Categoría: Otras literaturas

Propercio

El rapto de Europa, freso romano hallado en Pompeya

Las elegías amorosas de Sexto Propercio (h. 50 a. C.- h. 15 a. C.), dedicadas a Cintia, sorprenden por su elegante belleza y su melancólica ternura.

MIENTRAS TÚ, PÓNTICO, CANTAS LAS LUCHAS FATALES DE LA TEBAS…

Mientras tú, Póntico, cantas las luchas fatales de la Tebas
de Cadmo y la guerra fratricida y –¡ojalá me sintiera feliz así!–
rivalizas con Homero, príncipe de los poetas
(siempre que los hados sean propicios a tus versos),
yo, como acostumbro, me dedico a mi poesía de amor
y busco algo con que doblegar a mi altiva dueña;
y se me obliga a ser esclavo no tanto de mi inspiración como de
mi dolor y a lamentar los días penosos de mi juventud.

Así transcurre mi manera de vivir, así es mi renombre,
de esa forma deseo que se extienda la fama de mis versos.
Que de mí alaben tan sólo haber agradado a mi culta amada,
Póntico, y haber soportado a menudo injustas amenazas;
que después me lea asiduamente el amante desdeñado
y séale útil el conocimiento de mis desgracias.

Si a ti también este niño te hiriera con su arco certero
(y espero que nuestros dioses, ay, no lo deseen),
llorarás desgraciado cuando, lejos los campamentos, lejos
los siete ejércitos, sean sordos a tu llamada en eterno olvido;
y en vano desearás componer versos enternecedores
ni Amor, ya tardío, te inspirará poemas.

Entonces ya no me verás más como un poeta de estilo ligero,
entonces me antepondrás a los romanos dotados de vena poética;
y los jóvenes no podrán guardar silencio en mi sepulcro:
AQUÍ YACES, POETA GRANDE DE NUESTROS AMORES.
Tú no desprecies con tu orgullo mis poesías:
cuando Amor llega tarde, cobra un interés exorbitante.

Traducción de Antonio Ramírez de Verger.


Paul Verlaine

Ariadna y Teseo, de Gustave Moreau

Paul Verlaine (1844-1896), una de las máximas figuras del simbolismo francés, destacó por su lenguaje musical y sugerente.  Su obra refleja las turbulencias de una vida bohemia e intensa.

ARTE POÉTICA

Prefiere la música a toda otra cosa,
persigue la sílaba impar, imprecisa,
más ágil y más soluble en la brisa,
que –libre de lastre– ni pesa ni posa.

Que vuestra palabra tenga un indeciso
y equívoco paso, si lo decidís.
Nada más hermoso que la canción gris,
donde lo indeciso se une a lo preciso.

Detrás de los velos, las miradas bellas.
En el mediodía, una luz que oscila.
Un cielo de otoño templado perfila
un confuso azul de claras estrellas.

Matiz, claroscuro, veladura sola.
Nada de color. Sólo los matices.
El matiz compone parejas felices
entre sueño y sueño, entre flauta y viola.

Aleja de ti la punta asesina,
la gracia cruel y el rictus de hielo,
que harían llorar los ojos del cielo
con todo ese ajo de mala cocina.

Coge la retórica y amordázala.
Sujeta la rima, y dale sentido
a esa carambola de vano sonido,
que, si la dejamos, ¿hasta dónde irá?

¡Ah, la sinrazón de la pobre rima!
¿Qué párvulo sordo, qué negro mochales,
nos forjó esa joya de cuatro reales
que suena a oropel hueco con la lima?

La música siempre, y en tono menor.
Que tu verso sea fugaz y suave,
sutil y ligero, como vuelo de ave
que busca otros cielos y otro nuevo amor.

Que tu verso sea la buena ventura
esparcida al aire de la madrugada,
que huele a tomillo y a menta granada…
Todo lo demás es literatura.

Antaño y hogaño, 1884. Traducción de Esteban Torre.


Bertolt Brecht

Leñador, de Franz Marc

La poesía de Bertolt Brecht (1898-1956) pretende, como su teatro, sacudir la conciencia del lector, y así, participar de la lucha por la emancipación social de la humanidad.

MALOS TIEMPOS PARA LA POESÍA

¡Vaya si lo sé! Sólo el feliz
está bien considerado. Su voz
se oye con gusto. Bonita es su cara.

El árbol contrahecho en la granja
es señal de suelo malo, pero
los transeúntes lo deniegan por contrahecho.
Por cierto: con razón.

Los brotes verdes y las velas alegres del Sund
no los veo. De todo,
lo único que veo son las redes rotas de los pescadores.

¿Por qué hablo sólo
de la labradora de cuarenta años que va encorvada?
Los pechos de las muchachas
dan calor como antaño.

En mi corazón una rima,
me parecería casi como una petulancia.

En mí se combaten la exaltación por un manzano en flor
y el terror a la palabrería del pintor de brocha gorda.
Pero sólo lo segundo me empuja a la mesa de escribir.

1938. Traducción de Hans Leopold Davi.


Manuel Bandeira

Carnaval, de Emiliano di Cavalcanti

Manuel Bandeira (1886-1968), representante de la primera fase del modernismo brasileño, fue un maestro del verso libre y el lenguaje coloquial e irónico. Atacó los convencionalismos de la lírica tradicional: el academicismo, la poesía política y sentimental, el purismo…

DESENCANTO

Yo hago versos como quien llora
De desaliento… de desencanto…
Cierra mi libro, si por ahora
No tienes motivo alguno de llanto.

Mi verso es sangre. Voluptuosidad ardiente
Tristeza esparcida… remordimiento vano…
Me duele en las venas. Amargo y caliente
Cae, gota a gota, del corazón.

Y en estos versos de angustia ronca
Así de los labios la vida corre,
Dejando un acre sabor en la boca.

–Yo hago versos como quien muere.

Teresópolis, 1912. Traducción de Helga Maria Saboia Becerra.


Leonard Cohen

Muchacho con pájaro, de Paul Vanier Beaulieu

La poesía del canadiense Leonard Cohen (1934), cantautor y poeta de origen judío, gira en torno a varias dicotomías: cuerpo y espíritu, historia y mito, sensualidad y misticismo… En sus versos, melodiosos como sus canciones, encontramos violencia, ternura, tristeza e ironía.

LA RAZÓN POR LA QUE ESCRIBO

La razón por la que escribo
es para hacer algo
tan hermoso como tú

Cuando estoy contigo
deseo ser el héroe
con el que soñaba
cuando tenía siete años
un hombre perfecto
capaz de matar

Parásitos del Cielo, 1966. Traducción de Jorge Ferrer Vidal.