a la hora que me venga en gana
y los encajes de mis órganos secretos
tengan facciones sosegadas
en las últimas horas del día
mientras la sangre circule como un bálsamo a lo largo de mi cuerpo.

Dentro y fuera, 1960.


Manuel Vázquez Montalbán

El arresto, de Rafael Canogar

La poesía de Manuel Vázquez Montalbán (Barcelona, 1939-2003) participa de las técnicas innovadoras de los novísimos, pero mantiene el enfoque comprometido y crítico de las promociones anteriores.

ARTE POÉTICA

Ideas lentas como libros
desplomándose, charcos en la calle
chorretes de sangre en las primeras
páginas
piernas, piernas con curva
blanda remontándose y bragas
blancas como un apósito
mortajas
de leacril y dentaduras rotas alguien canta
sapore di mare, sapore
di sale
y en el sudeste asiático
la guerra McNamara cruza el río
se ahorca a un inocente en esta casa
aquí
junto a las tumbas de pioneros
del renacer textil de las betes
i fils
se ahorcan simplemente, europeamente
soy un poeta militante, camarero
un gin tonic
por favor

llega un poeta blando de sangre
más que roja, pide pippermint
y canta
sucede que me canso de ser célibe
marfiles de tus senos, paisajes
de tus lomos deslomados, oscura
sima, oscuro el mundo, pedazos
de brea y olor a paño limpio, un bidet
respondón
y la tierra, tesis sensual
la antítesis de un limonero seco
culpable el capital del furor, uterino
el tablón de salvación
viva la revolución

austero pasa Blas de Otero, romanza

digo lo que quise decir
y no dije
ya está dicho
¡ay Calatrava de Arriba
mulas sorianas, cabras
al monte!

tirad
tirad de España
la España insana a la mar
a la mar, a la mar
tirad, tirad
que también el pueblo nos espera
con ritmo de habanera

y llega
el cartero con una carta de Celaya
(personal)
subo, bajo, lloro, como
amparo la amparable, ira
por no escribir endecasílabos, soy
el que soy, algo buen chico
me gusta la tortilla de escabeche
el pueblo –Sancho fetén–
me canso
de ser buena persona
volverán
las oscuras golondrinas en tu balcón
sus nidos a colgar

pero grita
airadamente López
Pacheco comunero
más comúnmente que nadie

pongo
pongo el pie
pongo el pie sobre
Castilla
silla de España
y no me extraña
palpar la revolución
al son
de la charanga alada
alzada
sobre un millón de muertos
y entuertos
de una generación
suavemente desliza Guillén (Jorge)
sabiduría antigua, sí, pero no, ser
y no ser
no sé, dice, la inquietud
del círculo ser, no ser repollo
cuatro lados tiene un aro, sol
y regadíos manchegos, muerte
geométrica, patadas en los huevos
dictadura y argumento ontológico
dijo el necio en su corazón no hay
gente como la de Tudela
y era
el necio era de Astorga, entidad
del paraguas en un congreso, my dear
my dear my dear, soy
Jorge Guillén lecturer nada argelino
más bien Sartre, la inquietud de la flor
no ser bomba, la inquietud
de la bomba no ser flor
entonces
un ajado sonetista municipal, hipo
condríaco de Cuenca, tal vez de Reus
o de Almería, deleita con sus versos
a histéricos materialistas huecos

ingratamente canto la amargura
soez de Leonor la bien amada
canción que brotó desesperada
verdinegro horizonte de llanura

entre el estiércol caqui castellano
los gallardetes blancos catalanes
la imperial empresa mano a mano
no comprende Leonor tras los cristales

celosías de páginas de anuncios
buenas son las hermanas ursulinas
cantan juntos diecisiete nuncios

mas Leonor cual pequeñísima burguesa
no comprendió al beato progresista
y estableciose de puta a la francesa

envejece el vaso
el gin tonic
anochece húmedamente, imposible
escribir entre brisas de drugstore
rumores de hojas desnudas
pasan
muchachas anchas como lechos
periódicos grises
como despedidas.

Una educación sentimental, 1963.


Marco Antonio Campos

Variaciones sobre un tema musical, de Benjamín Domínguez

El mexicano Marco Antonio Campos (1949) cree en una poesía sencilla en la forma, pero compleja en sus contenidos. En sus libros se propone “recobrar la infancia, dejar huella de los viajes, interrogar a la poesía y hacer algunos poemas políticos”.

DECLARACIÓN DE INICIO

Cada uno de mis poemas pretendió
ser un instrumento útil de trabajo
Pablo Neruda: Estocolmo, 1971

Las páginas no sirven.
La poesía no cambia
sino la forma de una página, la emoción,
una meditación ya tan gastada.
Pero, en concreto, señores, nada cambia.
En concreto, cristianos,
no cambia una cruz a nuevos montes,
no arranca, alemanes,
la vergüenza de un tiempo y de su crisis,
no le quita, marxistas,
el pan de la boca al millonario.
La poesía no hace nada.
Y yo escribo estas páginas sabiéndolo.

Muertos y disfraces, 1974.


Rafael Morales

S/T, de Francisco Lozano

El primer libro de poemas del toledano Rafael Morales (1919-2005), Poemas del toro (1943), se inscribe dentro de la tendencia garcilasista de la inmediata posguerra, que abandonará pronto. Sus siguientes creaciones reflejan con un tono de angustia existencial el sufrimiento de los desposeídos.

EL POEMA

He aquí que voy escribiendo
huellas de un caminante
hacia el olvido,
palabras que se quedan
yertas sobre el papel.
Sólo un silencio azul
tras el leve rumor de la escritura,
aventura florida,
muerta al tocar la luz.

Voy dejando mi vida
sobre el breve refugio
del papel sorprendido,
sola en la soledad
de los renglones,
muerta en un mapa
de heladas cicatrices.

Lector,
hermano mío,
necesito tus ojos
y tu voz
y su sangre
para vivir de nuevo
tras la pequeña muerte
que habita en mi poema.

Entre tantos adioses, 1993.