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Amelia Biagioni

Playa con desnudo, de Raúl Soldi

La argentina Amelia Biagioni (1918-2001) concibe el lenguaje como puerto, pero también como lugar de fuga. Es la suya una poesía de la furia y la dulzura, de lo oscuro, lo contradictorio y lo humano.

LEÓN

No importa si la pálida mujer
que en su torre escribe
amontona palabras tibias.

Cuando duerme de un rojo salto
la arrebato y enciendo
la llevo a su selva
le infundo mi dinastía
y la obligo a reinar,
a avanzar segura y espléndida
a apresar bravamente
las palabras amantes o guerreras
y a desdeñar las otras.

Las cacerías, 1976.


William Butler Yeats

Rose, Shamrock, y Thistle, de George W. Joy

La poesía del irlandés William Butler Yeats (1865-1939) cantó en sus comienzos los mitos antiguos de Irlanda con un lenguaje musical exquisito. Luego, abandonó los excesos ornamentales buscando una poesía más desnuda.

A LA ROSA QUE ESTÁ SOBRE LA CRUZ DEL TIEMPO

¡Rosa roja, orgullosa Rosa, triste Rosa de mis días!
Acércate mientras canto antiguas tradiciones:
Cuchulain combatiendo con la fiera marea,
el canoso Druida, criado en el bosque, de ojos calmos,
que sumió en sueños a Fergus, y en la ruina,
y tu propia tristeza, de la que las estrellas, envejecidas
de bailar con sandalias de plata sobre el mar,
cantan con su alta y solitaria melodía.
Acércate: que, no cegado ya por el destino humano,
bajo las ramas del amor y el odio hallo
en cuantas cosas necias viven sólo un día,
la belleza eterna, errante en su camino.

¡Acércate, acércate, mas deja
un hueco con que llenar tu aliento!
Para no oír más cosas vulgares que imploran,
la larva que se oculta en su agujero,
el ratón que junto a mí cruza la hierba
y esperanzas mortales que se afanan y pasan;
sino que sólo busque las extrañas cosas dichas
por Dios a los que han muerto ya hace mucho
y aprenda a cantar con una lengua ignota.
Acércate; quiero, antes que mi tiempo acabe,
cantar a la vieja Eire y sus leyendas.
¡Rosa roja, orgullosa Rosa, triste Rosa de mis días!

La rosa, 1893. Traducción de Antonio Rivero Taravillo.


Fernando de Herrera

El caballero de la mano en el pecho, de El Greco

El sevillano Fernando de Herrera (1534-1597) es una de las cumbres de la lírica del siglo XVI, tanto en la poesía heroica, como en la amorosa, donde ofrece una delicada elaboración de temas petrarquistas.

SUAVE FILOMENA, QUE TU LLANTO…

SONETO XXVIII

Suave Filomena, que tu llanto
descubres al sereno i limpio cielo:
si lamentaras tú mi desconsuelo,
o si tuviera yo tu dulce canto,

yo prometiera a mis trabajos tanto,
qu’esperara al dolor algún consuelo,
i se movieran d’amoroso zelo
los bellos ojos cuya lumbre canto.

Mas tú, con la voz dulce i armonía,
cantas tu afrenta i bárbaros despojos;
yo lloro mayor daño en son quexoso.

O haga el cielo qu’en la pena mía
tu voz suene, o yo cante mis enojos
buelto en ti, russeñol blando i lloroso.

Algunas obras de Fernando de Herrera, 1582.


Efraín Barquero

Tuya es la tierra, pueblo, de José Balmes

El primer libro de Efraín Barquero (Chile, 1931) lleva como título La piedra del pueblo (1954). En el prólogo, escrito por Neruda, Barquero es calificado de “poeta de clase, popular, campestre y campesino”. Ante la degradación de la condición humana, el poeta defiende la necesidad del reencuentro del hombre con la naturaleza.

ARTE POÉTICA

Estoy lleno de símbolos de carne y hueso,
y mi canto es una fábrica terrestre
donde los versos padecen y se afanan
con la misma intensidad que los hombres.

Mi poesía nace de una dura jornada,
y es un producto conmovido del tiempo
que conoce el sinsabor de los pobres
sometidos por una vida injusta.

Mi voz no está suavizada por alfombras
ni tiene la prosodia almidonada
ni anda con el acento a la última moda.

Más bien es la exclamación ofendida
que se traga en un sollozo las últimas letras.
Más bien es una construcción de madera
golpeada con resoplidos y martillos.
Más bien es la cacofonía molesta
de un tísico ahogado en sangre machacada.

Yo no escribo con drogas ni con plumas de cisne,
ni resbalándome por pisos encerados:
casi siempre me dejo llevar a empellones
por la inspiración rechazada de un mitin.
Muchas veces es un obrero accidentado
el que me hace pensar desordenadamente
en lo esencial de la vida y de la muerte,
mientras corro a su lado con mis páginas
en blanco para estancar su sangre.

En realidad mis palabras casi nunca sonríen,
casi siempre andan apuradas,
y no siempre huelen bien:
pero mirad mi barrio lleno de estatuas de martirio,
escuchad lo que le confiesa el trabajador a su esposa,
preguntad de qué se alimenta el estudiante pobre,
entrad en una mina o en cualquier parte
donde el hombre domine la materia,
y sabréis que no es su camisa la sucia
sino que son sus pulmones desgarrados,
los que ya no podrán lavarse
ni con todo el oro del mundo.

La piedra del pueblo, 1954.


João Cabral de Melo Neto

Sin título, de Cicero Dias

Los dos polos de la poesía del brasileño João Cabral de Melo Neto (1920-1999) son la denuncia de una realidad social injusta y el ascetismo intelectual y técnico del propio poeta.

EL POEMA

A tinta y a lápiz
Se escriben todos
Los versos del mundo.

¿Qué monstruos están
Nadando en el pozo
Negro y fecundo?

¿Qué otros se deslizan
Soltando el carbón
De sus huesos?

¿Cómo el ser vivo
Que es cada verso
Un organismo

Con sangre y hálito
Puede brotar
De gérmenes muertos?