Categoría: VI) Edad de Plata

José Bergamín

Rosa en un vaso, de Luis Fernández

El clasicismo de los versos del madrileño José Bergamín (1897-1983) sorprende a menudo por el contraste con sus llamativos hallazgos expresivos. Cultivó con éxito el poema breve, epigramático, cercano al aforismo.

POETA, TU RAZÓN DE SER…

Poeta, tu razón de ser
no es ser de razón engendro;
Dios no inventó un diccionario
cuando creó el universo;
ni para nombrar las cosas
utilizó un alfabeto;
ni consultó la gramática
cuando empezó por el Verbo.

Duendecitos y coplas, 1963.


Tomás Morales

Mediodía, de Néstor

Al poeta grancanario Tomás Morales (1884-1921) le debemos uno de los más importantes libros del posmodernismo español, Las rosas de Hércules (1919; 1922), en el que cantó con brillantez léxica y musicalidad orquestal la grandeza del océano.

LA ESPADA

A Santos Chocano

Yo he forjado mi acero sobre el yunque sonoro,
al musical redoble del martillo potente;
y he adornado, en mis noches de trabajo paciente,
con líricos emblemas su cazoleta de oro.

Su rica empuñadura vale todo un tesoro,
y su hoja, fina y ágil, pulida y reluciente,
al girar en el aire vertiginosamente,
brilla al sol con la ráfaga fugaz de un meteoro…

Yo quise que en mi verso, como en mi espada, hubiera
románticos ensueños y cánticos triunfales
–la gloria por escudo y el amor por cimera–

como aquellos famosos hidalgos medioevales,
que acoplaban los hilos de una gentil quimera
al épico alarido de las trompas marciales…

Las rosas de Hércules, 1919; 1922.


Ramón de Basterra

El chico de la carretilla, de Joan Sandalinas

La obra del poeta novecentista Ramón de Basterra (Bilbao, 1888-1928) trata sobre el paisaje, las gentes, las tradiciones y la historia del pueblo vasco; también sobre el destino, fecundo, de los pueblos hispánicos, la Sobrespaña. En lo formal, pasa por variados estilos: barroquismo, poesía pura, futurismo…

OFICIOS

Sombra. Callejas frescas con fachas de hidalgo:
trapos en los balcones de leño azul. Hay algo
que recuerda el silencio de oro de las colmenas.
Se labora moviendo a los labios apenas.
¿Durango, Azcoitia, Luno? Viven, triunfan las manos,
tejiendo cuerda, urdiendo la sandalia de aldeanos,
la alpargata. Igualmente mudos, entre madera
fresca, que como en rizos de propia cabellera,
se envuelve en sus virutas, labran los ebanistas.
En el camino quiebran las rígidas aristas
de los cantos, tric, trac, tric, los picapedreros;
indican, aijada alta, la rúa, los boyeros.
¿Quién dijo descontento en este bello mundo?
¡Amad, dulces hermanos de oficios, con profundo
amor, la piedra, el leño, la cuerda, que el destino
os puso entre las manos, como llavín divino
para que el universo sus tesoros os abra!
Por cuerda, leño y piedra, yo tengo la palabra.

La sencillez de los seres, 1923.


Manuel Machado

El pecado, de Julio Romero de Torres

El sevillano Manuel Machado (1874-1947) es el más acabado ejemplo en España de esa angustiosa y rebelde estética del vacío que es el decadentismo finisecular. En su obra se alternan los más variados registros: la poesía de inspiración andaluza; la écfrasis de gusto parnasiano; el feísmo modernista…

CANTARES

Vino, sentimiento, guitarra y poesía
hacen los cantares de la patria mía…
Cantares…
Quien dice cantares, dice Andalucía.

A la sombra fresca de la vieja parra
un mozo moreno rasguea la guitarra…
Cantares…
Algo que acaricia y algo que desgarra.

La prima que canta y el bordón que llora…
Y el tiempo callado se va hora tras hora.
Cantares…
Son dejos fatales de la raza mora.

No importa la vida, que ya está perdida;
y después de todo, ¿qué es eso, la vida?…
Cantares…
Cantando la pena, la pena se olvida.

Madre, pena, suerte, pena, madre, muerte,
ojos negros, negros, y negra la suerte…
Cantares…
En ellos el alma del alma se vierte.

Cantares. Cantares de la patria mía…
Cantares son sólo los de Andalucía.
Cantares…
No tiene más notas la guitarra mía.

Alma, 1902.


Emilio Prados

Composición cubista, de Manuel Ángeles Ortiz

La obra poética del malagueño Emilio Prados (1899-1962) destaca por su radical ensimismamiento y su ardua elaboración. Ensayó las más variadas corrientes literarias de su generación, la del 27: la poesía pura, la estilización del folclore andaluz, la poesía social, el surrealismo…

HIPNÓGRAFO

Sienta la soledad
su pulso entre pinceles
y el pensamiento enreda
sus blandas serpentinas;
cíñense los recuerdos
sus plumajes de niebla
y cúrvase el silencio
maduro de armonía.

El aire se ha filtrado
por blancos cielos cóncavos,
privando a la presencia
de su algodón sin cuerpo.
La inspiración del aire
deja hueca la escena,
suspensa en el paréntesis
de su incompleto aliento.

La piedra se atesora
bajo traje de pluma
que en envidiable máscara
su grave flor esconde.
La agilidad del salto
su esbelta luz dilata
y muerta la distancia
sus brújulas se rompen.

Busca la voz sus bridas
perdidas por ausencia,
y encuentra mudo al grito
ahorcado en el misterio.
Flota el gesto sin rumbo,
trémulo en el vacío,
y el pájaro se cierne,
sin alas, sobre el cielo.

Júntase la memoria
y escoge entre las lunas
de sus espejos flojos
la imagen más severa:
dulce farol de estirpe,
que deshilando enojos,
derrámase en el sueño
dando sangre a su vena.

Remánsase la sombra
y la luz reverbera
sobre el cristal naciente,
curvado, del milagro.
Y la esfera cumplida,
en pulpa y en simiente
resuélvese la baya
del árbol del engaño.

Vuelta, 1925.