Categoría: Otras literaturas

Rosalía de Castro

Paisaje con gallega, de Serafín Avendaño

Figura principal del Rexurdimento de la literatura en gallego en el siglo XIX, Rosalía de Castro (1837-1885) destacó por su voz íntima y dolorida. Su obra, junto a la de Bécquer, es esencial para la comprensión de la poesía moderna española.

DIRÉIS DE ESTOS VERSOS, Y ES VERDAD…

Diréis de estos versos, y es verdad,
que tienen extraña, insólita armonía,
que en ellos las ideas brillan pálidas,
cual errantes chispas
que estallan por instantes,
que desaparecen rápidas,
que se semejan a la niebla incierta
que voltea en el fondo de las heredades
y al susurro monótono de los pinos
de la orillamar bravía.

Yo os diré tan sólo que mis cantares
así salen en confusión del alma mía,
como salen de las profundas robledas,
al comienzo del día,
rumor que no se sabe
si es rebullir de las brisas,
si son besos de las flores,
si agrestes, misteriosas armonías
que en este mundo triste
el camino del cielo buscan perdidas.

Hojas nuevas, 1880. Traducción de Benito Varela Jácome.


Joan Brossa

Poema-objeto, de Joan Brossa

La vanguardia en Joan Brossa (Barcelona, 1919-1998) no está reñida con la cotidianeidad ni con la realidad social. Su concepción de la poesía abarca no sólo la palabra poética: acoge también las artes escénicas y las visuales.

SE COGE UN CABO, SE HACE…

Se coge un cabo, se hace
un lazo y se introduce la cuerda por él,
se le da una vuelta para formar un ojal,
se estira y se pasa por detrás;
se pasa de nuevo por el ojal

y el poema queda apoyado
sobre el nudo.

Poemas civiles, 1961. Traducción de José Batlló.


Sir Philip Sidney

La princesa Isabel, de Robert Peake

El poeta isabelino Sir Philip Sidney (1554-1586) renovó la lengua poética inglesa, limpiándola de arcaísmos y latinismos y huyendo de toda afectación. En sus poemas amorosos, narra las trampas del amor, la lucha entre el deseo y la virtud o la razón y la pasión, la aparición del engaño, y con el engaño, del dolor.

DE VERAS AMANDO, Y ANSIANDO MOSTRAR MI AMOR EN VERSO…

De veras amando, y ansiando mostrar mi amor en verso
para que Ella, mi amada, obtuviera placer de mi dolor,
y que el placer la llevara a leer, la lectura la hiciera conocer,
el conocimiento provocara su pena, y la pena obtuviera su gracia,
busqué palabras aptas para pintar la negrísima faz del dolor,
estudiando refinadas artes con que recrear sus pensamientos,
a menudo pasando hojas ajenas, por ver si de allí fluía
una lluvia fresca y fructífera sobre mi mente por el sol abrasada.
Mas se resistían las palabras, necesitadas del Ingenio,
el Ingenio, hijo de Natura, huía de los golpes de su madrastra Estudio,
y los pies ajenos aún eran en mi camino extraños.
Así, preñado de oratoria, e incapaz en el alumbramiento,
mordiendo mi pluma holgazana, golpeándome de rabia,
“Necio”, me dijo mi Musa, “mira en tu corazón y escribe”.

Astrophil y Stella, 1581. Traducción de Sonia Hernández.


Safo

Detalle del sepulcro de una niña, del periodo clásico

Pese a lo fragmentario de su obra, se aprecia una gracia y sensibilidad prodigiosas en los versos de la griega Safo de Mitilene (Lesbos, siglo VII a.C.), que tratan sobre la nostalgia y los deseos.

NO ES LÍCITO…

No es lícito que haya canto de duelo en la casa
de quienes sirven a las Musas… No nos atañe eso.

Fragmento 109 D. Traducción de Carlos García Gual.

VAMOS, DIVINA LIRA…

Vamos, divina lira, hazte parlera para mí.

Fragmento 103 D. Traducción de Carlos García Gual.


Charles Baudelaire

Hombre joven junto al mar, de Hippolyte Flandrin

El francés Charles Baudelaire (1821-1867) está considerado como el fundador de la poesía moderna y el gran precursor del simbolismo. Su obra Las flores del mal, censurada y perseguida en su tiempo por  inmoral, es el primer libro de poesía urbana de la literatura europea.

ALBATROS

Por divertirse, a veces cazan los marineros
albatros, altas aves de los cielos marinos,
que siguen, indolentes y fieles compañeros,
a las naves que surcan los amargos caminos.

Esos reyes del aire, presos en las cubiertas,
apenas si consiguen caminar, y los vemos
arrastrando sus grandes, blancas alas, abiertas,
tímida y torpemente, como si fueran remos.

¡Qué desmañada y débil, alada criatura,
antes bella, y ahora tan ridícula y fea!
El uno, cojeando, remeda su figura;
el otro, con su pipa, el pico le golpea.

El poeta, a ese príncipe de las nubes, que habita
libre en la tempestad, del todo es semejante;
exiliado en la tierra, entre el vulgo que grita,
le impiden caminar sus alas de gigante.

Las flores del mal, 1857. Traducción de Esteban Torre.