
La poesía del portugués Miguel Torga (1907-1995) se mantuvo ajena a las innovaciones vanguardistas, en una línea de sobrio tradicionalismo y un discurso directo e inmediato, con gran atención a la reflexión metafísica.
IDENTIDADES
Maté la luna y su fulgor difuso.
Quiero versos de hierro y de cimiento.
Y en vez de rimas, uso
Las consonancias que ofrece el sufrimiento.
Universal y abierto, va mi instinto
A todo corazón que ande contrito.
Y lucha como sabe y como puede:
Da belleza y sentido a cada grito.
Mas como una inscripción en un peñasco
Tiene más duración,
Gasto las horas y los días
Dando más dura forma a la emoción.
Penas del Purgatorio, 1954. Traducción de Carlos Clementson.



