Categoría: VI) Edad de Plata

Emilio Prados

Composición cubista, de Manuel Ángeles Ortiz

La obra poética del malagueño Emilio Prados (1899-1962) destaca por su radical ensimismamiento y su ardua elaboración. Ensayó las más variadas corrientes literarias de su generación, la del 27: la poesía pura, la estilización del folclore andaluz, la poesía social, el surrealismo…

HIPNÓGRAFO

Sienta la soledad
su pulso entre pinceles
y el pensamiento enreda
sus blandas serpentinas;
cíñense los recuerdos
sus plumajes de niebla
y cúrvase el silencio
maduro de armonía.

El aire se ha filtrado
por blancos cielos cóncavos,
privando a la presencia
de su algodón sin cuerpo.
La inspiración del aire
deja hueca la escena,
suspensa en el paréntesis
de su incompleto aliento.

La piedra se atesora
bajo traje de pluma
que en envidiable máscara
su grave flor esconde.
La agilidad del salto
su esbelta luz dilata
y muerta la distancia
sus brújulas se rompen.

Busca la voz sus bridas
perdidas por ausencia,
y encuentra mudo al grito
ahorcado en el misterio.
Flota el gesto sin rumbo,
trémulo en el vacío,
y el pájaro se cierne,
sin alas, sobre el cielo.

Júntase la memoria
y escoge entre las lunas
de sus espejos flojos
la imagen más severa:
dulce farol de estirpe,
que deshilando enojos,
derrámase en el sueño
dando sangre a su vena.

Remánsase la sombra
y la luz reverbera
sobre el cristal naciente,
curvado, del milagro.
Y la esfera cumplida,
en pulpa y en simiente
resuélvese la baya
del árbol del engaño.

Vuelta, 1925.


León Felipe

leonfelipe

Al margen de la poesía deshumanizada de su generación, los versos del zamorano León Felipe (1884-1968) se caracterizan por su tono profético y su contenido político.

PRECEPTIVA POÉTICA

I

Poesía…,
tristeza honda y ambición del alma…
¡cuándo te darás a todos… a todos,
al príncipe y al paria,
a todos…
sin ritmo y sin palabras!…

II

Deshaced ese verso,
quitadle los caireles de la rima,
el metro, la cadencia
y hasta la idea misma…
Aventad las palabras…
y si después queda algo todavía,
eso
será la poesía.

III

Más bajo, poetas, más bajo…
hablad más bajo
no gritéis tanto
no lloréis tan alto
si para quejaros
acercáis la bocina a vuestros labios,
parecerá vuestro llanto
como el de las plañideras, mercenario.

IV

Y si el verso
poetas cortesanos
si el verso como el hombre
no fuese de cristal
sino de barro.

Versos y oraciones del caminante, 1917.


Ramón Pérez de Ayala

El trabajo intelectual, de Aurelio Arteta

El ovetense Ramón Pérez de Ayala (1880-1962) es uno de los más destacados novelistas del Novecentismo. Su poesía, de ascendencia modernista, es ideológica y conceptual, pero no desdeña la emoción humana.

OFRENDA

En verde boscaje, quimérico moro,
que es nido de ensueños y fuente de amores:
las rosas de púrpura y fuego, las flores
sangrientas, deshojo en mi cáliz de oro.

Mi triste ferminge su canto sonoro
entona, y mis versos ritman ruiseñores,
que gozan mis dichas, lloran mis dolores
y ensalzan en salmos de amor lo que adoro.

Laureles simbólicos aroman mi estancia,
el viejo Anacreonte sus vinos escancia,
un sátiro ostenta su torso broncíneo,

sonríe el dios Término, la luz es difusa,
y en mármol pantélico te erijo allí ¡oh Musa!
el ara en que oficio mi culto apolíneo.

1902.


Concha Méndez

Almendro, de Benjamín Palencia

En los versos de la madrileña Concha Méndez (1898-1986) se percibe una clara influencia de la poesía popular de Alberti, así como un sostenido equilibrio entre tradición e innovación, clasicismo y vanguardia.

POESÍA

Está en el aire, la siento,
y sé que viene a buscarme;
de par en par se abre el alma;
también yo me siento aire.

Las dos juntas recorremos
tan fantásticos lugares
que yo diría que son sueños,
para otros inalcanzables…

Vida o río, 1979.


Federico García Lorca

Payaso, de Federico García Lorca

El granadino Federico García Lorca (Granada, 1898-1936), miembro fundamental de la generación del 27, aunó en su poesía inspiración popular e innovación vanguardista. Un sentimiento trágico de la vida recorre su poesía y su teatro.

SOBRE UN LIBRO DE VERSOS

Dejaría en el libro
Este toda mi alma.

Este libro que ha visto
Conmigo los paisajes
Y vivido horas santas.

¡Qué pena de los libros
Que nos llenan las manos
De rosas y de estrellas
Que se esfuman y pasan!
¡Qué tristeza tan honda
Es mirar los retablos
De dolores y penas
Que un corazón levanta!

Ver pasar los espectros
De vidas que se borran,
Ver al hombre desnudo
En Pegaso sin alas,
Ver la Vida y la Muerte,
la síntesis del mundo,
Que en espacio profundo
Se miran y se abrazan.

Un libro de poesías
Es el Otoño muerto.
Los versos son las hojas
Negras en tierras blancas,
Y la voz que lo lee
Es el soplo del viento
Que hunde en los pechos
–Entrañables distancias–.

El poeta es un árbol
Con frutos de tristeza
Y con hojas marchitas
De llorar lo que ama.
El poeta es el médium
De la Naturaleza
Que explica su grandeza
Por medio de palabras.

El poeta comprende
Todo lo incomprensible
Y a cosas que se odian
Él hermanas las llama.
Sabe que los senderos
Son todos imposibles
Y por eso en lo oscuro
Va por ellos con calma.

En los libros de versos,
Entre rosas de sangre,
Van desfilando tristes
Y eternas caravanas
Que hirieron al poeta
Que lloraba en la tarde,
Rodeado y ceñido
Por sus propios fantasmas.

Poesía es Amargura,
Miel celeste que mana
De un panal invisible
Que fabrican las almas.

Poesía es lo imposible
Hecho posible. Arpa
Que tiene en vez de cuerdas
Corazones y llamas.

Poesía es la vida
Que cruzamos con ansia
Esperando al que lleve
Sin rumbo nuestra barca.
Libros dulces de versos
Son los astros que pasan
Por el silencio mudo
Al reino de la Nada,
Escribiendo en el cielo
Sus estrofas de plata.

¡Oh, qué penas tan hondas
Y nunca remediadas,
Las voces dolorosas
Que los poetas cantan!

Como en el horizonte
Descanso las miradas.
Dejaría en el libro
Este, ¡toda mi alma!

1918. En Poemas inéditos de juventud.